Albert Serra: "Si no vas al cine a ver películas como 'Magallanes', ¿entonces a qué vas?"
- Serra reivindica un cine que sólo puede apreciarse "en pantalla grande", como la última película de Lav Díaz
- La cinta, protagonizada por Gael García Bernal, recrea con espectacularidad la epopeya del navegante portugués
Hay cine que se consume y cine que se experimenta. Albert Serra tiene claro en qué lado sitúa Magallanes, la nueva película del director filipino Lav Díaz que él ha producido y que se estrena el 3 de julio. "Si no vas al cine para ver estas películas, ¿para qué vas? Lo otro ya lo tienes en casa", afirma Serra en una entrevista con RTVE, reivindicando la sala de cine como el único espacio capaz de hacer justicia a una obra concebida para ser contemplada en toda su dimensión.
El cineasta catalán no ha ejercido esta vez como director, sino como productor de una de las películas más ambiciosas de Díaz. Sin embargo, su implicación ha ido mucho más allá del apoyo financiero. La colaboración nació antes de la pandemia, durante el Festival de Locarno, cuando el director filipino le habló de una obsesión que arrastraba desde hacía años: la figura de Fernando de Magallanes y el legado colonial que dejó en Filipinas.
"Siempre había tenido esta obsesión por el personaje porque murió en Filipinas y dejó allí una influencia muy importante", recuerda Serra. “Todo acabó encajando de una manera muy natural: Magallanes era portugués, la película se rodaba en español, nosotros entrábamos desde aquí y el productor con el que trabajamos habitualmente también es portugués".
El encuentro entre Lav Diaz y Gael García Bernal
Uno de los grandes atractivos de Magallanes es la presencia de Gael García Bernal como protagonista. Conseguir cuadrar la agenda del actor mexicano retrasó el rodaje durante meses, pero Serra nunca dudó de que era la elección adecuada. "Era pertinente para esta película", explica. "Es un actor muy vinculado a España y, además, habla portugués sorprendentemente bien. No nos esperábamos ese nivel de profesionalidad con la lengua".
Lo que más destaca Serra, sin embargo, no es el prestigio internacional del intérprete, sino su actitud durante el rodaje. "Se adapta completamente al sistema del director y no intenta imponer nada. El hecho de que sea más conocido no cambia en absoluto la esencia del cine de Lav".
Escena de "Magallanes", con Gael García Bernal
“Nuestro trabajo era conseguir que la película existiera”
Serra resume con sencillez el papel de su productora, aunque detrás de esa aparente simplicidad se esconde una producción especialmente complicada. "Hicimos el trabajo clásico de producción, que ya es muchísimo", dice entre sonrisas. Ese 'trabajo clásico' consistió en sacar adelante una película que se encontró con innumerables obstáculos: retrasos, problemas de financiación, cambios provocados por el calendario de Gael García Bernal y dificultades logísticas durante el rodaje en Filipinas.
"Hubo bastantes problemas durante el rodaje y también durante la posproducción. La financiación se fue complicando porque todo se alargó en el tiempo. Lo importante era que la película pudiera terminarse en las mejores condiciones posibles".
Lav Díaz, un autor que sigue abriendo caminos
Para Serra, el lugar que ocupa Lav Diaz dentro del cine mundial resulta incuestionable. “Es un autor de verdad”, resume, subrayando que su cine continúa explorando territorios completamente alejados del audiovisual dominante. "Abre caminos e intuiciones para imágenes que no tienen nada que ver con las del cine mainstream o las plataformas", sostiene.
Aunque algunas de sus películas han destacado por duraciones de seis, siete u ocho horas, Serra considera que reducir su importancia a esa singularidad formal sería un error. Lo verdaderamente relevante, explica, es su manera de trabajar con los actores filipinos y la libertad con la que construye cada película. "Es una exploración muy personal de los temas, de las variaciones, del trabajo con los actores... Ése es su verdadero valor".
Albert Serra, acompañado de Montse Triola, tras el triunfo de la cinta de Lav Díaz en la SEMINCI
Un estreno que ya ha superado las expectativas
Magallanes ya ha comenzado su recorrido internacional y, según Serra, las primeras respuestas han sido incluso mejores de lo esperado. "En Francia ha tenido mucho éxito para los distribuidores. Muchísimo más del que esperaban. Todo el mundo está muy contento". Y, por supuesto, confía en que el estreno español siga el mismo camino. "Va a evolucionar lenta, pero segura", pronostica.
Y define la película como una obra distinta dentro de la trayectoria de Lav Díaz: "Es extraordinaria, única. Tiene una atmósfera diferente a las anteriores y creo que, en el mundo en el que vivimos, precisamente eso puede ser una virtud".
La sala como experiencia irrepetible
Si hay una idea que atraviesa toda la conversación es la defensa apasionada de la experiencia cinematográfica frente al consumo doméstico. Para Serra, Magallanes solo puede entenderse plenamente en una pantalla grande: "La gran pantalla tiene sentido por la épica, por los paisajes, por el sonido, por la autenticidad de los actores filipinos. Todo eso no se puede mirar superficialmente". Y remata con una reflexión que resume su manera de entender el cine: "Es una oportunidad única de acercarse a algo que no se ve tan a menudo".
Serra y Díaz, en un encuentro en la Filmoteca catalana en 2018 5
Productor... y ya pensando en la próxima película
Mientras acompaña el estreno de Magallanes, Serra continúa desarrollando otros proyectos como productor. Ha trabajado en las últimas producciones de Bruno Dumont (Les Roches Rouges) uno de los grandes nombres del cine europeo contemporáneo, pero también ha dado una nueva pista sobre su próximo largometraje como director, que llegará, según el propio Serra, "en los próximos seis meses": Out of This World.
Será, adelanta, una película especialmente compleja. "Tiene muchas capas", explica, "porque en cada película intento conservar algunas de las mejores capas de la anterior y añadir otras nuevas. Lo difícil es que todo ese equilibrio enriquezca la película sin perder la esencia". Para conseguirlo, ha tenido que enfrentarse a un material gigantesco. "Estamos hablando de unas 500 horas de metraje rodado". Una cifra que ilustra el reto del montaje y la ambición de un cineasta que, tanto delante como detrás de la cámara, continúa apostando por un cine que desafía las convenciones y reclama tiempo, atención y una sala oscura.