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Hacer testamento en tiempos de coronavirus: sin notario y en casa

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Hacer testamento sin notario en tiempos de coronavirus
Hacer testamento sin notario en tiempos de coronavirus

Solo los que son muy previsores y organizados hacen testamento a tiempo. Una recomendación que no se cansan de hacer los notarios, y a la que no solemos dar importancia a no ser que un acontecimiento vital nos obligue a ello. Con la pandemia del coronavirus ese momento ha llegado de golpe para muchos españoles, sobre todo si se ha cumplido una cierta edad y se tienen hijos o propiedades.

Pero ¿cómo dejarlo todo atado y bien atado si enfermamos y no podemos salir de casa?. ¿Y si estamos hospitalizados y queremos repartir nuestros bienes entre familiares y amigos?. En 1889 ya previeron cómo hacer testamento ante una situación como la que estamos viviendo.

Así lo recoge el Código Civil en su artículo 701, en vigor desde el 16 de agosto de 1889, que regula cómo hacer testamento en caso de epidemia "Lo estamos aconsejando", nos cuenta José González de Rivera, que atiende el servicio de atención al usuario del Ilustre Colegio de Notarios de Madrid.

"La gente nos llama pidiendo a veces que vaya el notario al hospital donde están ingresados, pero el problema es que no hay medios para aislar al notario y además no se debe". Y ahí es donde entra el artículo 701, que no requiere la presencia de un notario para realizar el reparto de bienes, y tampoco que se realice por escrito. "Lo que dice el artículo 701 es que el testador (la persona que quiere otorgar testamento) puede hacerlo de palabra, siempre que esté en pleno uso de sus facultades", explica este notario.

Sin notario pero con ciertas condiciones

Para que este testamento sea válido, deben cumplirse una serie de requisitos:

- Que el testamento se haga en presencia de tres testigos mayores de 16 años. Deben estar también en plena capacidad de sus facultades y deben poder valorar la capacidad del testador.

- Los testigos no pueden estar instituidos como herederos ni legatarios en el testamento, para evitar que haya conflicto de intereses. Tampoco pueden ser cónyuges ni parientes hasta 4º grado de consanguinidad.

"Los testigos sí tienen que estar presentes físicamente, así que en el caso de una persona hospitalizada, puede ser las personas que les atienden: médicos, enfermeros... y lo ideal es que lo que diga el testador sea muy corto, muy sencillo y muy claro. Por ejemplo, si alguien quisiera repartir entre hijos y cónyuge, bastaría con decir que deja sus bienes a sus hijos a partes iguales, y al cónyuge el usufructo. Algo muy sencillo para evitar problemas posteriores, que no pueda interpretarse de otra manera", dice Gónzalez de Rivera.

Y después, ¿qué?

Si cesa la situación de epidemia o si la persona que ha hecho el testamento sobrevive, este tipo de testamento pierde toda validez a los dos meses, por lo que habría que acudir al notario de la forma habitual. Si el testador fallece durante la pandemia, los testigos tendrían tres meses para acudir a un notario para formalizar el documento.

Otra opción para plasmar nuestra última voluntad sin necesidad de notario ni testigos es el testamento ológrafo. "Es el que se hace de puño y letra, escrito totalmente por el testador", explica Ana Valdivieso desde AVT Abogados. "Lo redactas, lo dejas donde tengas tu documentación, y el día que falleces y revisan todos tus papeles sale un testamento hecho a mano. Luego habría que ir a una notaría para validarlo".

Un tipo de testamento que si no está redactado de forma inequívoca, según esta abogada, puede prestarse a interpretaciones: "los herederos tendrían que estar conformes y suele haber problemas, porque la parte menos favorecida podría impugnarlo y empezaría así un procedimiento hereditarios largo".

Desde que se declaró la pandemia, tanto en los Colegios de notarios como en los despachos de abogados sí perciben un aumento de las consultas sobre este tipo de testamentos. "Lo hemos notado muchísimo desde que empezó todo, hace dos o tres semanas", dice Jordi Mercader de testamentos.es, una web especializada en estos servicios. "Antes estábamos trabajando a uno y ahora a cuatro, por decirlo así. Incluso hemos tenido que incorporar personal para poder atender a los clientes".

¿Quién lo está solicitando?

"Personas de 50 a 70 años, sobre todo gente mayor. Incluso estamos yendo a hospitales con clientes hospitalizados no por coronavirus que con todo esto se han alarmado y nos han llamado para firmar su testamento", aseguran desde testamentos.es. En estos casos el abogado tiene que pedir un permiso al Consejo General del Notariado para que el notario pueda desplazarse.

Por eso los expertos recomiendan anticiparse y no esperar al último momento para hacer testamento. "Ahora es el peor momento para hacerlo, se debe hacer cuando uno es joven. Luego, si cambian las circunstancias de la vida, el testamento se puede cambiar. Además es baratísimo, son unos 40 euros. Y hacerlo con tiempo facilita mucho la vida a los que quedan después", remarca el veterano notario González de Rivera.

Antecedentes del Artículo 701

¿Por qué España tiene un modelo especial de testamento en tiempo de pandemia? En el siglo XIX nuestro país sufrió una brutal epidemia de cólera que dejó cerca de 800.000 muertos. A la hora de elaborar el Código Civil, los legisladores tuvieron en cuenta aquel episodio e incluyeron esta modalidad de testamento. Aún así ha pasado 131 años sin usarse, y a punto estuvo de eliminarse por desuso, en 1990, en una reforma del Código Civil. Como dice la abogada Ana Valdivieso, "es el típico artículo que cuando estás en la carrera piensas ¿y esto para qué me sirve? Pues mira, sí que sirve. Ahora le vamos a sacar utilidad".