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Marruecos

Derrota histórica del partido islamista en Marruecos después de una década en el poder

  • La victoria es para el partido centrista liberal Reagrupamiento Nacional de Independientes (RNI) compuesto por tecnócratas
  • La participación ha sido del 50,3 % (8,7 millones de electores), ocho puntos porcentuales más que en las últimas elecciones

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Fuerte derrota del partido islamista en Marruecos después de una década en el poder

Después de una década encabezando el Gobierno, el islamista Partido Justicia y Desarrollo (PJD) ha sufrido una fuerte derrota en las elecciones legislativas celebradas en Marruecos, que dieron la victoria al partido centrista liberal Reagrupamiento Nacional de Independientes (RNI).

Según los resultados provisionales con un 96 % escrutado anunciados por el ministro del Interior, Abdeluafi Laftit, el PJD pasó del primer puesto al octavo lugar y consiguió solo 12 escaños de los 395 de la Cámara de Representantes (cámara baja).

El vencedor de las elecciones fue el RNI, que dio un salto del cuarto al primer puesto con 97 escaños, seguido del liberal Partido Autenticidad y Modernidad (PAM), que obtuvo 82 asientos, y del nacionalista e histórico Partido Istiqlal (PI), con 78, mientras que el PJD se quedó con 12, frente a los 125 que obtuvo en 2016.

La tasa de participación alcanza el 50,3 %

Con una participación del 50,3 % (8,7 millones de electores), ocho puntos porcentuales más que en las últimas elecciones, los resultados de los comicios acaban así con el dominio que desde la primavera árabe de 2011 ostentaba el partido islamista, debido al desgaste de la formación y a las divisiones internas, así como al nuevo sistema electoral que perjudica a los grandes partidos.

En el Sahara Occidental se registró la participación más alta, que osciló entre el 58 y el 66 %, mientras que en la mayor ciudad y capital económica del país, Casablanca, se registró la más baja, un 41 %.

El partido ganador, compuesto por notables, empresarios y altos responsables de la Administración, está liderado por el actual ministro de Agricultura, Aziz Ajanuch, el segundo hombre más rico del país después del rey, y deberá ahora buscar alianzas para formar gobierno y llegar a los 198 escaños que conforman la mayoría absoluta.

Ajanuch comparecerá este mediodía en rueda de prensa para comentar su victoria y en la noche electoral, horas antes del anuncio de resultados, solo hizo una breve declaración ante los medios para felicitarse por la alta participación, que tradujo en la voluntad de cambio de los marroquíes tras diez años de gobierno islamista.

"La gente quiere alternativa", dijo el que podría ser el próximo presidente del Gobierno marroquí, que avanzó que esa voluntad de relevo político se reflejaría en los resultados de las elecciones.

El partido islamista denuncia fraude electoral

Los dirigentes del PJD denunciaron por su parte un supuesto fraude electoral, alegando una compra masiva de votos que, según dijeron, ya han puesto en conocimiento de la justicia, y protestaron porque no se les facilitaron las actas de las votaciones de las diferentes mesas electorales.

"Las actas se han entregado a todos los interventores de los diferentes partidos políticos", ha dicho al respecto el ministro del Interior en su comparecencia para anunciar los resultados.

Algunos de los dirigentes islamistas también avanzaron a la prensa que en caso de no ganar las elecciones probablemente el PJD pasará a la oposición, todo ello en espera de lo que decida su ejecutiva en la reunión que tiene prevista en la mañana de este jueves.

La debacle de la formación islamista es tal que ni siquiera el presidente del Gobierno saliente, Saadedin Otmani, obtuvo ningún escaño.

En la misma jornada electoral se celebraron los comicios legislativos, regionales y locales, pero los resultados de estos últimos se comunicarán en las próximas horas. Muy probablemente el PJD perderá la alcaldía de las ciudades donde gobierna: Rabat, Salé, Tanger, Kenitra, Meknés, Marrakech y Agadir.

Primeras elecciones tras la reforma de la ley electoral

Las elecciones se han producido tras una reforma de la ley electoral aprobada el pasado mes de marzo en la que se eliminó la barrera del 3 % de votos para obtener escaños, así como la manera en que se reparten, lo que se ha traducido en una pérdida de asientos para los partidos más grandes.

La mayoría de los partidos, excepto los dos que quedaron primeros en las últimas elecciones (el PJD y el PAM), ganaron escaños, como por ejemplo el RNI, que tiene 60 más, o el Istiqlal, que ha pasado de 46 a 78.

Otra sorpresa ha sido la subida de la Unión Socialista de Fuerzas Populares, que tiene ahora 35 escaños, 15 más, y del excomunista Partido Progreso y Socialismo (PPS), que ha ganado 6 hasta los 12 escaños.

En los comicios, según informó el ministro del Interior, participaron 5.020 observadores, 129 de ellos extranjeros, que presentarán sus conclusiones este jueves y viernes.

El vencedor RNI, un partido tecnócrata liderado por un magnate del petróleo

El partido Reagrupación Nacional de Independientes (RNI) está compuesto por tecnócratas y liderado por el magnate del petróleo Aziz Ajanuch, llamado a ser el próximo presidente del Ejecutivo y poner fin así a diez años de gobierno de los islamistas.

El partido, de ideología liberal y que tiene fama de ser cercano al Palacio, fue creado en 1978 por un cuñado del difunto rey Hassan II, Ahmed Osman, que unió a los diputados independientes que tenían la mayoría en el Parlamento después de las elecciones de 1977.

Osmán, que presidió el Gobierno marroquí entre 1972 y 1977, ha dirigido el RNI con mano de hierro desde su creación y solo en 2007 fue sustituido por Mustafa Mansuri, actual embajador de Marruecos en Arabia Saudí y hermano del excomandante de la Guardia Real marroquí general Mimún Mansuri.

Es uno de los pocos partidos presentes en la política marroquí que no nació del Movimiento Nacional, la organización anticolonialista de los años 50 que luchó por la independencia de Francia y que es la matriz de la mayoría de las formaciones marroquíes.

El partido es conocido por estar formado por empresarios, altos funcionarios del Estado y tecnócratas, pero incluye también a notables locales, activistas de la sociedad civil e intelectuales.