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Cómic

Las divertidas aventuras de una catalana en Shanghái

  • Elisa Riera retrata el choque cultural entre España y China en Una laowai en Shangái
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Viñeta de 'Una laowai en Shangái' Astiberri

Elisa Riera (Barcelona, 1981) trabaja en diseño y consultoría de moda, lo que le obliga a viajar frecuentemente a China, sobre todo a Shanghái. Unas experiencias que decidió empezar a contar en viñetas, en Instagram, y que acabaron convirtiéndose en el cómic El futuro es brillante (Astiberri, 2019), donde también relataba una fallida relación sentimental. Ahora nos llega Una laowai en Shanghái (Astiberri), una continuación de esa historia en la que vuelve a reírse de sí misma y a retratar, con mucho humor, las diferencias entre oriente y occidente (laowai significa extranjera en chino).

“En El futuro es brillante daba un par de pinceladas a mis viajes y el amor era el tema central. En este sin embargo, la proporción es justo la contraria. Ambos siguen siendo autobiográficos, eso sí” –asegura Elisa-.

Portada de 'Una laowai en Shangái'

Llevo yendo a China hace unos ocho años por trabajo y especialmente a Shanghái –continúa Elisa-. Como me paso ahí tanto tiempo y son experiencias que normalmente no vivo en mi día a día, desde que empecé a viajar tomaba notas de las cosas que pasaban, no sabía muy bien para qué. Y este año decidí con Astiberri que era buena idea ponerlas todas en orden”.

“No te puedo decir cuántas veces he estado pero sí que me he acabado las páginas de casi dos pasaportes –continúa-. Está claro que el contraste cultural existe y más cuando las culturas están tan alejadas en casi todos los sentidos. Pero lo que a mí me parece más interesante es cuando consigues encontrar puntos en común que te acercan y las diferencias no dejan de ser un camino de aprendizaje más. Y sí, está claro que sigo percibiendo muchas costumbres muy distintas a las mías, pero he conseguido interiorizarlas y muchas veces las echo de menos cuando estoy en Barcelona”.

Página de 'Una laowai en Shangái'

Moda y cómic

La protagonista vuelve a ser ella misma pero con alguna matización: “El personaje del primer cómic era 100% yo, en este segundo he conseguido marcar un poco más de distancia. No diré que no soy yo porque estaría mintiendo, pero si he cambiado un poco la manera de dibujarla y sobretodo la he hecho mucho más expresiva. Soy ya soy exagerada de por sí, pero al personaje le añado aún más exageración”.

En cuanto a su trabajo, Elisa confiesa que también ha marcado estas páginas. “Soy consultora de moda, ayudo a equipos de diseño a interpretar las tendencias, así, resumiendo el tema, que es un tostón. Bueno, en mi caso muchas veces me fijo en la ropa de la gente en la realidad para vestir a los personajes”.

La coprotagonista del cómic es Esmeralda Hui, la china que le sirve de intérprete desde hace tiempo. “La relación es tal cual la lees. Ella es muy maja y paciente, aunque también tiene cosas de chalada, y por eso nos llevamos tan bien. Nuestra relación se basa en el respeto mutuo, y todo lo que nos cuestionamos es siempre desde la curiosidad, nunca con intención de juzgar”.

Página de 'Una laowai en Shangái'

“Ya me he acostumbrado a todo”

Viajar a China significa encontrarnos una civilización con costumbres muy distintas, algunas incluso chocantes para nosotros. Y eses choque cultural sirve a Elisa para realizar numerosos gags en el cómic. Pero ella asegura que ya no se sorprende de nada: “Nah, yo diría que por mi bien ya me he acostumbrado a todo. ¡Imagínate seguir flipando cada vez que fuera ahí!"

¿Y cúal es la costumbre occidental a la que no se acostumbran los chinos? “Yo diría que lo que se me olvida muchas veces es la idea de contacto corporal, abrazos, besos... en China no suelen hacerlo –confiesa Elisa-, y a mí a veces se me escapa plantar dos besos a alguna colega y se crea un momento muy gracioso/incómodo. ¡Aunque eso hoy por hoy no parece que vuelva a suceder en un tiempo largo!”

Página de 'Una laowai en Shangái'

Un dibujo “sencillo de entender” y un “humor costumbrista”

Destacar la expresividad de los personajes de Elisa. En cuanto a su forma de dibujar, asegura que: “Intento que mi dibujo sea limpio y sencillo de entender a primera vista. Me gusta mucho jugar con las expresiones faciales y sobretodo con las cejas. Me interesa mucho experimentar con el color para crear muchas capas de información y combinar colores planos con degradados. Sobre mi humor, creo que sería un humor costumbrista y cotidiano”.

En el poco tiempo que lleva haciendo cómics, Elisa asegura que intenta aprender cada día: “Sobre mi estilo de dibujo, la verdad es que sí siento un cambio importante, especialmente a nivel de fondos y composiciones. Me apetecía mucho salir de mi zona de confort y ponerme a dibujar cosas más complejas para mí, como edificios o multitudes”.

En cuanto a sus proyectos, Elisa parece dispuesta a aparcar, por un tiempo, el cómic autobiográfico. ¿O no? “Realmente me gustaría crear una historia de ficción. De hecho estoy empezando a trabajar en un guion nuevo pero sin deadline por ahora. No puedo evitar inspirarme en mi propio entorno porque tengo la suerte de que no es demasiado convencional, así que aunque lo intente, creo que no podré huir de la autobiografía, aunque sí esta vez, será bastante menos evidente”.

Página de 'Una laowai en Shangái'

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