'Un lugar en el mundo', 'Roma' o 'Martín (Hache)': el cine inolvidable de Adolfo Aristarain
- Vinculado a España, donde residió y filmó varias coproducciones, sus películas forman parte de la historia del cine argentino
La muerte del director Adolfo Aristarain ha sacudido al cine argentino, que vive un auténtica era de luto tras lamentar el fallecimiento de Héctor Alterio el pasado diciembre y los de Luis Brandoni y Luis Puenzo la semana pasada. Los cuatro fueron claves en el movimiento del cine de los años 70, y Aristarain, como Alterio, particularmente ligado a España, donde residió en su juventud y donde situó parte de su obra en distintas coproducciones.
Su cine y arte dramático permanece en la memoria, porque desde los años 90 sus películas formaron parte del canon cultural y muchos de sus monólogo y diálogos se convirtieron en citas de uso corriente.
La parte del león (1978)
En su mismo debut, Aristarain demostró que ya era un cineasta completamente maduro. La parte del león es una película de cine negro rodada y estrenada en plena dictadura sobre un hombre que encuentra en un hotel el botín de un robo que decide quedarse para salvarse de sus problemas económicos, pero será perseguido por los peligrosos criminales autores del atraco.
Tiempo de revancha (1981)
Tras dos películas más ligeras (en las que participó un joven Ricardo Darín), Aristarain firmó uno de los grandes clásicos del cine argentino. Federico Luppi interpreta a un sindicalista que simula un accidente laboral para lograr una indemnización, pero por el camino toma una auténtica conciencia política. La fuerte represión de la empresa corrupta era parte de una alegoría sobre la represión estatal de los últimos tiempos de la dictadura argentina, así como la pérdida de voz del protagonista equivalía a la falta de libertad.
Federico Luppi, en 'Tiempo de revancha'.
Un lugar en el mundo (1992)
Su única película en inglés, Traición y venganza (1987), no logró la repercusión esperada. Pero su siguiente cinta puede ser la más emblemática de la convicciones políticas y humanas del director. Un lugar en el mundo era otro guion original que situaba la acción en el corazón de la Argentina rural, en la provincia de San Luis. A través de una historia de paso a la madurez de un adolescente, se contaba en realidad las tensiones entre una cooperativa de campesinos y el poder político y empresarial. Federico Luppi representaba a los campesinos, mientras que José Sacristán, como geólogo español, realizó uno de sus papeles más recordados, con algún diálogo que hizo fortuna: “Dicen que lo importante es amar, y no que te amen. Los que dicen eso son unos gilipollas”.
Martín (Hache) (1997)
Dentro en su etapa más española, Martín (Hache) es el inició también de su etapa más personal: Federico Luppi interpretaba a un cineasta argentino instalado en España, que viaja a Argentina tras cinco años porque su hijo de 19 años (Juan Diego Botto) casi muere de sobredosis. Ya recuperado, ambos deciden pasar una temporada juntos de vuelta a España, donde formarán un particular grupo junto a la pareja del padre (Cecilia Roth) y su mejora amigo (Eusebio Poncela).
Roma (2002)
Sobre un guion firmado junto a Mario Camus y Kathy Saavedra, Roma es su película más personal y testamentaria, que además acabó por ser su última cinta. En ella, un escritor argentino (Juan Diego Botto en su juventud, José Sacristán en su madurez) que contrata a otro joven escritor para ayudarle con su autobiografía. Una mirada al pasado (y la historia argentina de los 60 y 70) y una reflexión sobre los valores afectivos que realmente importan en la vida.