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Coronavirus

El Gobierno publica después de un año la primera cifra oficial de fallecidos en residencias de mayores: 29.408

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Cataluña y Madrid acumulan más de 10.000 fallecidos con coronavirus en residencias.
Cataluña y Madrid acumulan más de 10.000 fallecidos con coronavirus en residencias. RTVE.es

Un año después de que estallara en España la pandemia de COVID-19, el Gobierno ha hecho públicos por fin datos oficiales de las muertes de personas mayores que vivían en residencias, el lugar donde la enfermedad causada por el coronavirus SARS-CoV-2 tuvo un mayor impacto. Y certifican dos realidades que ya se conocían: los centros sociosanitarios se llevaron la peor parte del impacto de la pandemia, y en la actualidad, pese a atravesar una tercera ola a comienzos de este año, su situación ha mejorado.

Son 29.408 fallecidos hasta el 21 de febrero, según datos recogidos y sistematizados por los ministerios de Derechos Sociales, Sanidad y Ciencia e Innovación, que aún son provisionales, que actualizarán semanalmente las comunidades autónomas y que se remitirán también al Centro Europeo de Prevención y Control de Enfermedades (ECDC).

De este total, 19.549 son el total de fallecidos de residentes con COVID-19 confirmado, desde el 14 de marzo de 2020 hasta el 21 de febrero, a los que se añaden 9.859 decesos de personas con síntomas compatibles con el coronavirus y que vivían en residencias, en todo caso con independencia del lugar donde fallecieran (en hospitales y centros sanitarios, en la propia residencia, etc.). Los datos de fallecimientos se refieren a personas de centros residenciales independientemente del lugar del éxitus, y son provisionales, puesto que hay comunidades que no disponen de información de algunos períodos de tiempo, entre ellas Madrid, Cataluña y Castilla-La Mancha, tres de las más afectadas [ver el informe publicado por Sanidad, en pdf].

Aunque estos datos aún están en revisión, muestran la magnitud del impacto que tuvo la pandemia de COVID-19 sobre las residencias de ancianos. En lo peor de la primera oleada, entre marzo y junio de 2020, murieron casi 10.000 personas (9.976), más que en los ocho meses siguientes (9.573). Si se le añaden los 9.859 fallecimientos de residentes que murieron en esos tres meses con síntomas compatibles con la COVID pero sin una prueba diagnóstica, la conclusión es que dos de cada tres muertes de mayores en residencias de ancianos ocurrieron en la fatídica primavera de la primera ola.

Según este informe, el 23,7% de los residentes a los que se diagnosticó la COVID-19 entre marzo y diciembre fallecieron, mientras que la letalidad desciende al 18,7 % en el acumulado de este año. En las residencias de mayores se habrían producido 86.219 contagios confirmados en toda la pandemia, de los cuales ocho de cada diez (68.745) se registraron a lo largo del año 2020.

En ese mismo tiempo, fallecieron en total 29.782 personas en residencias de servicios sociales, que incluyen además a los centros para personas con discapacidad y otros alojamientos. Es decir, según los datos oficiales que maneja Sanidad, las personas que vivían en centros residenciales y que murieron con COVID-19 o causa compatible son el 44 % del total de fallecidos en España.

Por comunidades autónomas, Madrid es donde más mayores han fallecido por coronavirus, con un total de 6.187 -1.478 con COVID confirmado y 4.709 con síntomas compatibles-, seguida por Cataluña, donde han muerto 5.418 ancianos, -3.323 con COVID confirmado y 2.095 compatibles-. La tercera comunidad es Castilla y León, donde han fallecido un total de 3.987 mayores en residencias, Castilla-La Mancha (2.803 fallecidos), Andalucía (2.085) y Comunidad Valenciana (1.951).

2.000 muertes menos que en el balance de las comunidades

Es la primera vez que el Gobierno presenta una información agregada y sistematizada de la evolución de la COVID-19 en las residencias, y lo hace uniendo el trabajo del Instituto de Mayores y Servicios Sociales (IMSERSO), del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias y del Instituto de Salud Carlos III, dependientes de los ministerios de Derechos Sociales, Sanidad y Ciencia, respectivamente.

Pero pese a la reclamación de esta información y a las promesas de Sanidad de que se informaría de estos datos, la primera estimación oficial no llegó hasta noviembre, cuando un borrador del IMSERSO cifraba en 20.268 los fallecidos en la primera oleada, desde marzo hasta el 29 de junio, entre casos confirmados por prueba diagnóstica y muertes "con síntomas compatibles" con la COVID-19.

Al no estar recogida esta información por ninguna fuente oficial, ha dependido del seguimiento diario de medios de comunicación a partir de los datos de las comunidades autónomas, que no han presentado sus datos de forma homogénea. De hecho, según el último recuento de DatosRTVE, 31.879 personas habrían fallecido a lo largo de la pandemia en residencias y otros centros sanitarios institucionalizados, más de 2.000 personas de diferencia. Si bien el recuento de RTVE llega hasta el 3 de marzo, el 21 de febrero, fecha hasta la que llega el informe del Gobierno, el total de fallecidos en centros residenciales ascendía a 31.649. 

Esa ha sido también una constante durante la pandemia: los datos de las comunidades autónomas no coinciden con los informes en paralelo que publica Sanidad. De todos modos, ahora se puede con un cálculo oficial en el que ha sido el foco de mayor atención y preocupación en esta crisis sanitaria.

Una tercera ola con un impacto más atenuado, según el IMSERSO

El informe del Gobierno hace foco para mostrar la evolución semana a semana de la pandemia en las residencias en lo que va de año, un desglose que no hace para ningún otro período de 2020. Así, en la semana del 4 de enero de 2021, se registraron 2.435 contagios en centros residenciales (el 0,9 % del total de residentes) y fallecieron 316 personas, mientras que en la semana del 15 de febrero, fueron solo 215 (0,1 %) y las muertes fueron la mitad, 157. 

En medio, una tercera ola que alcanzó casi los 5.000 contagios y picos de 700 fallecidos semanales en las residencias, más de 3.200 muertes en apenas dos meses, y también una fase de restricciones para frenar la expansión de la pandemia tras las vacaciones navideñas.

En la última semana de la que se tienen datos, entre el 15 y el 21 de febrero, no se registraron contagios en los geriátricos de cinco comunidades autónomas: Asturias, Cantabria, Murcia, Navarra y La Rioja, además de las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla. Y el número de fallecimientos confirmados también cayó al mínimo de los dos últimos meses, con 157 fallecidos con COVID-19 en esa semana de febrero, cuando un mes antes la cifra fue de 673, una tendencia que coincide con la campaña de vacunación desarrollada desde finales de diciembre en las residencias, aunque también con las restricciones puestas en marcha por los gobiernos autonómicos y la mayor inmunización natural en estos centros tras haber padecido la enfermedad, entre otros factores.

"Las medidas adoptadas han demostrado su eficacia y prueba de ello es que el impacto de la COVID en residencias en el periodo junio-diciembre, con ser grave, ha sido mucho menor que en la primera oleada, pese a haber tenido que hacer frente a incidencias acumuladas muy altas en el exterior de las residencias", señalan fuentes del IMSERSO.

"Asimismo, los datos reflejan la inmunización en las residencias de todos los territorios un mes después de iniciarse la vacunación, lo que nos permite observar un tercer escenario de mayor tranquilidad en el ámbito de las residencias. Es muy importante recuperar la normalidad y los contactos para estas personas", añaden las mismas fuentes.

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