Sarkozy pasa su primera noche en prisión bajo protección especial ante "las amenazas que pesan sobre él"
- La medida también se debe a su condición de antiguo jefe del Estado, según el Ministerio del Interior francés
- Sarkozy, de 70 años, ingresó en la prisión el martes para cumplir una condena de cinco años por "asociación indebida"
El expresidente francés, Nicolás Sarkozy, ha pasado su primera noche en la cárcel de La Santé, en París, bajo un dispositivo de seguridad sin precedentes en la historia del país para un prisionero. Dos agentes del Servicio de Protección se han instalado en una celda vecina para garantizar su seguridad las 24 horas del día. La medida, confirmada por el ministro del Interior, Laurent Nuñez, responde a "las amenazas que pesan sobre él" y a su condición de antiguo jefe del Estado.
"Sarkozy sigue beneficiándose de un sistema de protección adaptado a su estatus. Esa protección se ha mantenido durante su detención y permanecerá tanto tiempo como sea necesario", ha declarado Nuñez en una entrevista con las cadenas Europe 1 y CNEWS.
La decisión, tomada conjuntamente con el titular de Justicia, Gérald Darmanin, busca evitar cualquier riesgo en el entorno penitenciario de La Santé, una prisión célebre por haber albergado a algunos de los criminales más peligrosos de Francia. Nunca antes un expresidente de la V República había dormido entre rejas.
Sarkozy, de 70 años, ingresó en la prisión el martes por la mañana para cumplir una condena de cinco años por "asociación indebida" en el marco del caso de la financiación libia de su campaña presidencial de 2007. Los jueces le atribuyen haber tolerado que dos colaboradores suyos negociaran con emisarios del exlíder libio Muamar el Gadafi aportes ilícitos a su campaña.
El tribunal de París sorprendió el pasado 25 de septiembre al ordenar su ingreso inmediato en prisión, sin esperar la apelación prevista para marzo de 2026. El organismo argumentó la "excepcional gravedad de los hechos" y el riesgo de fuga o de destrucción de pruebas. Uno de los abogados de Sarkozy presentó de inmediato una solicitud de puesta en libertad, que será evaluada por el Tribunal de Apelación antes de fin de año.
Libros, rutina y aislamiento controlado
En su celda individual, Sarkozy ha comenzado a adaptarse a la vida penitenciaria. Según su entorno, ha dedicado las primeras horas a instalarse y escribir. Ha llevado consigo dos libros cargados de simbolismo: El Conde de Montecristo, una obra sobre la venganza de un hombre injustamente encarcelado, y La vida de Jesucristo, que aborda su resurrección.
Fuentes penitenciarias citadas por la prensa francesa han explicado que el exmandatario dispone de un régimen especial de aislamiento parcial, con contacto limitado con otros presos por razones de seguridad y de confidencialidad judicial. A diferencia de la mayoría de internos, Sarkozy no comparte los espacios comunes del módulo y sus desplazamientos se realizan escoltado por agentes.
Su abogado, Jean-Michel Darrois, lo visitó el mismo día de su entrada en prisión por la noche. "Lo vi en la sala de visitas, estuvimos juntos mucho tiempo, (...) es el hombre que todos conocemos, fuerte, dinámico, un luchador", ha afirmado a la cadena de televisión LCI.
Un precedente para la justicia en la política francesa
La imagen de un expresidente tras los barrotes ha conmocionado a Francia. En los últimos días, tanto aliados como adversarios políticos han reaccionado con sorpresa y división. Algunos dirigentes de Los Republicanos, su partido, han denunciado un "ensañamiento judicial", mientras que sectores de la izquierda han celebrado "el triunfo del Estado de derecho".
El caso reabre el debate sobre la relación entre poder político y justicia en Francia, un país que en los últimos años ha endurecido las penas contra políticos que han cometido delitos. Sarkozy, que dirigió el país entre 2007 y 2012, ya había sido condenado en otros dos casos, aunque ambas sentencias están pendientes de apelación.