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90 años en una fosa de Toledo: una investigación devuelve a Timoteo y Agustín a sus familias

  • Los restos fueron entregados el pasado 17 de febrero en Mesegar de Tajo
  • La memoria de los vecinos más mayores, clave en la identificación
En la imagen puede observarse una fotografía antigua donde aparecen dos personas. Son Sinforosa Ovejero y su marido, Agustín Felipe Labrado.
Sinforosa Ovejero y su marido, Agustín Felipe Labrado Archivo familiar de Rosa Labrado
María Martín

Agustín-Felipe Labrado Bolonio y Timoteo Higuera han pasado noventa años en una fosa común en la localidad toledana de Mesegar de Tajo. Tras un proceso de investigación e identificación, que comenzó en el año 2022, fueron entregados a sus familias el pasado 17 de febrero.

Según la información del Mapa del Ministerio de Castilla-La Mancha, en la región se han localizado un total de 180 fosas. De ellas, 22 se encuentran en municipios de Albacete, 57 en la provincia de Ciudad Real, 50 en localidades de Cuenca, 13 en la provincia de Guadalajara y 48 en municipios de Toledo.

Estos datos corresponden tanto a las fosas generadas durante la Guerra Civil como a las de la posguerra, época en la que Agustín y Timoteo fueron asesinados. En concreto, el 16 de octubre de 1936 por “una centuria de falangistas procedente de Las Palmas", según ha señalado la Asociación Manuel Azaña.

"La versión familiar era que mi abuelo había muerto en la guerra"

La nieta de Agustín, Rosa Labrado, ha reconocido que fue una alegría inesperada conocer la noticia. Durante muchos años había creído que su abuelo había fallecido en la guerra: "Enterarnos de que lo mataron, cuando estaba aquí con su familia y que no había hecho nada malo, simplemente existir, fue impactante", ha expresado.

A diferencia de su abuelo, ha detallado que Timoteo era menor de edad cuando lo mataron. Es decir, nunca pudo formar una familia.

El trabajo del investigador e historiador Francisco González ha sido clave para que la historia de Agustín y Timoteo no quedara en el olvido. Su investigación comenzó a difundirse y esto permitió que Rosa descubriera que estaban buscando a un hombre con el mismo nombre que su abuelo: “Gracias al trabajo de Francisco, nos enteramos de que todo el mundo sabía que mi abuelo estaba tirado en una cuneta junto a Timoteo”, ha relatado.

Homenaje y entrega de restos a las dos víctimas exhumadas en la fosa de Mesegar de Tajo (Toledo)

Tres años de investigación

La investigación comenzó en 2022, cuando González inició un estudio a nivel local sobre la represión franquista en Mesegar de Tajo. "Yo tenía experiencia, puesto que he hecho algo similar para mi pueblo. Empecé a entrevistar a personas mayores y una de ellas se refirió a que había una fosa al principio de Mesegar", ha relatado el historiador.

A través de documentación del consejo de guerra, conservada en el Archivo Histórico de Defensa, González descubrió que el padre de Timoteo, Cristino Higueras, era miembro del PSOE. Sobre Agustín y su padre, Vicente Labrado, pudo saber que habían nacido en el pueblo toledano de Domingo Pérez. Su padre era miembro de UGT y había sido teniente de alcalde en el Ayuntamiento de Carriches.

"Al tener estas dos identidades inicié la investigación de la ubicación de la fosa. Algunos testigos mayores me dijeron un campo adyacente a donde finalmente se ha encontrado", ha detallado González.

La memoria de los vecinos, un papel clave

Tal y como ha subrayado el propio investigador, el hallazgo de los restos fue posible gracias a la memoria de los vecinos del pueblo. En concreto, al testimonio de un vecino nonagenario que indicó el área donde se localizaba la fosa y al de un albañil que participó en las obras realizadas en la finca donde se encontraban.

"Fue determinante porque sin ellos no hubiéramos dado jamás con la ubicación exacta. Se hizo una ampliación para el interior de la finca y gracias a uno de sus albañiles que en los años 80 participó en la obra, fuimos a buscarle a Cebolla. Al dirigirse a la fosa, nos dijo exactamente donde se encontraban los restos".

Una vez localizada la ubicación concreta, la investigación pasó a manos de la Asociación Manuel Azaña, que se encargó de la exhumación de la fosa. El posterior estudio antropológico y el análisis de ADN con familiares permitieron confirmar la identidad de ambos represaliados.

Así, se pone fin a un trabajo de búsqueda, exhumación e identificación. Un proceso que termina con la incertidumbre para familias como la de Agustín y Timoteo, que ahora pueden velar a sus muertos.