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'Princess treatment' y 'tradwives': la tendencia conservadora que atrae a las jóvenes en redes

  • Promueven una feminidad ligada a la sumisión, el trabajo doméstico idealizado y la dependencia económica
  • Por primera vez, se reduce el porcentaje de mujeres jóvenes que se consideran feministas
'Princess treatment' y 'tradwives': la tendencia conservadora que atrae a las jóvenes en redes
Remedios Cano

La vuelta a los roles de género tradicionales es un movimiento visible y activo en las redes sociales. El fenómeno de las 'tradwives' (esposas tradicionales) y las jóvenes que aspiran al 'princess treatment' (trato de princesa) se está consolidando en las redes sociales. Promueven una feminidad ligada a la sumisión, el trabajo doméstico idealizado y la dependencia económica.

En concreto, el hashtag 'tradwife' suma más de 40 millones de menciones en Instagram y 80 millones de visualizaciones en TikTok.

Según explica la socióloga y divulgadora Miriam Jiménez Lastra, en plataformas como TikTok e Instagram, las propias protagonistas han creado su comunidad y se etiquetan como 'tradwives'. "Vemos que ellas mismas han generado una comunidad dentro de las redes sociales", señala Jiménez Lastra, añadiendo que el contenido se caracteriza por "mujeres con una estética muy atractiva" que "romantiza mucho el trabajo doméstico" relacionado con la cocina.

Esta romantización del trabajo doméstico poco tiene que ver con la imagen de madres o abuelas amas de casa. Se proyecta una mujer que, además de encargarse del hogar, encaja en todos los cánones de belleza y cuida su físico. Lastra añade: “Las vemos muy guapas haciendo un pastel o cocinando algo rico, pero en la que pocas veces vemos más allá de sus vidas, como limpiar o fregar los baños”. Sin embargo, esta no es la única tendencia. También hay otra vertiente más joven, previa al matrimonio, que utiliza conceptos como la "energía femenina" y la "energía masculina". Estas mujeres, aunque pueden tener su propia carrera, explica la socióloga, hablan de "saber cuál es su lugar" y que el día de mañana se echarán a un lado. De hecho, se quejan de que la "caballerosidad se ha acabado", pidiendo el llamado 'princess treatment' y buscando un "hombre que resuelva", que les pague la cuenta o las uñas.

El auge del conservadurismo en los jóvenes, detrás de estas tendencias

La profesora de Comunicación por la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) Sonia Herrera Sánchez subraya que detrás de estas modas hay un "proyecto ideológico" que idealiza esa "sumisión de las mujeres" y entroniza la "autoridad masculina", un fenómeno que no es neutro y que se sitúa, según la experta “claramente en el ecosistema de la extrema derecha”.

Esta tendencia al conservadurismo también la reflejan los datos. Según el técnico de investigación de FAD Juventud, Stribor Kuric, el último Barómetro de la fundación ha registrado un punto de inflexión en las actitudes hacia la igualdad, con una caída de la conciencia sobre la desigualdad de género en la juventud que se reduce diez puntos porcentuales entre 2021 y 2025.

Este cambio tiene una lectura clara en dos aspectos cruciales. Por un lado, es la primera vez en la serie histórica del Barómetro (desde el 2017) que el porcentaje de mujeres jóvenes que se consideran feministas se ha reducido, pasando del 67 % en 2021 al 57 % en 2023. Por otro, según datos del INJUVE, el negacionismo de la violencia de género ha aumentado: en mujeres jóvenes, ha pasado de un 6 % en 2019 a un 13 % en 2023, mientras que en hombres jóvenes , que siempre ha sido mayor esta tendencia negacionista, el crecimiento ha sido más acentuado, pasando del 12 % al 23 % en el mismo periodo.

Los expertos atribuyen parte de este cambio a la reacción conservadora a la cuarta ola feminista. "Frente a un feminismo que te cuestionaba y que te incomodaba", señala Miriam Jiménez Lastra, la "extrema derecha apareció como un espacio seguro" en el que se les dice a los hombres que "aquí puedes ser un macho, puedes tener tu manera de ser y de hacer que has tenido siempre". En el caso de las mujeres, que sí tenían referentes feministas, Jiménez Lastra apunta a que están repuntando hacia la derecha porque "creen que el feminismo las ha fallado".

Stribor Kuric añade que este tipo de discursos encuentran un altavoz amplificado en el nuevo ecosistema comunicativo: "Hay algoritmos que refuerzan este tipo de contenidos pues porque llaman la atención y generan más interacción online". Esto facilita, además, la capacidad de generar comunidades online, como la 'manosfera' , donde se retroalimentan y se articulan discursos antifeministas y misóginos. Sonia Herrera Sánchez va más allá, alertando de que estas tendencias, a las que llama las "nietas digitales" de una larga tradición antifeminista, circulan envueltas en algoritmos y marketing que las hace mucho más virales.

La precariedad detrás de la vuelta a modelos conservadores de la feminidad

A las polémicas ideológicas se suma la precariedad que sufren muchas mujeres jóvenes, un factor que la sociología considera clave para el desengaño que ceba la ideología 'tradwife'. Según FAD Juventud, aunque desde 2018 ha mejorado el desarrollo económico de la juventud, la brecha de género persiste. En 2023, la temporalidad afectó al 50 % de las mujeres jóvenes frente al 43 % de los hombres, y la tasa de subempleo (trabajar menos horas de las deseadas o en un puesto inferior a la cualificación) se elevó al 17 % en ellas, frente al 12 % en ellos.

Jiménez Lastra vincula estos datos con la sensación de haber sido "engañadas": "Sus madres les dijeron "Estudiad, tened independencia económica". Y ellas de repente se ven con una doble jornada laboral". Este modelo, según la socióloga, ha forzado a las mujeres a "trabajar el doble sin nada a cambio", ya que si bien salieron al mercado laboral, nadie les dijo a ellos que debían asumir la corresponsabilidad en el trabajo doméstico”. Y añade: “Esto no es culpa del feminismo, es culpa del sistema capitalista que ha visto en esto un beneficio", sentencia Jiménez Lastra, explicando que la "trampa de los dos salarios" lleva a muchas a pensar: "Me vuelvo a lo tradicional, me vuelvo a lo malo conocido porque este sistema me ha fallado".

Sin embargo, las expertas advierten de los riesgos de este retorno. Jiménez Lastra señala que ni una sola 'tradwife' o "mujer de alto valor" habla de cómo pagarán sus pensiones o "qué seguridad va a tener si algún día se divorcian". Y subraya: "La independencia económica ha sido uno de los grandes avances de los últimos tiempos para que las mujeres puedan decidir libremente cómo quieren que sea su futuro y si quieren salir de una relación de violencia".