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Diez años de horror de Boko Haram: el secuestro de las 276 estudiantes que estremeció a Nigeria

  • El grupo terrorista secuestra a jóvenes estudiantes para usarlas como esclavas sexuales o laborales
  • Ha llevado a cabo más de 1.600 secuestros de menores en los últimos 10 años

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Se cumple una década del secuestro de las 276 estudiantes nigerianas por el grupo terrorista Boko Haram
Se cumple una década del secuestro de las 276 estudiantes nigerianas por el grupo terrorista Boko Haram RTVE

"Nunca la olvidaré", solloza Solomon mientras recuerda a su hija Débora. Él es uno de los cientos de familiares de las 276 estudiantes cristianas secuestradas por Boko Haram hace 10 años en Nigeria.

Su hija, residente en Chibok, fue asaltada por el grupo terrorista y obligada a jurar lealtad a la yihad. Según una de las supervivientes que logró escapar de su cautiverio, Débora tiene ahora dos hijos, mientras su padre no deja de preguntarse "dónde estará ahora".

El modus operandi de Boko Haram es claro: musulmanes radicales armados llegan a escuelas o residencias cristianas y secuestran a estudiantes, preferiblemente mujeres, que utilizan como esclavas sexuales o laborales.

En 2016, dos años tras el secuestro, emitieron un vídeo como prueba de vida que rápidamente impulsó una campaña por su liberación a nivel mundial bajo el lema "Bring back our girls" ("Devolvednos a nuestras chicas"). Ello, unido a la presión del ejército nigeriano, logró la liberación de la práctica totalidad de las jóvenes, si bien unas 90 siguen desaparecidas.

Aquellas que vuelven no tienen una vida fácil. Al trauma por el secuestro se suma el estigma de aquellas que tuvieron hijos fruto de las violaciones. Muchas de ellas viven en zonas residenciales rurales y con necesidad de ayuda psicológica.

Pero Boko Haram no se ha detenido en su campaña de secuestros. En la misma década, y según la ONG Save the Children, más de 1.600 menores han sido secuestrados. El plan del Gobierno de Nigeria para fortificar escuelas en las zonas con presencias del grupo islámico no ha prosperado, y en cambio cientos de escuelas han cerrado, agravando el problema de analfabetismo en el que está sumido el país africano.

El conflicto afecta a los más desfavorecidos

Los sucesivos enfrentamientos en el país contra bandidos y Boko Haram no hacen sino agravar la situación de indefensión de la población nigeriana. En el noreste, el conflicto armado entre Boko Haram y las fuerzas armadas nigerianas continúa pasando factura y, en el noroeste, grupos criminales aterrorizan con frecuencia a las comunidades. Según Save the Children, durante febrero y marzo los bandidos secuestraron a más de 200 niños de sus escuelas en los estados de Kaduna y Sokoto.

“Para muchos niños en el norte de Nigeria, la búsqueda de una educación significa enfrentarse a la amenaza constante de secuestro”, afirma la investigadora sobre Nigeria de Human Rights Watch, Aniete Ewang.

“Los niños nunca deberían enfrentar el angustioso dilema de sacrificar su seguridad por la educación, pero esta elección insostenible, que refleja la profunda inseguridad que azota al país, se les impone a diario”, sentencia.

El pasado diciembre, 113 personas murieron en varios ataques perpetrados por grupos armados en varias aldeas del estado de Plateau, en el centro de Nigeria, algo que fue condenado por Amnistía Internacional Nigeria.

Las poblaciones de las regiones noroccidental y central de Nigeria viven aterrorizadas por los ataques de Boko Haram y bandas criminales, al mismo tiempo que la situación de seguridad se deteriora y los menores ven cada vez más limitada su capacidad de acceso a una educación de calidad.