Superpoderes solidarios: alumnos de Salesianos de Badajoz fabrican portasueros en 3D para pacientes con cáncer
- Con sus superhéroes favoritos su objetivo es transformar una bolsa de quimioterapia en una dosis de superpoderes
- Entre las más demandadas figuran superhéroes como Batman, Spider-Man o Hulk
La estancia en un hospital no es nada agradable, y menos aún si eres un niño que recibe tratamiento contra el cáncer. Para hacerla más llevadera, el Colegio Salesianos de Badajoz, en colaboración con el Hospital Materno Infantil, ha creado el Proyecto Chemobox.
Se trata de unos soportes elaborados con impresoras 3D cuyo objetivo es cubrir y camuflar las bolsas de suero y los tratamientos de quimioterapia. Están decorados con personajes infantiles, héroes de ficción y figuras muy conocidas por los más pequeños. Su función es hacer que la experiencia hospitalaria resulte más amable y cercana para los pacientes.
Las Chemobox son decoradas según los gustos, colores y personajes favoritos de cada paciente. Juan Ramón Rivera
Inyectando un superpoder
“La bolsa de quimioterapia es algo frío y poco atractivo. Por eso intentamos cubrirla con una caja personalizada para que el niño sienta que lo que está recibiendo es, en realidad, un superpoder“
Por ello, estas cajas se personalizan con los personajes y temáticas favoritas de cada niño. Entre las más demandadas figuran superhéroes como Batman, Spider-Man o Hulk, aunque también se diseñan con motivos de dibujos animados, escudos de equipos de fútbol o cualquier otra afición que despierte su ilusión.
"La bolsa de quimioterapia es algo frío y poco atractivo. Por eso intentamos cubrirla con una caja personalizada para que el niño sienta que lo que está recibiendo es, en realidad, un superpoder", explica Juan José Galván, administrador del Colegio Salesianos de Badajoz.
Colocación de una Chemobox en uno de los soportes para cubrir y camuflar las bolsas de suero y los tratamientos de quimioterapia. SES
Tecnología y valores
Son los propios alumnos del colegio los encargados de todo el proceso. Esta tarea recae especialmente en los alumnos de 15 años, que aprenden a utilizar impresoras 3D dentro de su programa formativo. En una primera fase, utilizan un cuestionario para conocer los gustos de cada niño y descubrir sus intereses y preferencias.
A partir de ahí, diseñan y personalizan las Chemobox, que después cobran vida gracias a las impresoras 3D del centro. "El proceso es íntegramente suyo y ver que están participando en algo que hace un poquito más felices a esos niños que están pasando por una situación tan complicada es muy gratificante", explica Daniel Pérez Rasero, profesor del centro.
Una de las cajas Chemobox con el diseño del comisario Woody de la película Toy Story. SES
De este modo, la tecnología se convierte en un medio para ayudar, una herramienta educativa que fomenta la empatía, la creatividad y la solidaridad. "Ver que, durante un momento, a un niño que no puede levantarse de la cama se le dibuja una sonrisa cuando le entregas la caja no tiene precio. Además, están conociendo la realidad de otros niños de su misma edad que atraviesan una situación muy complicada", subraya el profesor.
ONG Ayúdame3D
El proyecto nació hace cuando los dos profesores del centro participaron en una feria sobre tecnología 3D celebrada en Madrid, donde conocieron la labor de la ONG Ayúdame3D. Esta organización sin ánimo de lucro emplea esta tecnología para impulsar iniciativas solidarias, como la donación de Chemobox a hospitales o la fabricación de prótesis para personas de países en vías de desarrollo.
Colocación de una Chemobox para cubrir las bolsas de suero y los tratamientos de quimioterapia. SES
La ONG ha facilitado al centro los diseños necesarios para fabricar las cajas, mientras que el colegio aporta los materiales y los recursos técnicos. Gracias a la colaboración con el Hospital Materno Infantil, las Chemobox se entregan de forma personalizada a cada paciente.
Fabricar más Chemobox
De cara al futuro, Galván explica que la intención es ampliar el alcance de la iniciativa y explorar nuevas aplicaciones solidarias de la tecnología 3D. De hecho, el proyecto ya ha comenzado a extenderse a otras áreas del hospital.
"En un primer momento empezamos solo con el Área de Oncología, pero los responsables del hospital nos dijeron que estaban observando efectos muy positivos en el estado anímico de los pacientes y ahora hemos empezado también a trabajar con el Hospital de Día", detalla.
Los alumnos del Colegio Salesianos de Badajoz utilizan impresoras 3D para dar forma real a las cajas Chemobox. Juan Ramón Rivera
Al igual que ocurre con los pacientes oncológicos más pequeños, las nuevas Chemobox están dirigidas a usuarios con enfermedades crónicas que pasan largas temporadas en el hospital. "Estamos empezando a fabricarlas para ellos y, por lo que nos trasladan, la iniciativa está funcionando muy bien", señala el administrador del centro.