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Coronavirus

Retratos de Washington: postales de una capital confinada

Por
Carlos Carmonamedina: el ilustrador de un Washington confinado

Hace días que en la Casa Blanca se escucha esto: que los estadounidenses son 'guerreros', que esta etapa en la que estamos es una 'transición a la grandeza' y que el país tiene que reanudar ya la actividad económica. El presidente lo repite a diario. Pero las calles que rodean su residencia siguen vacías. Y el centro de Washington parece estancado en un eterno domingo: no hay nadie en los edificios de oficinas. La capital de Estados Unidos mantiene la orden de confinamiento hasta el 8 de junio.

Carlos Carmonamedina es un ilustrador que está retratando esta capital confinada. "Es algo muy impactante", describe, "y ha pasado en otras capitales del mundo, pero aquí es particularmente interesante porque las avenidas son muy grandes, los monumentos son muy blancos y muy limpios, todo parece una escena apocalíptica".

Las restricciones van a suponer un enorme golpe a la economía local

Carlos llegó a Washington en 2015 y empezó a hacer cada semana un dibujo de la ciudad, en forma de postal. Ahora sus imágenes han cambiado: ya no hay turistas junto a los monumentos, las estaciones de metro están desiertas, las familias intentan conciliar el trabajo con el cuidado de los niños... Como él. Carlos tiene una hija de un año y desde que empezó la pandemia teletrabaja y sale de casa lo menos posible para no exponer a su familia. Por eso se le ocurrió convertir sus postales semanales en dibujos para colorear, gratuitos, para que la gente pueda entretenerse durante el confinamiento. "La gente está muy nerviosa", opina. "Las restricciones van a suponer un enorme golpe a la economía local, como en el resto del mundo. Todos estamos un poco en vilo preparándonos para ver qué es lo que va a seguir".

As the weeks pass by and the #stayhome recommendations continue, little and big Washingtonians are interacting with each other for longer periods. But with patience and understanding we’ll get through this together! This week I made available a series of free coloring pages. I’m hopeful that people will find in them some distraction while social distancing, and perhaps even identify some DC spots to discover once we are back to being out and about. Thank you everyone for the positive reception, and to @washingtonpost for the feature! . . . . #acreativedc #igdc #dcismycity #coloring #coloringpages #drawing #illustration #carmonamedina #bythings #mydccool #dcismycity_postcard #washingtondc #dcist

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La capital ha prolongado el confinamiento hasta el 8 de junio

En la mayoría de Estados Unidos han empezado a levantar restricciones. Muchos estados han reabierto ya los restaurantes, las tiendas o las peluquerías, pero otros piden paciencia. La capital ha prorrogado la orden de 'quedarse en casa' hasta el 8 de junio. Se permite, eso sí, salir a pasear o a correr. La alcaldesa dice que ha escuchado la opinión de los expertos en salud y que todavía no es prudente reabrir. En la capital la curva de contagios apenas desciende y acaban de transformar el centro de convenciones en un hospital de campaña con más de cuatrocientas camas para pacientes de coronavirus, por si se desbordan los hospitales. Lo inauguraron el 11 de mayo. La alcaldesa espera que no llegue a utilizarse nunca, pero que sigan preparándose para lo peor nos indica que todavía no las tienen todas consigo.

En Washington cerraron todos los negocios no esenciales a final de marzo. A los restaurantes se les permitió seguir vendiendo comida para llevar. Carlos eligió uno de ellos como primera imagen de esta pandemia: el Ben's Chili Bowl. Es un restaurante de perritos calientes y hamburguesas famosísimo en Washington. Abrió sus puertas hace más de 60 años en el llamado 'Broadway negro', y desde entonces lo ha aguantado todo: los disturbios raciales del 68, la oleada de droga y crímenes de los 80, la gentrificación del barrio y el desplazamiento de muchos de los vecinos afroamericanos... Todo sin bajar la persiana. Ahora trata de sobrevivir a la pandemia y Carlos ha retratado a los clientes esperando sus pedidos en la calle, con mascarilla.

"Es histórico", explica, "tiene sus seguidores que han sido gente muy famosa, Obama frecuentaba el lugar. Músicos de jazz iban a tocar, hay varios teatros y siempre terminaban comiendo en Ben's Chili, lo que lo hace un espacio icónico... y es muy triste leer las noticias y ver que están sufriendo, que realmente lo están pasando mal".

El restaurante copó titulares de la prensa local cuando se supo que luchaba por mantenerse en pie y volvió a ser noticia cuando le concedieron una ayuda del gobierno que lo ayudará a capear el temporal. Muchos de sus clientes son afroamericanos, los más golpeados por la pandemia.

La pandemia se ensaña con la población negra de la 'Ciudad del chocolate'

En Washington, la llamada 'Ciudad Chocolate', la población negra ya no es mayoría. Después de los desplazamientos de los últimos años, suponen el 46% de los vecinos, pero son casi el 80% de los fallecidos por COVID-19. Cifras parecidas se repiten por todo el país: el impacto de la pandemia entre los afroamericanos es desproporcionado. Muchos son trabajadores esenciales: conductores de autobús, cajeros en supermercados, limpiadores, auxiliares de enfermería... No se pueden permitir el teletrabajo y están más expuestos al contagio. Tienen menos recursos y menos acceso a la sanidad. Más tasas de obesidad, hipertensión, diabetes... condiciones que los hacen más vulnerables. En la capital, las muertes por COVID-19 se concentran en los barrios negros.

Desde 2016, Carlos ha pintado más de 160 postales, 160 documentos de la vida en Washington . "A mí lo que me gusta pensar es que en cien años alguien va a ver esta colección de imágenes y se va a dar cuenta de los cambios que la ciudad sufrió, y cuando vean diez, veinte, treinta... postales en donde no había casi gente en las calles pueden decir ¡ah! es que durante ese periodo sucedió la pandemia". Lo que ni él ni nadie sabe todavía es cuántas postales llegará a pintar así, casi vacías, hasta que vuelvan a llenarse de gente.​

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