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Crisis en Ceuta (II)

Riduan y Aiman, dos niños que duermen en las calles de Ceuta: "No queremos volver a Marruecos"

  • Tienen 13 y 14 años y deambulan por las calles de Ceuta tras escaparse de la nave del Tarajal
  • Hay 800 menores bajo la tutela de la ciudad autónoma, mientras los adultos son devueltos a Marruecos

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Aiman y Riduan, dos menores no acompañados deambulando en las calles de Ceuta
Aiman y Riduan, dos menores no acompañados deambulando en las calles de Ceuta

Las calles de Ceuta dibujan una emergencia social: llevan noches y días acogiendo a decenas de menores. Niños y adolescentes se entremezclan con adultos, pero en muchos casos su mirada despeja cualquier duda sobre la edad. Rostros como el de Riduan o Aiman representan a estos niños y niñas que han llegado solos a nuestro país. Dicen que tienen 13 y 14 años respectivamente. La ciudad norteafricana no tiene capacidad para atenderles y muchos deambulan por sus calles, con una mirada perdida, sorteando a la policía e intentando escapar de los centros habilitados.

Ellos son dos de los 800 menores que se encuentran ahora mismo bajo la tutela de la ciudad autónoma. La primera vez que les vemos nos saludan desde lo alto de un muro, nos hacen la señal de que no van a bajar. Han huido de la nave del Tarajal habilitada actualmente para acoger a las personas que han logrado cruzar y que no han sido devueltas o derivadas a otros centros. Esta nave acoge en estos momentos a unos 500 menores y es uno de los primeros destinos junto con el albergue provisional de Piniers.

“Si quieres hablar conmigo sube porque yo no voy a bajar”, dice Riduan. Lleva una chaqueta fucsia fosforescente y unas zapatillas blancas nuevas que le ha dado una vecina ceutí. “Son de niña, pero no me importa”, nos dice. Ha cruzado la frontera dos veces. Llegó el lunes, fue devuelto el martes y al día siguiente lo consiguió. “Vine en bañador y nadando. Cuando se acercó un militar me dijo que no podían echarme porque era pequeño”.

Pese a su edad tiene claro que no quiere volver a Marruecos. Es el cuarto de seis hermanos. “Estaba jugando al futbol con amigos cuando uno se metió en Facebook y nos enseñó un video de cómo la frontera estaba abierta. Volví a casa a cambiarme la ropa y sin decir nada a nadie salí corriendo”, cuenta a RTVE.es. Se fue sin avisar. Se hace el duro cuando describe que al llamar a su madre la escuchó llorar y le dijo: “Hijo no tenías que haberte ido. No te va a faltar un plato de comida". Pero él, nos dice, quiere tener un trabajo aparte de la comida.

Una familia en Marruecos busca a sus hijos, que cruzaron la frontera de Ceuta

"Los vecinos nos dan ropa y pan"

Aiman es su amigo de huida. Ahora no se separan, tiene un año más que él y son cómplices compañeros de viaje. No quieren volver a Marruecos. Ninguno de los dos quiere dar marcha atrás. Aiman lleva dos noches durmiendo en la calle. “Hace mucho frío, pero los vecinos nos dan ropa y pan”, asegura. Quieren resistir en la calle porque se sienten con más posibilidades que en las naves. “Estamos encerrados allí, no tenemos nada que hacer y no estamos bien”, nos cuentan.

Riduan y Aiman, dos menores marroquíes que están solos en Ceuta

Riduan y Aiman, dos menores marroquíes que están solos en Ceuta ANTONIO SEMPERE / EUROPA PRESS

La Policía establece dos procedimientos para la atención de los menores, el primero de ellos es el de reagrupación familiar, que está destinado a los progenitores que reclaman a sus hijos, para lo que la Ciudad Autónoma de Ceuta ha habilitado un teléfono -956 51 24 13- para facilitar trámites a las familias marroquíes. El segundo procedimiento se refiere a los menores que no reclama nadie y que, por tanto, están en situación de desamparo, por lo que su cuidado corresponde a la ciudad de Ceuta.

Para determinar la edad en los casos en que haya dudas de que se trate de menores se les hace una prueba de los huesos de la muñeca y una radiografía bucal.

Interior asegura que no se está devolviendo a ningún niño a Marruecos, mientras que varias ONG ponen en duda este extremo y consideran que no se está llevando a cabo un proceso de devolución con "suficientes garantías".

Tanto Riduan como Aiman saben que sus familias no les buscan. Su objetivo en cada momento es escabullirse de la policía y su suerte encontrarse con vecinos que les den algo de comida.

A la espera de ser acogidos

En el marco de la crisis migratoria que vive Ceuta estos días, la situación de los menores sigue siendo la más delicada y difícil de resolver. Save The Children explica que detrás del éxodo de los menores hay muchas causas, algunas de ellas psicológicas.

“Un factor común es el deterioro a todos los niveles de lo que ha significado la pandemia. Por un lado las consecuencias económicas, pero también las psicológicas para la infancia como el haber estado encerrados en casa sin poder salir. Tenemos que tener una mirada de 360 grados de lo que son las familias y los menores que cruzan las fronteras”, explica a RTVE.es Giulia Sensini, responsable de Infancia en Movimiento de esta ONG.

La atención a 800 menores centra la crisis migratoria de Ceuta

Tanto Aiman como Riduan han avisado a sus familias de que están sanos y salvos y que no van a volver pese al llanto desesperado de sus madres. “Mi madre llora mucho y ya no quiero llamarla”, confiesa Riduan. “Quiero estudiar español y me encantaría ser futbolista”, dice. Atribuyen su huida a la crisis económica y a las consecuencias de la COVID-19. Son de Castillejos, el pueblo fronterizo que ha sufrido el impacto de las restricciones sanitarias en Marruecos y en España.“Mi padre se ha hecho mayor, el pobre no trabaja y en casa no siempre teníamos comida”, explica Aiman.

Desde la organización que defiende los derechos de la infancia aseguran que algunos de los que eligen la calle vienen de vivir en situación de calle antes de cruzar la frontera. Muchos lo hacen porque esperan regularizar su situación antes de cumplir los 18 años. “Ellos tienen la información. Saben cuáles son las condiciones. Si no les ofrecemos alternativas educativas y formativas, no les importará vivir en la calle”, asegura. Que exista una frontera física no significa que la información no sea permeable.

En este aspecto el gobierno de la ciudad autónoma mantiene el silencio. Es difícil que Ceuta recupere la normalidad a corto plazo debido a la entrada de cientos de menores no acompañados desde Marruecos. Las ONG confían en los desplazamientos a otras comunidades autónomas. Por el momento, el Gobierno y las comunidades han acordado un sistema de reparto para acoger a 200 menores extranjeros no acompañados que ya estaban en la ciudad autónoma antes de la llegada masiva de migrantes. Las mismas autoridades reconocen que muchos de los niños que llegan son más pequeños de lo habitual.

El Gobierno propone a las comunidades acoger a unos 200 menores no acompañados que ya estaban en Ceuta