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El núcleo de la Tierra no está girando en sentido inverso

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Mensajes que reproducen la falsa idea de que el núcleo interno de la Tierra se ha detenido, con el sello 'Falso' en rojo
Mensajes que reproducen la falsa idea de que el núcleo interno de la Tierra se ha detenido

En la última semana, a partir de un estudio del Instituto de Geofísica Teórica y Aplicada de la Universidad de Pekín, en redes sociales leemos mensajes que aseguran que el núcleo interno de la Tierra "se ha detenido" y que ha comenzado a girar "en sentido contrario". Es una interpretación errónea del artículo científico. Ni se ha detenido ni está girando en el sentido contrario. Tres expertos distintos y el Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) confirman que dicho estudio pone de manifiesto que el núcleo interno de la Tierra solo ha reducido su velocidad con respecto al manto del planeta. Te lo explicamos.

"El núcleo interno de la Tierra se ha detenido y a cambiado (sic) misteriosamente su rotación”, dice uno de los mensajes difundido en redes. “El núcleo interno de la Tierra, una bola de hierro caliente del tamaño de Plutón, ha dejado de girar en la misma dirección que el resto del planeta e incluso podría estar girando en sentido contrario”, leemos en otro tuit. "El núcleo interno de la Tierra ha comenzado a girar en sentido contrario", afirma otro tuit. La misma idea aparece reflejada en artículos de varios medios de comunicación.

Los mensajes de redes hacen referencia a un estudio publicado en la revista Nature Geoscience por los investigadores del Instituto de Geofísica Teórica y Aplicada de la Universidad de Pekín, Yi Yang y Xiaodong Song. La investigación, titulada Variación multidecadal de la rotación del núcleo interno de la Tierra, no dice que el núcleo interno de la Tierra se haya detenido ni tampoco que haya comenzado a girar en sentido contrario. El estudio señala que el núcleo interno ha reducido su velocidad con respecto a la del manto de la Tierra. Los propios investigadores lo explican en la entrevista que conceden a esta prestigiosa revista especializada para explicar la investigación: "El núcleo interno ha detenido su giro en relación con el manto". El estudio de estos dos especialistas se centra en el análisis del recorrido por el núcleo interno de la Tierra de las ondas de los movimientos telúricos registrados en el planeta desde 1995 hasta 2021.

El núcleo interno de la Tierra no se ha detenido, gira más lento

Es falso que el núcleo interno de la Tierra haya dejado de girar. El estudio científico de los especialistas de la Universidad de Pekín se centra en “la rotación diferencial del núcleo interno de la Tierra con respecto al manto”. Esta expresión hace referencia a la diferencia de velocidad de giro entre el núcleo y el manto. En este contexto, los autores observan “una pausa de la rotación (diferencial) en la década reciente” (pág. 2). Detallan que sus análisis sobre la velocidad del núcleo interno respecto al manto de la Tierra muestran “una clara tendencia creciente desde 1995 hasta 2009, pero una tendencia plana o ligeramente decreciente desde entonces” (pág. 3). En todo momento, por tanto, están hablando de la velocidad de giro del núcleo interno de la Tierra directamente en relación con la del manto.

Los investigadores del Instituto de Geociencias (IGEO-CSIC-UCM) son muy claros al explicar el estudio y sus implicaciones: “el núcleo no se ha parado". "La Tierra con todas sus capas está rotando de forma que tarda aproximadamente 24 horas en dar una vuelta completa”, afirman en un comunicado.

Estos investigadores explican la confusión por el uso en el estudio del término 'pausa' y lo aclaran detallando la metáfora de dos coches en una carretera. “Pensemos, como ejemplo, que vamos por la autopista a 120 km/h y nos adelanta otro coche a 121 km/h. Por la ventanilla veremos que nos va adelantando poco a poco. Si ahora el otro vehículo frena y se pone a 120 km/h lo veremos “inmóvil” junto a nuestro coche, aunque sigue moviéndose, al igual que nosotros”. De manera que, “el núcleo interno se habría frenado y, ahora, al rotar a la misma velocidad que el manto y la corteza, desde la superficie terrestre lo veríamos parado”, pero continúa moviéndose.

En la misma línea se ha pronunciado el geólogo Nahúm Méndez en el programa Gente Despierta de RNE: “lo que han visto los científicos es que, a veces, la rotación del núcleo va a la misma velocidad que el manto y otras veces va un poco más rápido o un poco más lento. Pero, cuando esta rotación se sincroniza es como si estuviera parado con respecto al manto”.

El núcleo no gira al revés

Otra de las afirmaciones que hemos visto en redes es que el núcleo ha empezado a girar al revés. Lo que dice el estudio es que se observa “no solo una pausa, sino también un pequeño retroceso de la rotación” (pág 3). Como ha aclarado María Puy Ayarza, directora del Departamento de Geología de la Universidad de Salamanca, en una entrevista con el Canal 24 horas de RTVE, el hecho de que parezca que "el núcleo interno se está volviendo a frenar no quiere decir que se vaya a poner a rotar en sentido contrario, sino que puede empezar a rotar un poquito más despacio que el resto de la Tierra”.

Mònica López, jefa del Departamento de El Tiempo TVE también lo ha aclarado en su programa ‘Ahora o nunca’: “lo que dice el estudio es que ahora está girando a la misma velocidad que la superficie o incluso un poquito más lento, pero no que gire al revés”. Por tanto, el núcleo interno “sigue girando y el campo magnético se seguirá generando”, tal y como subraya el Instituto de Geociencias del CSIC (IGEO-CSIC-UCM).

Un evento que ya se registró en la década de 1970

El propio estudio sugiere que esta variación en la velocidad del núcleo interno de la Tierra respecto al manto forma parte de un ciclo que dura aproximadamente 70 años. Los autores afirman que este patrón “parece estar asociado a un giro gradual del núcleo interno como parte de una oscilación de aproximadamente siete décadas, con otro punto de inflexión a principios de la década de 1970” (pág. 1). Detallan que los resultados que han obtenido utilizando los mismos métodos que otros estudios anteriores y que son “coherentes con la rotación pausada (o ligeramente invertida) en la última década (pág. 5)”.

Coinciden en esta apreciación los investigadores del IGEO-CSIC-UCM, quienes en su comunicado aseguran que este “ligero cambio” en la rotación del núcleo interno no es la primera vez que sucede. “Los datos muestran otro suceso similar en la década de 1970”, lo que “sugiere que el fenómeno se repite con una periodicidad de unas siete décadas”, concluyen. Mònica López comparte la misma posición: “lleva pasando toda la vida”.

¿Qué implicaciones tiene este hallazgo?

El estudio no es concluyente respecto a las implicaciones directas que esta variación en la velocidad del núcleo interno de la Tierra puede tener en el ser humano. Sí señalan sus autores que su hallazgo “coincide con varias observaciones geofísicas importantes, especialmente la variación de la duración del día y los cambios del campo magnético”(pág 1). El artículo de la revista Nature que analiza las conclusiones del estudio habla de las posibles consecuencias en condicional: “dichos cambios podrían vincular el núcleo interno con fenómenos geofísicos más amplios, como aumentos o disminuciones en la duración de un día en la Tierra”. Pero, también señala que “quedan muchas preguntas”.

Desde el Instituto de Geociencias valoran si este hallazgo podría tener consecuencias que afecten a los seres humanos, por ejemplo, en el clima. Afirman en este sentido que “el artículo propone que podría existir alguna relación, pero que el origen de las variaciones multidecadales en el clima aún no se conoce completamente. A su juicio, no parece probable que cambios tan pequeños en la rotación del núcleo puedan tener efectos realmente apreciables”. Mònica López también hace referencia a unas “pequeñísimas variaciones en la duración del día, milisegundos”. Según María Puy Ayarza, “hay que sumar más datos”. "El problema es que hay pocos datos para poder estudiar este tipo de procesos porque se necesitan unos terremotos muy concretos, de los que hay muy pocos”, concluye.