Luis Durán: "'La ilusión de Overlain' es un homenaje a las novelas de aventuras de Stevenson, Salgari..."
- Veinte años después de su publicación original, el dibujante restaura este clásico del cómic español
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En 2005, Luis Durán (Oñati, 1967) nos sorprendió con La ilusión de Overlain, una novela gráfica, tan bella como hipnótica, en la que rendía homenaje a los libros de aventuras de su niñez y a los grandes exploradores de finales del Siglo XIX y principios del XX, invitándonos a un viaje lleno de magia e ilusiones ópticas, por el África más misterioso. Un cómic con el que consiguió el Premio Critica al mejor guion y la nominación al Cómic Barcelona en la misma categoría. Ahora, más de 20 años después, ha restaurado y coloreado esta historia en una edición aún más mágica, que publica Dolmen.
Preguntamos a Luis Durán cómo nació este cómic tan original: "Recuerdo que la primera idea de lo que iba a ser La ilusión de Overlain me llegó ordenando un armario del desván de casa de mis padres; mientras ponía en orden y quitaba el polvo a todas aquellas colecciones de cromos, libros y tebeos que coleccionaba de pequeño, encontré dentro de unas carpetas algunas estampas que explicaban, de forma didáctica, la magia de los inventos de siglos pasados".
"También, encontré otras estampas con ilusiones ópticas, imágenes que pueden conseguir que el ojo y el cerebro nos lleven a percepciones o conclusiones que no son ciertas, ya sea por experiencias pasadas o pistas erróneas, cosas que no están ahí".
"A partir de ahí diseñé una ilusión óptica basada en una sucesión de cruces aisladas unas de otras y entre las que el cerebro interpola información con el único fin de completar el dibujo. Es decir, es nuestra mente la que falsea los datos en nuestro cortex visual. Llamé ilusión de Overlain a esta ilusión óptica y, después fui añadiendo otras ideas, personajes…", concluye Luis Durán.
Página de 'La ilusión de Overlain' 5
Un homenaje a las novelas de aventuras lleno de poesía y simbolismo
El cómic nos cuenta la historia de Mr. Douglas, un excéntrico antropólogo que solo piensa en volver a Kenia, donde vivió los mejores momentos de su vida. Así que conseguirá convencer a su hijo Vincent para que lo acompañe, con la promesa de que, al final, le hará una importante confesión. Su periplo también les llevará a conocer al escritor Arthur Conan Doyle, quien recorre África impartiendo charlas sobre espiritismo.
Un cómic que homenajea a esos exploradores de finales del Siglo XIX y principios del XX, pero también a las clásicas novelas de aventuras: "De pequeño -nos confiesa Luis-, cogía en la biblioteca municipal muchos libros de Emilio Salgari, Julio Verne, Robert Louis Stevenson o Dumas, y en casa leía también la colección Joyas Literarias Juveniles. Siempre me fascinó cómo recorrían el mundo los personajes de Verne y también me fascinaban los corsarios de Salgari, así que seguro que en La ilusión de Overlain se aprecia ese gusto por la geografía y por la literatura de aventuras clásica; de hecho, pienso que el libro entero se podría considerar un homenaje a aquellas novelas de aventuras. Quizás es una relectura moderna del género, ya que a través de mis personajes desmitifico un poco al héroe clásico; como trasfondo de la historia introduzco la ambigüedad moral y política (colonialismo, identidades) y se mezcla aventura con poesía, sueño y simbolismo. Sí, hay mucho ADN salgariano y de Stevenson en este tebeo".
El cómic también es un homenaje a los libros de historias dentro de historias. "Sí, es verdad -nos comenta Luis-. La ilusión de Overlain también, en cierto modo, tiene ese tono que poseen los cuentos de Las mil y una noches, un tono como de tradición oral y que funciona también de manera didáctica que no solo entretiene, sino que transmite valores, reflexiones... Probablemente sea porque ambas novelas tienen una estructura no lineal y como de "cuento dentro de cuento", de historias que albergan otras en su interior, ya que a lo largo de todo el libro fui incluyendo un montón de cuentos de ambiente tribal africano que escribí y donde cada historia abría la puerta a otra, creándose así distintos niveles narrativos".
Página de 'La ilusión de Overlain' 5
"Casi diría que estamos ante un nuevo libro"
A los que leímos la historia hace 20 años, lo primero que nos llama la atención es el añadido del color, pero no es el único cambio, como nos comenta Luis: "Casi que te diría que estamos ante un nuevo libro o esa es la sensación que me ha dado al ver cómo ha quedado; tuve la sensación de verlo publicado por primera vez. Y lo mismo me han comentado algunos lectores que habían leído la edición de Planeta de Agostini".
"En esta edición de mi tebeo se pueden encontrar bastantes cambios -continúa-. He vuelto a escanear todas las páginas del libro a partir de los originales. También he cambiado la rotulación. Y el cambio más importante es el del color, ya que, aunque el libro se publicó originalmente en blanco y negro, he coloreado expresamente para esta edición todas las páginas del libro. También, he realizado una nueva portada intentando darle un aire más abierto y juvenil que el que tenía la portada que hice para aquella edición de Planeta, que era más algo más oscura".
Página de 'La ilusión de Overlain' 5
"También he cambiado la posición de algunos bocadillos, porque pensé que podría mejorar la visibilidad y la lectura de algunos diálogos... No es que me obsesionen los detalles, pero he retocado algunas caras de algunos personajes secundarios y algunos fondos. Y como en el libro aparecen bastantes cuentos de ambiente tribal que escribí y utilicé para integrar las distintas escenas, a uno de esos cuentos sí que le he cambiado el final en esta nueva edición, porque he visto que quedaba mejor. La verdad es que estoy muy contento con la edición, me encanta cómo ha quedado, hasta el olor me encanta…", añade el autor.
En cuanto a lo que aporta el color a la historia, Luis nos comenta: "Fue cuando empecé a escanear de nuevo el libro; observando los originales de La ilusión de Overlain, cuando vi que mi manera de dibujar había evolucionado mucho en los últimos veinte años y que el dibujo que tenía antes era más funcional y sencillo que el que tengo en la actualidad. Y vi que el color podría aportarle mucho, así que me puse manos a la obra. Y también a nivel narrativo, en los libros que hacía antes, las escenas se sucedían con, digamos, cierto aire de fábula o de cuento clásico y, como además la historia transcurre en África donde los entornos naturales son tan vibrantes y simbólicos, y sus coloridas atmósferas reflejan emociones y tradiciones... pues vi que el color podría venirle que ni pintado al libro".
Página de 'La ilusión de Overlain' 5
Un protagonista fascinado por las máscaras africanas
El arte africano y las máscaras están muy presentes en este cómic. "El arte nativo africano tuvo mucha influencia en la cultura occidental -asegura Luis-. Revolucionó la vanguardia europea al romper con el realismo occidental. Mi personaje, el señor Douglas un antropólogo jubilado que ha pasado toda su juventud en Kenia dedicándose al estudio de las máscaras africanas, también, al igual que Picasso o Matisse se siente fascinado por la expresividad de las máscaras africanas y con su función mística, ritualística y mágica y su poder simbólico y comunitario. El arte ayudaba a transmitir valores, historias y creencias entre generaciones. Así, nos encontramos ante una conexión entre lo tradicional y lo contemporáneo, siempre enriquecedora".
Destacar la estupenda documentación de la que Luis siempre hace gala en todos sus cómics: "Como uno de los personajes principales es el señor Douglas, antropólogo experto en máscaras africanas, recuerdo que me documenté bastante en libros sobre arte nativo africano, más que para contarlo en el tebeo, para conocerlo yo, y además, me vino todo ello muy bien para escribir los cuentos de atmósfera tribal africana que fui intercalando a modo de separadores entre las distintas escenas; quedó muy bonito y muy integrado".
"Además, leí varias biografías de exploradores e incluso de algún misionero que recorrieron el África oriental a principios del siglo pasado. Recuerdo también que me leí una autobiografía de Conan Doyle donde narraba sus experiencias recorriendo el continente de sur a norte para dar charlas sobre la doctrina espirita que por aquel entonces estaba haciendo furor en todos los cafés de Europa. No había un solo café importante donde no hubiera "mesas parlantes". Y hasta me leí un libro autobiográfico de Winston Churchill titulado Mi viaje por África, o algo así, de cuando estuvo de corresponsal de guerra por Kenia y Uganda".
Página de 'La ilusión de Overlain' 5
"El territorio fundamental de todo artista es siempre su imaginación"
Sobre si todavía queda algún rincón que descubrir en la Tierra o los exploradores solo pueden mirar ya al espacio, Luis Durán nos comenta: " Ja, ja. Sí, quizás no queden demasiados lugares ya por descubrir, pero ello no supone un problema, al menos no un problema creativo, ya que el territorio fundamental de todo artista es siempre su imaginación, un lugar a rebosar de continentes todavía sin cartografiar incluso hasta de océanos y mundos subterráneos. Y allí, cuando uno busca, siempre se sorprende con excéntricos ecosistemas, nuevas especies y, sobre todo, con grandes historias que dibujar".
En cuanto a sus proyectos, Luis Durán nos comenta: "Yo siempre estoy trabajando en un libro nuevo, pero todavía habrá que esperar un par de años más, ya que me he retrasado más que otras veces con el guion y también con el proceso de documentación, así que ahora mismo me encuentro todavía acabando los lápices. Además, a la par estoy coloreando otro de mis libros antiguos, concretamente El Mago Descalzo, que es un libro que Ediciones la Cúpula editó en 2008 y que hace ya años que anda descatalogado. Me encantaría, al igual que ahora he hecho con La ilusión de Overlain, poder darle una segunda vida, pero esta vez a todo color y mejorando algunas cosas".
Portada de 'La ilusión de Overlain'