Enlaces accesibilidad

El lado social de la inteligencia artificial, tres caras de su impacto positivo en colectivos vulnerables

  • Tres testimonios muy distintos ayudan a entender el impacto social de la IA
  • Memorias Sintéticas ayuda a recordar a personas con demencia o Alzheimer
Cuatro personas sentadas comparten escenario. En primer término un perro está tumbado. Se pueden leer la palabra Gemini, la IA de Google. En la pared hay una imagen proyectada donde se ve a algunos de los protagonistas que están en el escenario
Momento de la presentación de IA con propósito en la sede central de Google España RUBEN VELA
Manuel González
Manuel González

Que si más productividad, mayor automatización, sustitución de tareas repetitivas. Son aspectos de eficiencia ligados a la inteligencia artificial que no dejan de repetirse y acaparan un sinfín de conversaciones. En esta ocasión, la IA va por otro camino, el de tres historias que muestran un lado más amable y transformador. Una inteligencia artificial que ayuda a un padre ciego a convivir con su hijo recién nacido, que hace posible la conexión entre generacional a través de un libro, o que reconstruye los recuerdos de personas con Alzheimer viajando al pasado para traer de vuelta la memoria.

La sede central de Google en Madrid ha sido el lugar elegido para mostrar las aplicaciones sociales que puede tener la inteligencia artificial. Y lo ha hecho con tres protagonistas con experiencias muy diferentes: el crítico gastronómico Jonatan Armengol, la diseñadora Cristina Fernández -autora del libro Bailas y la investigadora de Domestic Data Streamers, Marta Handenauer. Tres visiones en primera persona del uso de la tecnología con carácter más humano. “No es inteligencia artificial, sino inteligencia aumentada”, resumía Armengol antes de profundizar en su experiencia.

Tres personas sentadas comparten escenario. De fondo una imagen proyectada de diferentes momentos de la vida de Jonatan Armengol. En el escenario, Jonatan tiene un micro en la mano. Se dirige a los asistentes

Momento de la intervencion de Jonatan Armengol RUBEN VELA RUBEN VELA

 Ver en el mundo con la IA

“Es lo más cercano a recuperar la vista”, aseguraba Jonatan Armengol. Más de 400 mil personas siguen en Instagram las andanzas de este periodista gastronómico ciego, que gracias a Gemini Live y su capacidad de describir el entorno desde móvil, ha conseguido una independencia que antes no tenía. “Te da vista, te da capacidad”, explicaba durante su intervención.

Armengol ha redescubierto gestos y situaciones cotidianas. Saber qué bolsa de leche materna caduca antes para preparar el biberón de su hijo, echar la cantidad exacta de un ingrediente a la hora de cocinar, comprobar si los calcetines que lleva hacen juego. 

La IA le ha cambiado la vida, sin delegar su autonomía en una máquina. “Necesito que me ayude, pero no que viva mi vida por mí”, afirmaba. La visión artificial le ayuda a navegar más rápido por una web que las propias funciones de accesibilidad. O facilita su trabajo como crítico gastronómico leyéndole la carta o describiendo cómo es el restaurante que visita. 

Al hablar de opciones de accesibilidad y como altavoz de un colectivo muy numeroso, defiende que es necesario pensar en la adaptación desde que se empiece a diseñar cualquier herramienta o entorno digital. “Taparos los ojos y pedidle a Gemini Live que os guíe hasta vuestro puesto de trabajo”, de esta forma desafía a la audiencia presente en la sala. Una reivindicación que va más allá de lo técnico, que la IA se diseñe pensando en las personas desde el principio y no en un usuario estándar para después añadir parches.

En primer término, un perro labrador tumbado. A su lado se ven las letras que forman la palabra Gemini, la IA de Google

Momento del evento IA con impacto en las oficinas de Google España RUBEN VELA RUBEN VELA

La inteligencia artificial como puente intergeneracional

De la falta de accesibilidad a la soledad y el duelo. Cristina Fernández llegó a la Fundación Lo que de verdad importa participando como voluntaria en el proyecto Tu historia de verdad importaLa iniciativa conecta a personas jóvenes que acompaña a personas mayoresdurante varios meses. De aquí surgió la amistad con María que acababa de perder a su marido, Amadeo. De aquella relación surgió el libro Bailas.

Cristina no es escritora, pero descubrió en el pasado de María las ganas de plasmar su historia, la del amor que surgió en el primer baile con su futuro marido hasta la ausencia cotidiana tras la muerte de él. Toda una vida convertida ahora en biografía usando herramientas de inteligencia artificial

Recurrió a la IA como herramienta de inspiración e investigación. Google Deep Research la ayudó a comprender mejor el contexto histórico de la vida de María en los años 70 y 80, sobre todo la situación de las mujeres de la época. Creó su propio Gem, un experto de inteligencia artificial personalizado, que le ayudaba a organizar todo el contenido, corregir capítulos, transcribir las entrevistas a María o archivar anécdotas. “No quería pasarme el tiempo tomando notas porque quería estar con ella y darle espacio a cada recuerdo”, explica. 

No considera que la IA haya escrito el libro por ella, sino que la ayuda a escuchar y estar más presente en el día a día de su amiga. El asistente también le ayudó desde una perspectiva psicológica a gestionar momentos delicados cuando hacían acto de presencia en el relato de María la nostalgia, el llanto o la fragilidad. 

Proyecto Memorias Sintétícas de Domestic Data Streamers

Reconstruyendo recuerdos a base de prompts

Inmersos en un momento donde se descubren nuevos usos de la inteligencia artificial generativa cada día, hay espacio para la sorpresa continúa. Es el caso de Memorias Sintéticas, la tercera historia de este pequeño encuentro con medios, un proyecto que plantea nuevas vías del futuro de la IA aplicada al cuidado, un gran campo a explorar.

Presentado por el estudio Domestic Data Streamer, colectivo que lleva más de una década especializándose en cruzar datos, arte y tecnología, explorando la relación entre la información y la comunidad, Memorias Sintéticas es fruto del cambio que han experimentado al integrar los procesos generativos en sus proyectos. “Queríamos buscar espacios donde el arte se pusiera al servicio del impacto social”, explica Marta Handenhauer, miembro del estudio, durante la mesa redonda.

Memorias Sintéticas es un experimento que utiliza la inteligencia artificial para reconstruir los recuerdos, y que intenta ayudar a quienes olvidan a causa de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer. Parte de una idea sencilla, la memoria es un cúmulo de datos que pueden ser, en cierta manera, restaurados. 

Una sala llena de gente sentada mira la proyeccion de un vídeo en las oficinas de Google España

Presentacion IA con propósito en Google España RUBEN VELA RUBEN VELA

De las palabras a las imágenes

El experimento comenzó de la forma más natural. Estableciendo una conversación, mirando a personas a los ojos, escuchando una historia y compartiéndola. Los primeros pasos fueron muy de andar por casa. El equipo de Domestic Data Streamers invitó a sus propios abuelos a sus oficinas y comenzaron a preguntarles por sus primeros recuerdos. 

Las respuestas iban desde una infancia en el campo o una jardinera en una casa de verano hasta el primer amor adolescente. “No, el pantalón era más largo”, “la jardinera no era cuadrada”, “eso no era de metal, era madera”, son algunas de las frases que Marta Handenhauer recuerda del proceso en el que los mayores corregían a la persona encargada de convertir sus recuerdos en imágenes mediante inteligencia artificial generativa. Un acto muy sencillo, pero que mágicamente activaba la memoria. Y todo en tiempo real.

Los responsables del proyecto no se refieren a la imagen final de la IA como fotografía. Los llaman “vectores de memoria”, representaciones visuales que ayudan a las personas a conectar con un recuerdo. Da igual lo precisa que sea, lo importante es que desbloquea un momento llegando a detalles con poca importancia. Cuando la imagen se imprime en papel, se “produce una sensación de alivio emocional. Algo que solo existía en la cabeza de esa persona se vuelve tangible. Se puede tocar, compartir y volver a contar”, apunta la componente de Domestic Data Streamers.

Terapia de reminiscencia potenciada por la inteligencia artificial

Parte de la metodología de Memorias Sintéticas guarda relación con las terapias de reminiscencia que ya se utilizan en residencias y hospitales con pacientes con Alzheimer o demencia. Suelen apoyarse en canciones, fotografías antiguas o conversaciones guiadas que estimulan los recuerdos más antiguos, que suelen perdurar más que la memoria a corto plazo.  Lo interesante, indica Marta Handenhauer, es que en Domestic Data Streamers no han trabajado sobre documentación existente, sino sobre recuerdos que no se apoyaban en ningún soporte material.

Es un cambio en la dinámica terapéutica. El paciente participa de forma activa en la reconstrucción de la imagen. Recuerda detalles, los corrige, acota, amplía información, etc. Activación cognitiva más que contemplación. Para Marta, “el ejercicio no está solo en recordar, sino en refinar”, ya que ajustar la hora del día o el tamaño de un objeto obliga a ejercitar la memoria de otra forma.

En primer término una señora mayor, a la derecha de la imagen, mira un portátil dde hay una foto en blanco y negro (a la izquierda de la imagen)

Recreación de un recuerdo usando inteligencia artificial durante el proyecto Memorias Sintétícas Domestic Data Streamers

De experimento a fase piloto en hospitales

Memorias sintéticas ha pasado de experimento a proyecto en fase piloto en hospitales y centros especializados. La Fundació Catalunya La Pedrera lo ha incorporado en sesiones con personas en fase inicial de Alzheimer Domestic Data Streamers también está colaborando con la Universidad de Toronto para estudiar la recepción de esta técnica entre el personal sanitario. Y el sistema público de salud de Dubái también se ha mostrado interesado. Están comparando los resultados de las terapias de reminiscencia tradicionales con este método asistido por inteligencia artificial generativa. 

También ha dado pie a la reflexión. ¿Qué pasa si la imagen generada por IA es demasiado real y sustituye al recuerdo original? Una pregunta que surgió durante la fase experimental. Por eso, las instantáneas generadas en Memorias Sintéticas son borrosas de forma intencionada. “No queremos que se confunda con una fotografía real. La memoria tampoco es perfecta”, aclara Marta Handenhauer.

La búsqueda de la imperfección les ha obligado a usar versiones más antiguas de herramientas de generación de imágenes, que son menos realistas, más cercanas a un vago recuerdo al que le falta nitidez. Los últimos modelos de IA generativa han alcanzado tal nivel de hiperrealismo, que el resultado final está en ocasiones demasiado maquillado, “la mejor versión de una foto no es siempre una foto”, opina Marta.

Tres mujeres comparten escenario. La del centro tiene un micrófono en la mano

Intervención de Marta Handenhauer, de Data Domestic Streamers, en Google España

Memorias Sintétícas también se ha usado para la memoria histórica

Más allá de la aplicación sanitaria, Memorias Sintéticas se ha aplicado en otros entornos, por ejemplo, en recuperar la memoria histórica. Los recuerdos individuales permiten reconstruir relatos colectivos que no aparecen documentados en ningún formato. Marta Handenhauer destaca el trabajo realizado con testimonios de homosexuales que vivieron la Guerra Civil. Usar la IA generativa ha servido para reconstruir cómo vivían o los espacios que habitaban entonces. Una historia que ha desaparecido porque nadie registró y que con la inteligencia artificial se están documentando de alguna manera. “La historia se hace de forma colectiva”.

A pesar de sus peligros y desafíos, de la frenética carrera que lleva, que hay quiénes la consideran una máquina orientada a producir más y más rápido, este encuentro ayuda a entender la inteligencia artificial como un espacio para la escucha, el cuidado y la conservación. Para Jonatan Armengol es un salvavidas, no depender de otra persona para algo tan cotidiano como preparar un biberón. Para Cristina Fernández, dedicarle más tiempo y compañía a María. Para Marta Handenhouer, evitar que los recuerdos desaparezcan.