El Racing llama a las puertas del cielo
- Los verdiblancos superan al Leganés en un partido sobrio
- Ascenderán a Primera si ganan al Valladolid y Almería o Deportivo no pasan del empate
No hay mejor escenario que Leganés para que el Racing del rocanrol (aunque hace tiempo que el director de orquesta moderó el estilo) cerrase prácticamente los detalles de su próxima gira por la Primera División. La ciudad madrileña, que le dedicó hace un cuarto de siglo una calle a AC/DC, tiene todos los visos de convertirse en el último área de servicio de esa autopista al infierno que el club verdiblanco enfiló raudo y sin frenos, en sentido contrario al actual hace 14 años, por los desmanes de los que llevaban los mandos.
Con un estilo más parecido al original de Dylan que la versión guitarrera de los Guns and Roses, el triunfo de este domingo en Butarque coloca al Racing a las puertas del cielo, con los nudillos preparados para golpear con fuerza y franquear el acceso hacia la élite del fútbol español, aquella que nunca debió abandonar y que tanto cuesta recuperar. Y eso que el concierto en la cancha pepinera se presentaba complicado. Podía aparecer el vértigo, el miedo escénico. Deportivo de La Coruña y Almería apretaban por detrás. Los gallegos ganaban en Cádiz mientras que los indálicos sacaban un trabajado punto de Burgos. Presión para la banda.
Sobriedad sin virtuosismos
Se notó desde el principio. El Leganés dominó los primeros minutos y el equipo de José Alberto López no sonaba especialmente afinado. Simon Eriksson se lanzó al suelo por una presunta molestia que obligó a detener el partido, momento que aprovechó el entrenador verdiblanco para repartir nuevamente las partituras. Si bien es cierto que los músicos de más talento no brillaron, la interpretación de lo que quería el míster fue la correcta: melódicamente sobria, sin estridencias, y con el virtuosismo adecuado para dar un par de grandes notas, como en la jugada del primer gol. Andrés Martín percutió para la banda derecha para centrar raso al área. Giorgi Guliashvili, un poco más adelantado que el balón, captó la pelota de espaldas a portería. Fue el contexto perfecto para ceder la posesión a Maguette Gueye que llegaba de cara a portería. El senegalés golpeó con efecto para anotar el primer gol del partido.
El tanto no varió el guion del choque. Mucho duelo, intensidad por ambas partes y alguna incursión esporádica en las áreas. De este modo se llegó al entreacto. En la reanudación, el Leganés quiso recuperar la voz cantante pero el Racing le negaba nuevamente el rol de solista. Los minutos transcurrían con la emoción que suscita la incertidumbre generada por un resultado tan corto. Cuando la actuación estaba a punto de finalizar llegó el VAR como artista invitado. Una caída en el área de Asier Villalibre era sancionada como penalti por la árbitro del encuentro Marta Huerta. Inmediatamente anulaba su decisión y señalaba un fuera de juego previo. Desde el videoarbitraje , previa tirada de línea televisiva, rectificaban. Sin Andrés Martín en el campo, el propio Villalibre se encargó de convertir el lanzamiento. El concierto se cerraba con éxito de crítica y público. Este último, congregado en masa en la grada de Butarque, estallaba de júbilo.
Sin embargo faltaban los bises. La intervención del VAR prolongó nueve minutos el choque durante los cuáles el Leganés tuvo protagonismo. Se hizo con el micrófono para interpelar con peligro a Eriksson. El sueco respondió bien para repeler un disparo desde cerca, pero poco pudo hacer posteriormente ante un cabezazo a placer de Asué. Afortunadamente fue el canto del cisne para los blanquiazules. No hubo tiempo para más. Únicamente para una breve tangana entre futbolistas cuando los cántabros se disponían a celebrar el triunfo con sus aficionados. No pasó a mayores.
Racing 'calling'
La victoria frente al Leganés es una 'llamada' a Primera. Los tres puntos colocan a los cántabros con 75, cuatro por encima de Deportivo de La Coruña y Almería. En realidad son cinco, puesto que tiene ganado el emparejamiento particular con ambos. Además genera que este próximo fin de semana los cántabros puedan certificar el ascenso de categoría. No depende exclusivamente de ellos. Además de vencer al Valladolid en El Sardinero necesitan que Almería o Deportivo no ganen. Los andaluces juegan a la vez que el Racing contra la Unión Deportiva Las Palmas, mientras que el conjunto herculino recibe el domingo al Andorra en Riazor. Se presenta un fin de semana pleno de emociones. En Santander nadie quiere perderse el recital definitivo, el que puede cerrar el círculo de una vieja gloria que quiere volver a hacerse oír entre los grandes.