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Patricia Aymà, Premio Princesa de Girona CreaEmpresa 2026: "Soy una entrenadora de bacterias"

  • La biotecnóloga cree que "las bacterias son unas pequeñas fábricas increíbles" que "nos dan productos asombrosos"
  • La Fundación premia su "liderazgo", que demuestra que los materiales biodegradables son un "negocio viable"
Patricia Aymà, biotecnóloga, emprendedora y ganadora del Premio Princesa de Girona CreaEmpresa.
Patricia Aymà, biotecnóloga, emprendedora y ganadora del Premio Princesa de Girona CreaEmpresa. Fundación Princesa de Girona
CARMEN MORALES PUISEGUR

Patricia Aymà (Barcelona, 1993) se define a sí misma como una “entrenadora de bacterias” y confiesa que le fascinan “las que huelen mal”. Por eso, se especializó en estos microorganismos que pululan en depuradoras y compostajes.

De los restos de levadura de cerveza o melaza de azúcar, esta biotecnóloga elabora bioplásticos biodegradables que, tras su uso, se descomponen sin dejar residuos tóxicos. Lo consigue junto a sus socios en su empresa Benviro. El Premio Princesa de Girona CreaEmpresa 2026 reconoce el trabajo de esta mujer de 33 años. La gala de entrega se celebrará el martes 14 de julio en el Gran Teatre del Liceu y la presidirán los Reyes. La Princesa Leonor estará presente.

PREGUNTA.- Este galardón distingue “el impacto global, la innovación con propósito y el liderazgo” de su propuesta de bioplástico biodegradable. ¿Qué le aporta este reconocimiento a su proyecto?

RESPUESTA.- Este premio es una plataforma que nos da visibilidad para explicar que los bioplásticos son una alternativa al plástico convencional.

Además, nos convierte en una referencia en el sector para que reconozcan nuestro intento por entrar en el mercado. Al final, toda la sociedad pueda aprovecharse de este avance que traerá mucha riqueza. Es un proyecto para mejorar la salud de las personas.

P.- Defendió su propuesta ante el jurado que terminó por otorgarle el premio. Resultó ganadora frente a los otros aspirantes. 

R.- Fue una sorpresa. Había visto a mis competidores y me decía a mí misma, es súperdifícil elegir el mejor. Todos los proyectos eran muy buenos.

P.- Su relación con las bacterias empezó de pequeña. ¿Cómo ocurrió?

R.- Nací con los bronquios inmaduros, algo que me predisponía a las infecciones bacterianas. Mi infancia, desde los tres a los cuatro años, era ir al hospital y escuchar a los médicos: “Otra infección bacteriana”.

De hecho, mi padre me salvó dos veces la vida porque una bola de mocos obstruía mi tráquea. ¡Estaba ya morada! Era una niña difícil de cuidar porque tenía riesgo de ahogamiento constante.

Años después, en Bachillerato, asistimos a una feria de minería y el profesor invitó a dos exalumnos. Uno de ellos era un biotecnólogo y me pareció algo extraordinario. Le acompañaba un científico que nos contó que estaba modificando bacterias que producían proteínas, que las aditivaban en el arroz y podían intentar revertir el hambre en el mundo. Eso me cambió la idea que tenía sobre las bacterias. Habían pasado de ser algo que me podía matar a algo muy potente. De ahí, surgió estudiar Biotecnología y hacerme entrenadora de bacterias.

P.- Quedó atrapada por las bacterias.

R.- Sí, siempre decía que quería hacer una 'biotech' de la Champions League. Para mí, las bacterias son unas pequeñas fábricas increíbles que vienen de la naturaleza y nos dan productos asombrosos. En la alimentación, por ejemplo, fermentando quesos. También depurando nuestras aguas o para hacer fármacos. La insulina se produce gracias a ellas.

Las bacterias tienen un gran poder. Entenderlas y comunicarse con ellas para que hagan lo que tú quieras, para mí es increíble.

Me matriculé en Biotecnología porque quería utilizarlas desde ese punto de vista. En tercero y cuarto de carrera, vi que lo que me gustaba eran los retos ambientales: lo que olía mal, la digestión en aerobio, las depuradoras, el compostaje… Decidí especializarme y eso me llevó a crear Benviro.

P.- ¿Qué es el bioplástico biodegradable?

R.- Un bioplástico une los conceptos bio y plástico. El plástico es un comportamiento, no un material. Plásticos pueden ser muchísimos materiales diferentes.

La palabra bio define tres cosas distintas. Primero, origen biológico, ya sea de plantas, residuos orgánicos o bacterias. Segundo, que es biodegradable. Esto significa que la naturaleza lo entiende y que puede degradarse para ser comido por otras bacterias. En tercer lugar, las dos cosas a la vez: el origen es biológico y también es biodegradable.

Por lo tanto, podemos encontrar bioplásticos que no biodegradan o plásticos que sí, pero vienen del petróleo. También, plásticos que son naturales y biodegradan.

Nuestro bioplástico producido por bacterias no deja microplásticos. En 2023, logramos adaptar cualquier bioplástico biodegradable a las máquinas que usan plástico del petróleo. Esto es importante: puedes tener una tecnología bonita, pero si el mercado no lo acepta, estás muerto.

P.- ¿Por qué la industria se resiste a incorporar estos avances?

R.- Por valor económico. Si el plástico del petróleo cuesta dos euros el kilo y el bioplástico, tres euros, pues resulta más caro y es descartado. Pero el plástico del petróleo no refleja el coste de la contaminación por CO2 ni el impacto en microplásticos en nuestro cuerpo: está externalizado y lo paga la sociedad.

Por eso, debemos explicar que los valores económicos de las propuestas sostenibles tienen los costes internalizados. Son más caras, pero gracias a ellas, tenemos menos riesgo de sufrir problemas ambientales o sociales.

Hace poco, un estudio del gran científico Luis Quevedo concluía que había detectado más de 11.000 partículas de microplásticos en los potitos de fruta de bebé. Dentro de poco, será inadmisible que se venda un producto premium, pero el envoltorio no lo sea.

P.- ¿Cómo se elaboran los bioplásticos biodegradables?

R.- Nosotros empezamos en 2018. Vimos que los residuos que podíamos tratar debían ser homogéneos. Con ese criterio, decidimos trabajar con elementos como la levadura de la producción de la cerveza o la melaza del azúcar. A partir de ahí, adaptamos o seleccionamos las mejores bacterias que saben comerse ese residuo orgánico y que, mientras se lo comen, hagan el bioplástico.

Tenemos una planta piloto industrial en Murcia y, nuestra empresa, Benviro se está abriendo al mercado de los plásticos. 

P.- ¿De qué sectores son los clientes de Benviro?

R.- Proceden de la horticultura, tenemos fabricantes de vasos reutilizables, industria de la cosmética, la perfumería o el food packaging. Somos expertos en química de materiales y nos adaptamos a cualquier mercado que necesite un elemento de bioplástico.

P.- El premio reconoce su labor de divulgación. ¿Por qué le dedica tanto tiempo a esta tarea? 

R.- La ciencia, de por sí, tiene un matiz técnico bastante difícil. Es importante que se conozca porque permite crecer a los países. Aumenta la productividad y los sueldos.

P.- Su mensaje se dirige, en especial, a las niñas y a las jóvenes.

R.- Ocupo puestos de dirección y suelo ver siempre más hombres. Defiendo que las mujeres tenemos las mismas capacidades y la credibilidad no depende del género. Tenemos mucho que aportar.

Creo que, muchas veces, tú no puedes ser lo que no ves. Ahora, en la era de las redes sociales, podemos ser influencers personas que hemos estudiado y aportar conocimiento a la sociedad.

Me he formado en comunicación y marketing para aprender a darle la vuelta a las historias para que la gente las quiera escuchar y, sobre todo, para inspirar. Necesitamos más mujeres y más niñas que aspiren a ser entrenadoras de bacterias, ingenieras industriales u operadoras de plantas depuradoras. Son trabajos científicos con muchísimo propósito, y vale la pena ponerse con ello.

P.- Si la ciencia es riqueza, ¿por qué a veces parece que en España no se entiende así?

R.- La ciencia es a largo plazo y, además, implica unos riesgos. Se puede llegar a ver como un pozo sin fondo, en el que muchas personas de forma autónoma realizan experimentos hasta encontrar un resultado. Pero está claro que aplicada a la industria, mejora la productividad. La ciencia ha hecho grande a Europa. Por eso, tenemos que explicar que los investigadores generamos valor.

P.- ¿Cómo vive los días previos a la gala del 14 de julio?

R.- Con mucha ilusión de participar y conocer a gente increíble, la verdad. Preparándonos para dejar una huella en los jóvenes: esto es para ellos.