Alauda Ruiz de Azúa, la consagración del cerebro y el corazón del cine español
- El triunfo de Los domingos, sumado al de Querer, colocan a la directora como referente generacional
- Especial premios Goya
Que labrarse una carrera en el cine español cuesta un mundo lo sabe mejor que nadie Alauda Ruiz de Azúa. Hasta que presentó en el Festival de Berlín de 2022 Cinco lobitos, era prácticamente desconocida dentro del sector y no digamos fuera. La película lo cambió todo: triunfo en el Festival de Málaga y Goya a mejor dirección novel. Tenía, al recoger la estatuilla, 44 años.
Si hay que resumir su cine en una divisa sería la disección de la familia, en el fondo el tema de Los domingos, donde la vocación de monja de clausura, sin llegar a ser un MacGuffin atómico, si es casi una excusa para revelar toda la incomunicación que rodea a la adolescente. “La familia puede ser un sitio y un lugar de apoyo increíble. Pero también puede ser una cárcel. O sea es una institución muy interesante porque tiene esa dualidad”, explicaba en RTVE.es.
Esa ambivalencia de la dureza de su obra y el cariño personal se advierte fácilmente en sus declaraciones al recoger premios. “Gracias a mis padres por educarme en la cultura, cine, teatro o la música. Se lo dedico a mi compañero César y mi hijo Daniel por enseñarme que nunca es tarde para ser entusiasta”, decía al recoger el premio de Cinco Lobitos.
Lejos de la fanfarronería (Albert Serra) o la extravagancia (Oliver Laxe) de otros compañeros de generación premiados en la gala, Ruiz de Azúa es muy clínica en sus declaraciones. Su cine parece la receta exacta entre lo cerebral y lo sentimental: en su obra se percibe simultáneamente una inteligencia profunda y aguda, y una identificación emocional con sus personajes.
Nacida en Baracaldo (1978), estudió en la ECAM, la escuela de cine de la Comunidad de Madrid. En su estancia en la escuela (donde también acudían Rodrigo Sorogoyen o Pilar Palomero) destacó, por su talento, como una de esas alumnas destinadas a triunfar en la industria.
Y, sin embargo, el camino hacia el largometraje estaba empedrado de cortometrajes y trabajos publicitarios. En The say (2011), rodado en inglés (Ruiz de Azúa estudió filología inglesa) abordaba el bullying con la misma perspectiva analítica de sus largometrajes posteriores. Ya sea con el acoso escolar, la maternidad (Cinco lobitos) o el consentimiento y la violencia sexual (Querer), su mirada se ha posado en temas centrales de la sociedad sin ser nunca tópica y desvelando siempre aristas nuevas al espectador.
Tras Cinco lobitos, estrenó Eres tú, comedia romántica para una plataforma, con guion ajeno, donde su personalidad como creadora no existía. Muchos temieron que la industria fagocitase su talento, pero Querer, triunfadora absoluta de todos los premios de series en 2024 elevó su prestigio a un nivel que Los domingos ha disparado. Y, con 700.000 espectadores en salas, su futuro artístico parece asegurado (prepara ahora una serie sobre las plataformas tipo OnlyFans y la sexualidad online).
Respecto al ‘duelo’ con Sirat, se ha cuestionado si hay una contradicción de la Academia de Cine en elegir a la película de Oliver Laxe para los Oscar y, los mismos votantes, a la película de Alauda como mejor del año. En realidad, aunque son elecciones distintas y tiene perfecto sentido la divergencia si se piensa que una puede tener en Hollywood más opciones que la otra, ni siquiera fue realmente así: Los domingos llegó derrapando en septiembre al Festival de San Sebastián y, durante el verano, no pudo hacer con fuerza la campaña previa entre académicos para poder ser preseleccionada.
La apropiación de Los Domingos
El 5 de diciembre, la Conferencia Episcopal Española otorgó a Los domingos el Premio ¡Bravo! 2025 de Cine que celebra la labor al “servicio a la dignidad del hombre, los derechos humanos o los valores evangélicos”. Una semana más tarde, el día 12, Ruiz de Azúa zanjaba en los Premios Forqué: “Los domingos es una película que explora cómo el adoctrinamiento religioso puede distorsionar tu percepción o tus sentimientos”.
Lo cierto es que, desde septiembre, Alauda ha tenido que responder en casi todas las primeras entrevistas que realizó una cuestión previa: ¿Eres creyente? Al margen de la respuesta habitual (“no soy una persona creyente, pero no soy ajena al hecho de que necesitamos creer en algo”) el solo hecho de que fuera planteada lo dice todo sobre la ambigüedad de Los domingos.
Tal vez la decisión más arriesgada, y una estilización de su cine no tan presente en Cinco lobitos o Querer, sea el uso de la banda sonora en Los domingos, donde la música coral no solo se utiliza para recrear el ambiente religioso del que participa la protagonista, sino que invade otras regiones de la película, pareciendo inundar de espiritualidad la obra.
“La música coral está asociada a lo espiritual porque tiene esa capacidad de dar profundidad, volver todo más profundo y existencial”, explicaba. “Era bonito llevar esa sensación al viaje de ella, pero también a la escena de la tía Maite en la notaría, que de repente está atravesada de eso”.
Con todo, Los domingos tal vez sea para siempre una obra de referencia para muchos espectadores católicos. Ruiz de Azúa por su parte, solo puede mostrar su respeto y afirmar su inclinación: “Estoy más en el amor terrenal, que es el que conozco realmente”.