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Condenan a 30 años de cárcel al exjefe de ETA Carrera Sarobe por el asesinato de Giménez Abad

  • La Audiencia Nacional le impone indemnizar a la viuda y al hijo del expresidente del PP de Aragón con 250.000 euros
  • Del crimen finalmente ha resultado absuelta Miren Itxaso Zaldúa al no ser suficiente la prueba de cargo practicada

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Juicio en la Audiencia Nacional al ex responsable del aparato militar de ETA Mikel Kabikoitz Carrera Sarobe, Ata
El exresponsable del aparato militar de ETA Mikel Kabikoitz Carrera Sarobe en la Audiencia Nacional.

La Audiencia Nacional ha impuesto 30 años de cárcel al exjefe de ETA Mikel Kabikoitz Carrera Sarobe, alias Ata, por el asesinato terrorista del presidente del PP de Aragón Manuel Giménez Abad el 6 de mayo de 2001, un crimen del que finalmente ha resultado absuelta la otra acusada, Miren Itxaso Zaldúa, alias Sahatsa.

La sentencia considera a Carrera Sarobe responsable de un delito de asesinato terrorista, y cuenta con el voto particular del magistrado José Ricardo de Prada, que considera que el exjefe de ETA también debería haber sido absuelto.

Además de la pena de prisión, la misma que solicitaba la Fiscalía y la acusación particular, el tribunal impone al exdirigente etarra la obligación de que indemnice a la viuda y al hijo de Giménez Abad con 250.000 euros a cada uno y le prohíbe acercarse durante cinco años a menos de 500 metros a la ciudad de Zaragoza, donde se perpetró el crimen.

Los magistrados, que tras dejar visto para sentencia el juicio pusieron en libertad a Itxaso Zaldúa, han decretado finalmente su absolución de un delito de asesinato terrorista.

La sentencia, que puede ser recurrida, supone la respuesta judicial a un atentado que durante un tiempo formó parte de los crímenes sin resolver de ETA, hasta que, fruto del esfuerzo de las Fuerzas de Seguridad, la causa se reabrió y en 2014 el hijo del también senador reconoció en una foto a Ata como el hombre que disparó a su padre.

"Nos vimos perfectamente las caras", dijo el hijo de Giménez Abad en el juicio. Su versión, ratificada en diversas ocasiones, forma parte de la prueba "absolutamente convincente" que ha llevado a condenar a Ata, entre la que el tribunal también destaca el informe de autopsia, las periciales de balística, la reivindicación del atentado por de ETA y las declaraciones de testigos protegidas.

El tribunal ve "prueba suficiente" que "acredita" su participación

Los hechos se produjeron el 6 de mayo de 2001, cuando el entonces presidente del PP de Aragón Manuel Giménez Abad se dirigía a un partido de fútbol en la Romareda (Zaragoza) con uno de sus hijos.

La resolución considera que existe prueba "absolutamente convincente" para condenar a Carrera Sarobe como la declaración del hijo del fallecido Borja, el informe de autopsia, las periciales sobre las vainas y de balística, la reivindicación del atentado por parte de ETA y las declaraciones de las testigos protegidas y del hijo del político asesinado.

Junto a lo anterior, la Sala también tiene en cuenta otra prueba de carácter secundario constituida por varios testimonios de personas que no presenciaron los hechos ni pueden identificar a sus autores, pero que se encontraban cerca y cuyos relatos son plenamente compatibles con la información proporcionada por los medios principales.

El Tribunal, una vez analizada la prueba, entiende que pese a las manifestaciones exculpatorias del acusado, "se ha practicado prueba suficiente que acredita la participación de Mikel Carera Sarobe en los hechos juzgados como autor material del asesinato del sr Giménez Abad".

La sentencia valora las declaraciones de las testigos protegidas y sus identificaciones desde sus muy personales circunstancias y desde los lugares cercanos al punto en el que fue asesinado el presidente del PP de Aragón donde se encontraba cada una de ellas.

"Son relatos distintos que se armonizan plenamente y su valor radica en que todos ellos son armónicos, coincidentes en la identificación, pero partiendo de relatos muy personales que desmienten cualquier riesgo o contagio, entre otras cosas porque dichas testigos no se conocen entre sí", señala la sentencia.

Por ello, consideran que estos testimonios unidos al testimonio de Borja Giménez Larraz sobre el reconocimiento fotográfico y el reconocimiento en rueda del acusado y al informe de inteligencia 17/2015, constituyen las pruebas que "acreditan la autoría de Mikel Kabikoitz Carrera Sarobe".

Voto particular favorable a la absolución

La sentencia incluye el voto particular del magistrado Jose Ricardo de Prada favorable a la absolución de Mikel Carrera al considerar que no se ha recabado prueba suficiente que sustente la condena.

El voto señala que sin dejar de tener en cuenta que existen elementos indiciarios y de prueba en contra del acusado, "no son de suficiente entidad ni tienen suficiente consistencia para concluir, más allá de toda duda razonable, utilizado este como estándar probatorio aplicable, que se tratara de la personas que cometió materialmente el hecho de dar muerte mediante disparos de arma de fuego a D. Manuel Giménez Abad".

Juicio en la Audiencia Nacional al exjefe de ETA Mikel Kabikoitz Carrera Sarobe, Ata, y a Miren Itxaso Zaldúa

Juicio en la Audiencia Nacional al exjefe de ETA Mikel Kabikoitz Carrera Sarobe, Ata, y a Miren Itxaso Zaldúa. EFE/Fernando Villar

El magistrado explica en su voto que los informes de inteligencia policial en los que se basa la sentencia mayoritaria para la condena deben ser tenidos en cuenta como conclusiones policiales que pueden servir de orientación para la opinión judicial, pero nunca puede sustituirla.

Para el voto particular la identificación llevada a cabo por los testigos presentados por la acusación y que identificaron a Carrera Sarobe como el autor de los disparos tampoco resulta definitivo desde el punto de vista probatorio.

Carrera Sarobe negó haber participado en el atentado y justificó que aquel día estuvo en la fiesta de Herri Urrats, organizada por las ikastolas vascas de "Iparralde", en Senpere (Francia), una versión que apoyó con varios testigos. Pero sus testimonios "no convencen al tribunal", sorprendido de que esos testigos hayan estado "ausentes" durante toda la instrucción, y destaca su "vinculación con el acusado, son amigos o familiares" y pertenecen a su "mismo entorno radical", además de que incurrieron en "contradicciones".

Absuelta la otra acusada, Zaldúa Iriberri

Respecto de la otra acusada, Miren Itxaso Zaldúa Iriberri, para quien la Fiscalía pedía una condena de 30 años de prisión, la Audiencia considera que la prueba de cargo practicada no es suficiente como para acreditar su participación en los hechos juzgados, tal y como ponen de manifiesto los elementos probatorios, entre ellos los informes de inteligencia, el reconocimiento fotográfico de la acusada y su propia declaración exculpatoria.

La conclusión tras el examen de la prueba, dicen los magistrados, es que los informes de inteligencia examinados no permiten concluir que el 6 de mayo de 2001 la acusada se encontraba en Zaragoza con el fin de atentar contra Giménez Abad. Además, añade, ni siquiera es posible afirmar que la acusada formara parte del comando Bajasun ni que el atentado fuera obra de este grupo.

En segundo lugar, apunta la Sala, las circunstancias en que se produce la identificación fotográfica de la acusada por uno de los testigos protegidos "generan muy serias dudas sobre la fiabilidad de esa identificación".