Así es la primera constelación europea de satélites 5G que se gesta en España
- La compañía Sateliot ha inaugurado en Barcelona el primer centro de desarrollo de nanosatélites 5G del continente
- Dará cobertura a millones de dispositivos en zonas aisladas, tanto de internet de las cosas como de teléfonos móviles
La empresa española Sateliot ha inaugurado en Barcelona el primer Centro Europeo de Satélites 5G, un hito tecnológico que consolida a esta compañía como pionera en la integración de redes móviles terrestres y espaciales. El nuevo centro aglutina las áreas de diseño, fabricación, validación y control de satélites que darán servicio a millones de dispositivos conectados en zonas sin cobertura, tanto de internet de las cosas (IoT) como teléfonos móviles.
Durante el acto de inauguración, al que han asistido diversas autoridades —entre ellas, el presidente de la Generalitat, Salvador Illa—, se ha destacado el papel de esta empresa como motor de soberanía tecnológica europea y ejemplo de la capacidad innovadora de la industria espacial española.
El nuevo centro permitirá a Sateliot acelerar el desarrollo de su constelación de nanosatélites 5G, que conecta directamente con dispositivos IoT estándar, abriendo el acceso a la conectividad global en sectores como la agricultura, la ganadería, la energía, la logística o la gestión medioambiental.
El presidente de la Generalitat, Salvador Illa (i), y el CEO y fundador de Sateliot, Jaume Sanpera (d), durante la presentación del centro europeo de satélites 5G. DAVID ZORRAKINO / EP
¿Cómo será la constelación de Sateliot?
Sateliot es una empresa catalana, con sede en Barcelona, fundada en 2018, y especializada en ofrecer conectividad global para dispositivos de internet de las cosas (IoT) mediante satélites en órbita baja (LEO) que operan en el estándar 5G.
Con el objetivo de disponer de una cobertura global, que no dependa únicamente de la infraestructura terrestre, está construyendo una constelación de pequeños satélites, capaces de transmitir datos desde cualquier lugar del planeta, incluso en zonas remotas o de difícil acceso, garantizando que los sensores y dispositivos conectados puedan funcionar en tiempo real sin interrupciones.
En el centro recién inaugurado —ya en marcha desde hace tiempo—, Sateliot diseña sus nuevos satélites 5G 'Tritó', que pesan 150 kilos, tendrán una vida útil de siete años y se fabricarán en Barcelona. La intención es poner en órbita el primer 'Tritó' a principios de 2027, y tener "centenares" de estos dispositivos en el espacio en 2030.
¿Qué es el internet de las cosas?
El conocido como "internet de las cosas" (IoT, del inglés Internet of Things) es una red que permite que los objetos físicos —desde un reloj o un tractor, hasta una boya en el mar o un sensor en un viñedo— se comuniquen entre sí, con las personas que los usan y con otros dispositivos o plataformas que los controlan.
Gracias a sensores conectados, estos objetos pueden recoger datos de su entorno y enviarlos a través de la red 5G: temperatura, posición, humedad, consumo eléctrico o cualquier otra variable. Una información que se analiza y se utiliza para automatizar procesos, anticipar fallos o tomar decisiones en tiempo real.
En el transporte marítimo o en la logística global, la cobertura es clave para garantizar la trazabilidad. GETTY IMAGES
¿Por qué el IoT está tan ligado al 5G?
La red 5G es la base del internet de las cosas, ya que hace posible un mundo hiperconectado con miles de millones de sensores emitiendo y recibiendo información constantemente. La infraestructura 5G está diseñada para poder soportar de manera eficaz esa cantidad ingente de conxiones, lo que requiere de una latencia muy baja y de un gran ancho de banda.
Esta infraestructura es principalmente terrestre, y se basa en antenas, estaciones base, cables de fibra óptica y centros de datos. La misión de Sateliot es llevarla también al espacio, para que el IoT funcione donde no hay cobertura terrestre.
¿Qué características tiene la red 5G?
La red 5G es lo suficientemente flexible como para dar el mismo servicio a los miles de millones de dispositivos conectados. Para ello, combina varias características clave:
- Un ancho de banda y una velocidad de red muy altos.
- Un tiempo de respuesta en la red muy rápido —la latencia, el tiempo de respuesta al enviar y recibir paquetes de datos, que se sitúa por debajo de un milisegundo—.
- Un consumo energético muy bajo, que permite un despliegue de sensores sin necesidad de recarga frecuente, y cuya vida útil puede ser de varios años.
¿A qué sectores se orientan estos servicios?
La propuesta de Sateliot ya está encontrando aplicaciones reales en sectores estratégicos, tanto en España como en algunos de los lugares más remotos del planeta:
- Agricultura, ganadería, energías renovables: zonas remotas que no tienen cobertura de redes terrestres.
- Logística, plataformas industriales remotas, comunicaciones críticas.
- Seguridad, defensa, emergencias, vigilancia del medio ambiente.
En el campo, miles de hectáreas carecen de cobertura móvil. GETTY IMAGES
¿Qué aplicaciones concretas podría tener en el ámbito rural?
En el ámbito rural, miles de hectáreas carecen de cobertura móvil, lo que impide a agricultores y ganaderos aprovechar todo el potencial de los sensores IoT. Con su constelación de pequeños satélites 5G, una finca en los Monegros o en el Outback australiano puede conectar sus estaciones meteorológicas, controlar el riego o supervisar el estado del suelo en tiempo real, sin depender de antenas terrestres.
En la ganadería extensiva, los collares con GPS y sensores de actividad permiten localizar al ganado y detectar enfermedades o comportamientos anómalos aunque el rebaño se encuentre en zonas sin red.
Las plantas solares o eólicas situadas en desiertos o cordilleras aisladas también se benefician de esta conectividad: los sensores envían datos de producción y mantenimiento directamente al centro de control, evitando desplazamientos costosos y mejorando la eficiencia energética.
¿Y en el ámbito de la logística, la industria o las comunicaciones?
En el transporte marítimo o en la logística global, la cobertura es clave para garantizar la trazabilidad. Los nanosatélites 5G permiten que contenedores o camiones equipados con dispositivos IoT transmitan su posición, temperatura o estado de carga en todo momento, incluso en travesías oceánicas o rutas rurales sin ningún tipo de cobertura.
En las plataformas petrolíferas, mineras o científicas situadas en regiones polares, oceánicas o desérticas, la red satelital asegura una comunicación constante, monitoriza maquinaria y condiciones ambientales, y refuerza la seguridad del personal.
También se aplica en comunicaciones críticas, donde la fiabilidad es vital: un sistema energético, una presa o una red ferroviaria puede seguir enviando alertas automáticas incluso si la red terrestre falla por una avería o un desastre natural.
Imagen de archivo, correspondiente a 2008, de la Base Antártica Española (BAE) Juan Carlos I. EFE
¿Y en seguridad, emergencias o vigilancia del medio ambiente?
La conectividad IoT también es básica en operaciones militares y de seguridad. Vehículos, drones o sensores terrestres pueden intercambiar información táctica o de posición en tiempo real sin depender de infraestructuras vulnerables.
Durante incendios forestales, sensores desplegados en el terreno envían datos de temperatura y humedad que permiten anticipar el avance del fuego. En inundaciones o terremotos, la red satelital mantiene activas las comunicaciones de emergencia cuando las redes móviles quedan destruidas.
Y en la vigilancia medioambiental, conecta boyas oceánicas, estaciones de control de emisiones o dispositivos de seguimiento de fauna salvaje, solo por poner algunos ejemplos.
¿Compite Sateliot con Starlink?
Starlink, propiedad de SpaceX —Elon Musk—, es actualmente la compañía más importante a nivel mundial como proveedora de servicios de internet utilizando una constelación de satélites en órbita baja (LEO). Su objetivo es ofrecer internet de banda ancha a usuarios finales: hogares, empresas o gobiernos, incluso en zonas donde la infraestructura terrestre es limitada. Es una red pensada sobre todo para personas y dispositivos que necesitan un gran volumen de datos, como videollamadas, streaming o navegación web.
En cambio, Sateliot se centra en objetos y sensores que envían pequeñas cantidades de datos —como temperatura, posición, humedad, presión o el estado de un motor— desde zonas sin cobertura terrestre, aunque también puede integrarse con redes móviles existentes.