El Studio Ghibli, factoría de obras maestras del cine animado, Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades
- Del estudio japonés, creado por Hayao Miyazaki e Isao Takahata, han salido Mi vecino Totoro, El viaje de Chihiro o La tumba de las luciérnagas
Cuatro décadas de personajes de culto y algunas de las mejores películas de animación (o películas a secas) de la historia del cine. El Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2026 para el Studio Ghibli, anunciado en Oviedo, no necesita apenas justificación sino celebración, aunque el jurado fundamenta así su concesión: "Mediante un proceso artesanal de gran imaginación, ha creado historias universales llenas de sensibilidad y de valores humanistas: la empatía, la tolerancia y la amistad, así como el respeto por las personas y la naturaleza. Sus películas trascienden generaciones y fronteras, y son un referente para los desafíos de la sociedad globalizada y la protección del medio ambiente".
Mi vecino Totoro, El viaje de Chihiro, La tumba de las luciérnagas y un buen puñado de obras maestras han surgido de la factoría fundada en 1985 por los ya legendarios Hayao Miyazaki, 85 años, e Isao Takahata, fallecido en 2018. Ambos eran colegas y amigos en el histórico estudio Toei, y trabajando para la televisión japonesa, colaboraron en obras tan populares como Heidi. Pero a mediados de los 80 se independizaron para liberar su creatividad y el resto es historia de la animación.
Dos Oscar a la mejor película de animación (hito para una productora no estadounidense), un Oso de Oro en el Festival de Berlín (El viaje de Chihiro, el primero para una película de animación en un gran festival) y una legión de seguidores por todo el mundo que nacieron de una forma de entender los procesos de creación, privilegiando la libertad y el tiempo. Una filosofía sobre la que se asienta algunos rasgos comunes de univeros exuberantes, amor a la naturaleza y a los personajes, y, formalmente, una realización de prodigioso realismo.
"El cine de Studio Ghibli encuentra belleza en lo cotidiano y hace de los momentos de calma y contemplación una pieza fundamental de sus historias", destaca la Fundación Princesa de Asturias. "Otra particularidad de sus obras es la fuerza y la determinación de sus protagonistas femeninas, destacadas por su valentía, complejidad y capacidad de transformación".
Imagen de 'Mi vecino Totoro'
La relación entre Miyazaki y Takahata ha sido objeto de múltiples estudios, que concuerdan en que eran dos personas obsesionadas con el trabajo y con una amistad basada más en el respeto que en el cariño. El protagonismo de Takahata en los orígenes, especialmente con la impresionante El baile de las luciérnagas, fue diluyéndose ante el genio de Miyazaki, que empezó a encadenar cintas asombrosas como Mi vecino Totoro (1988), Nicky, la aprendiz de bruja (1989), Porco Rosso (1992), La princesa Mononoke (1997) hasta El viaje de Chihiro (2001), que supuso casi un antes y un después por su reconocimiento mundial.
El realizador japonés Hayo Miyazaki, con el premio honorífico en la Mostra de Venecia
Después llegarían obras tan notables como El castillo ambulante o Ponyo en el acantilado, hasta El chico y la garza (2023), última película de Miyazaki hasta la fecha, con la que ganó su segundo Oscar, tercero si se incluye el honorífico.
El Princesa de Comunicación y Humanidades (el segundo en anunciarse de esta edición, tras la concesión del Premio Princesa de las Artes a Patti Smith) se suma la Palma de Oro de Honor que el Festival de Cannes concedió a Ghibli hace dos años (la primera concedida a una institución, no a una persona). O el Premio Donostia otorgado a Miyazaki hace dos años en el Fetival de San Sebastián. Entonces, el director japonés mandó un escueto vídeo agradeciéndolo. Tampoco apareció en Cannes, donde lo recibió su hijo, autor también de películas para el estudio como Cuentos de Terramar. Miyazaki, como una artesano de otro tiempo, sigue recluido en Japón, trabajando en su nueva película.