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Coronavirus

El Covid-19 entra en prisión: "¿Van a dejar que los presos mueran como chinches?"

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El Centro Penitenciario Tenerife II, en Canarias.
El Centro Penitenciario Tenerife II, en Canarias. EFE

Cuando se cierra el portón de una prisión, todo lo que queda al otro lado es inalcanzable. O casi todo, porque no hay virus que entienda de rejas. Si hay alguien que sabe de encierros y confinamientos son ellos, los cerca de 50.000 reclusos que cumplen su condena en las cárceles españolas. Sus familiares alertan sobre posibles contagios masivos.

"Los han repartido por los módulos exponiendo a todos a un contagio y masificación en los demás", denuncia Marta Ruiz, esposa de un interno de la cárcel de Soto del Real, en Madrid. Asegura que para liberar espacios para posibles cuarentenas están mezclando a los reclusos sanos con posibles contagiados.

Los familiares temen también que las propias características de convivencia en los centros penitenciarios y el alto número de presos con enfermedades previas se traduzca en barra libre para la expansión del virus.

“En el comedor están comiendo codo con codo y todos mezclados sin ningún tipo de control, ni separados de los que tienen todos los síntomas”, insiste Marta Ruiz. Según ella, los reclusos no están recibiendo atención médica a pesar de que hay muchos con síntomas compatibles y tampoco les hacen las pruebas que confirmen Covid-19. “¿Les van a dejar que se mueran como chinches?”, se pregunta.

Llamamiento de la mujer de un preso para evitar la propagación del coronavirus en las cárceles

Los médicos de prisiones exigen un protocolo especial

También tiene miedo al contagio el Sindicato Profesional de Sanidad Penitenciaria. Quieren un protocolo de actuación específico. Denuncian la falta de guantes, mascarillas, desinfectantes y todo tipo de material que evite contagios.

Según ellos, en algunos centros intentan que los trabajadores no lleven mascarillas “con el objetivo de no alarmar a la población reclusa” dice Juan Carlos Bermúdez, secretario general del sindicato. Y llega más lejos, mantiene que no se está informando a los reclusos de cómo se está viviendo esta crisis en el exterior: “No se permite hacer educación sanitaria y la situación resulta caótica en la forma en la que se aborda esta crisis en las prisiones”.

Instituciones Penitenciarias asegura que la situación está controlada

Instituciones Penitenciarias niega que haya desinformación. Insiste en que la situación sanitaria está bajo control aunque admite que la confusión y los nervios han provocado enfrentamientos y algún incidente “sin mayor trascendencia” entre los reclusos.

Este mismo viernes, solo en dos centros penitenciarios del Puerto de Santa María, en Cádiz, han aislado a 20 presos por los disturbios y no son los únicos incidentes de esta semana.

"Desde que se decretó el estado de alarma todos los internos están informados", insisten fuentes de Instituciones Penitenciarias. Como prueba ponen las medidas que han tomado como la suspensión de las visitas o la entrada de las entidades colaboradoras y también las salidas de permiso o las programadas.

A la vez y "para compensar", se han ampliado de 10 a 15 las llamadas de teléfono permitidas y se mantienen todas las comunicaciones con los abogados. Además, los presos en tercer grado podrán quedarse en casa mientras estén controlados telemáticamente y continúe el estado de alarma.

Por el momento hay dos internos confirmados positivos y 13 trabajadores. Las cifras contrastan sorprendentemente con las de la población libre y ya hay quien apunta a que entre los reclusos lo que más se desea ahora es una celda de aislamiento.

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