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Remo | País Vasco

Las traineras vuelven al agua: "Nos sentimos unos privilegiados"

Las traineras vascas vuelven a surcar el agua salada del mar
BEGOÑA LÓPEZ

Con la Fase 3 en Euskadi, también han llegado los entrenamientos en bloque en algunos deportes. Muchas de las bahías del Cantábrico han recuperado una imagen que parecía olvidada. Los clubes de remo han podido volver a su medio natural: el agua.

Han sido tres meses de parón y ahora toca, primero, recuperar sensaciones, y segundo, la coordinación entre los remeros, que es imprescindible en su actividad.

El primer día en el agua ha sido extraño. Es la expresión que más se repite entre los remeros. En menos de un mes, antes de que comience oficialmente la competición, van a tener que trabajar lo que habrían hecho en tres meses.

Por eso, según señala el entrenador de La Donostiarra, Igor Makazaga: “Vamos a empezar poco a poco, sin prisas; van a ser los propios remeros los que van a marcar el ritmo de trabajo porque nadie sabe cómo va a responder el cuerpo después de tanto tiempo sin salir al agua”.

En la misma línea se pronuncian desde el club de remo de Orio: “Aunque físicamente los remeros están muy bien, gracias al trabajo individual que han realizado en sus casas”, cuenta su entrenador Jon Salsamendi, “hemos empezado con un trabajo de adaptación técnica, sin forzar”. “Nos toca adaptarnos a la trainera”, aseguran desde el club de Hondarribia.

Todos coinciden en subrayar que lo que ahora toca es “recuperar a la persona primero, al remero después y prepararlo, por último, para que pueda dar su máximo rendimiento”.

Será difícil volver al nivel de años anteriores

Tras una primavera atípica, pronto comienza la que será, con toda probabilidad, una temporada marcada “por la irregularidad”. “El parón va a afectar de alguna manera y es imposible que comencemos al nivel de otros años”, asegura Maialen Arrazola, entrenadora de La Donostiarra. Todos los remeros han podido usar ergómetros durante el confinamiento, para no perder el gesto de remar. Pero “nuestro medio es el agua, no se puede simular ni comparar. La situación es extraña”.

Todos los clubes están obligados a seguir un protocolo. Los remeros deben protegerse hasta llegar al agua; ya en la embarcación pueden quitarse la mascarilla. Por "la ventilación, el salitre, y el medio natural en el que desarrollamos nuestra actividad”, nos cuenta el presidente del club donostiarra, “hay menos riesgo de contagio”. Es lo que les han transmitido las autoridades sanitarias.

Los remeros se han sometido a test antes de comenzar los entrenamientos, y están obligados a volver a hacérselos, antes de que comience la liga, el 4 de julio, en A Coruña, con la celebración de la Bandera 'Cidade da Coruña'.

A los traineras de la máxima competición masculina les esperan 18 jornadas; 12 regatas en el caso de los equipos femeninos. En segunda división, habrá 12 regatas puntuables que se disputarán en cinco sedes fijas.

Todos han podido volver al agua gracias a que el protocolo para la vuelta a los entrenamientos y la organización de las regatas cumplía con los requisitos sanitarios exigidos. El presidente de La Donostiarra, Alberto López, señala que “todos juntos, clubes y organización, hemos trabajado con el objetivo de hacer un calendario completo. Nos teníamos que marcar ese objetivo por si llegaba el momento”. Y puntualiza, “lo hemos hecho con prudencia y responsabilidad”.

Nadie quiere marcarse objetivos para la próxima temporada, conscientes, aseguran, de la incógnita que les rodea. Pero no quieren dejar de tener ilusiones y retos. El reto ya se ha cumplido, sentencian, “era el poder volver”. Y ese día ha llegado. Habrá remo este verano.