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Venecia se hunde, y quizá haya que reubicarla para salvarla: "El resultado sería una pseudo Venecia de plató de cine"

  • Un estudio plantea la "inevitable" tarea de trasladar sus monumentos y habitantes en un escenario climático extremo
  • Para los expertos, el resultado sería un "parque temático", un paso más en la desnaturalización que ya sufre por el turismo
Las inundaciones de Venecia se han hecho más frecuentes en las últimas décadas. En la imagen, una 'acqua alta' en 2019
Las inundaciones de Venecia se han hecho más frecuentes en las últimas décadas. En la imagen, una 'acqua alta' en 2019 EFE/EPA/Andrea Merola

Que Venecia se hundía ya se sabía. Pero la subida del mar provocada por el cambio climático puede dejar obsoletos los sistemas de protección frente al acqua alta que ha puesto en marcha esta ciudad, una joya del patrimonio arquitectónico y cultural sin igual en el mundo.

Por ello, un estudio publicado este jueves en la revista Scientific Reports, asociada a Nature, propone soluciones aún más radicales, ambiciosas -y controvertidas- para salvar a la Serenísima. Son cuatro: barreras móviles, un dique que rodee el centro de la ciudad, el cierre total de la laguna y el traslado de la urbe y todos sus habitantes a un lugar más elevado en tierra firme. 

Todas ellas tienen ventajas e importantes inconvenientes, tanto a nivel ecológico como cultural, humano y económico, pero si el calentamiento sigue al ritmo actual o más acelerado, será necesario actuar, y cuanto antes mejor, según el trabajo dirigido por el investigador de la Universidad de Salento Piero Lionello.

Las cuatro opciones para salvar la ciudad: barreras móviles, un dique alrededor del centro, cerrar la laguna y trasladar la ciudad

Las cuatro opciones para salvar la ciudad: barreras móviles, un dique alrededor del centro, cerrar la laguna y trasladar la ciudad SCIENTIFIC REPORTS

Sería "inevitable" en un escenario extremo de subida del mar

Una hipotética reubicación de la ciudad es la "única estrategia posible" en el escenario de subida del nivel del mar extremo -de 4,5 metros en el 2300- y será "inevitable" en el siglo XXII si se mantiene la trayectoria actual de emisiones de gases de efecto invernadero y se derrite el hielo del Ártico.

Pero incluso llevando a cabo esta medida, solo se preservarían determinados monumentos, "mientras que el tejido urbano histórico, la cultura ligada a la laguna, los estilos de vida tradicionales y la mayor parte de las actividades económicas se perderían de forma irreversible", puntualiza el estudio. 

"Si trasladas la ciudad, deja de ser Venecia. Venecia es su laguna, Venecia es su luz, son sus edificios de viviendas, no solo sus palacios y sus iglesias", apunta a RTVE Noticias el historiador del arte y divulgador Miguel Ángel Cajigal, conocido como "El Barroquista". La ciudad tiene "uno de los cascos históricos más valiosos del mundo" y es Patrimonio de la Humanidad junto a su laguna. 

El traslado "único" de Abu Simbel, uno de los escasos precedentes

La tarea de desmontar y reconstruir los edificios en una ubicación más elevada es titánica y no tiene precedentes. Tan solo se ha llevado a cabo con monumentos concretos como el templo egipcio de Abu Simbel, reubicado cerca de su localización original para evitar su inundación cuando se construyó la presa de Asuán en los 60.

Y aquello fue un caso "único", según Cajigal. 48 países contribuyeron económicamente a la colosal tarea de trasladar el templo a unos 200 metros, en unos trabajos que incluyeron a 2.500 trabajadores. Otro templo cercano, el de Debod, fue reubicado en Madrid precisamente como regalo de Egipto a España para agradecer su colaboración en el proyecto.

El coste de llevar Venecia a tierra firme sería astronómico y podría alcanzar hasta 100.000 millones de euros, además de hasta 6.500 millones en indemnizaciones por la pérdida de propiedades privadas. Por ponerlo en contexto, el PIB de España es de 1.690 millones. A ello se suma además el daño ecológico, ya que la laguna se inundaría completamente y perdería su biodiversidad actual, y el cultural.

Los restos podrían visitarse durante un periodo limitado en barco (y submarino)

Los restos que no se hayan trasladado se deteriorarían progresivamente y "podrían visitarse durante un periodo limitado en barco (y submarino)". La retirada y abandono de sus residentes podría producirse de forma gradual, a medida que se vaya inundando la ciudad, o de forma "abrupta", "tras eventos catastróficos causados por el fallo del sistema de defensa implementado", según el estudio.

"Un fantasma, una pseudo Venecia de plató de cine"

Cajigal no ve mal que se trabaje "teóricamente y utópicamente" en esta idea, pero plantea una reflexión: "Durante las últimas décadas hemos pensado en que la humanidad puede afrontar algunos de sus retos simplemente escapándose, cosa que no es cierta". Compara la iniciativa de trasladar Venecia con la de huir a Marte ante el deterioro ecológico de la Tierra, una idea introducida por la ciencia ficción pero que muchos magnates se toman en serio.

Y aunque Venecia se trasladara, el resultado sería "un fantasma, una pseudo Venecia de plató de cine, una especie de Disneylandia", considera Cajigal, quien cree que con ello se "desnaturalizaría" la ciudad.

Pero ¿y si este proceso de desnaturalización ya ha comenzado? La ciudad de los canales y las góndolas no se enfrenta solo a la amenaza de la subida del nivel del mar, sino también a otra inundación cotidiana, la de turistas. Los 22 millones de visitantes que desembarcan anualmente en la ciudad ya la están convirtiendo en un "parque temático", señala este historiador del arte, hasta el punto que recientemente el Ayuntamiento ha puesto tornos y ha comenzado a cobrar entrada para controlar la entrada.

La presión turística ha contribuido a la pérdida continua de habitantes, de 170.000 a principios de los años 50 a menos de 50.000 en 2024, un macabro conteo que muestra en directo un panel en la farmacia Morelli, ubicada en el centro de la ciudad.

Desplazamientos que "no salen gratis"

Venecia fue uno de los primeros destinos en recibir visitantes a este nivel, "la pionera que nos sirve como el canario en la mina, que nos va indicando por dónde se va deteriorando el patrimonio mundial gracias al turismo masivo".

Y si el patrimonio se ve deteriorado por el turismo, la reubicación no está exento de riesgos también a nivel artístico. "Los desmontajes son muy agresivos, y este tipo de desplazamientos no salen gratis", apunta Cajigal, en un momento en el que se debaten los riesgos de un posible traslado del Guernica.

Ya en el traslado de Abu Simbel se vieron dañados los monumentos, y este experto recuerda que hay "cuadros gigantes en el Palacio Ducal que no son móviles". 

Un "Moisés" que no podrá seguir separando las aguas

En todo caso, el de la reubicación es solo el escenario más extremo. La ciudad ya se ha equipado con una magna obra de ingeniería conocida como MOSE (Moisés, en español), que se probó por primera vez en 2020. Se trata de un sistema de compuertas hundidas en los tres puntos de conexión entre la laguna y el mar Adriático que se levantan cuando hay previsión de acqua alta

Desde entonces, ha protegido a la ciudad en múltiples ocasiones de inundaciones cada vez más frecuentes: de los 28 eventos extremos producidos en siglo y medio, 18 de ellos han tenido lugar en los últimos 23 años. 

El problema es que Moisés no va a poder seguir separando las aguas si estas suben a un ritmo mayor al actual. Está diseñado para un aumento de 1,25 metros, y según las estimaciones del panel de expertos sobre cambio climático de la ONU (IPCC), para 2100 la subida del nivel del mar podría ser considerablemente mayor, e inundar un 15%, un 70% o 98% del centro de la ciudad según los tres escenarios de emisiones analizados.

El Proyecto Moisés intenta salvar a Venecia de las aguas

Otra alternativa, que los autores denominan "laguna abierta", pasan por mantener el actual sistema MOSE pero usarlo con más frecuencia, lo que podría aumentar su deterioro y reducir su vida útil. El segundo escenario es el de diques en anillo, que permitiría construir barreras permanentes para proteger el centro de la ciudad y otros puntos relevantes de Venecia. Sería una posibilidad más cara y que alteraría considerablemente el paisaje, pero que permitiría soportar un aumento del nivel del mar entre dos y seis metros. 

La tercera opción pasa por cerrar completamente la laguna y convertirla en una especie de lago estanco, como ocurre con Marina Bay en Singapur. Se perderían las características únicas de este espacio natural y habría que vigilar constantemente la calidad del agua, pero se mantendría la ciudad tal y como es.

Una "muerte digna" para Venecia

Aunque el estudio plantea el coste económico de todas las opciones, insiste en que "un patrimonio histórico único como el de la ciudad de Venecia no tiene, en última instancia, precio alguno".

"Ninguna valoración económica puede sustituir el significado cultural y la memoria colectiva que encierra la ciudad. Este valor universal e insustituible constituye la motivación fundamental para mantener su protección mientras sea técnicamente posible". Cuánto tiempo será técnicamente posible es la gran duda. Los autores recalcan que una rápida reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero podría evitar llegar a los peores escenarios.

"Nos toca una cosa que no queremos hacer, que es asumir que vamos a perder Venecia. El patrimonio desaparece antes o después y hay que asumir que Venecia está quizás más cerca de desaparecer que otras ciudades históricas", señala por su parte Cajigal, por lo que toca darle una "muerte digna", salvando antes de que ocurra todo el arte posible de una ciudad irrepetible.