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Coronavirus

Respiradores, camas y personal en la UCI: la carrera para que no colapse el sistema sanitario

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Personal médico en el Hospital de La Paz de Madrid. REUTERS/Sergio Perez

Más respiradores, más sanitarios y más camas en las UCIs. Son tres variables que tienen al mundo en jaque en la crisis del coronavirus. En España se intenta predecir el pico de la curva de infectados para evaluar su impacto en un sistema de salud que cuenta con 4.627 camas de UCI en hospitales públicos (641 en Madrid, donde el brote está más extendido).

Ahora mismo, en España hay 774 pacientes de coronavirus en la UCI, según los datos de Sanidad, un 37% más que el día anterior. “En las Comunidades Autónomas en las que inicialmente hubo residencias de ancianos afectadas (Madrid y País Vasco), hay un impacto importante de casos graves; en las que no hay grupos de alto riesgo afectados y el contagio está más distribuido, el uso de UCI es menor”, ha dicho el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, Fernando Simón.

En efecto, profesionales sanitarios de la UCI del Hospital de La Paz de Madrid, hablan ya de "un ritmo endiablado de trabajo que aumenta exponencialmente", mientras que en el Clínico Universitario de Santiago de Compostela la situación es de calma con dos casos en la UCI y más de 30 respiradores.

Los respiradores son claves para los pacientes críticos de neumonía que requieren ventilación artificial, de ahí la necesidad de contener el número de contagios y las medidas de aislamiento. Aunque se cifra entre un 5% y un 10% el porcentaje de contagiados por coronavirus que necesitan respirador en la UCI, hay que recordar que esa cifra solo depende del número pruebas que se realicen. En la situación actual solo importa el número bruto de ingresos en cuidados intensivos y si el sistema puede asumirlo.

Respiradores, una demanda mundial

“No está previsto que nadie que necesite un respirador se vaya a quedar sin él, pero no es una certeza. Hay que dotar a las UCI de equipamiento y personal necesario”, explican desde Semicyuc, una de las sociedades científicas que agrupa a los médicos intensivos.

Junto a otra sociedad (Seeiuc), han elaborado un plan de contingencia para hacer frente la pandemia de coronavirus (basándose en un software estadounidense usado para la gripe A) que distingue cinco fases: preparación, inicio de la pandemia, saturación de la UCI, colapso UCI y hospital, y control de la crisis epidémica.

Sanidad pondrá los hospitales privados a disposición de las CC.AA.

“Estamos en el inicio de la pandemia, aunque hay algunas UCIs en Madrid que están entrando en saturación. Ahora mismo están pudiendo responder con el material disponible, pero el pico está previsto en dos o tres semanas y hay que evitar el colapso”, apunta.

"Estamos en el inicio de la pandemia, aunque hay alguna UCI en Madrid que están entrando en saturación"

En el peor escenario, ese que mira a Italia como se mira el futuro inmediato, hay que señalar que el presidente de la región de Lombardía ha avisado de que pronto "no podrán dar respuesta" a los enfermos. "Si tienes neumonía, necesitas respiración mecánica y no disponen de ella, ya te pueden hacer los cuidados paliativos que quieran", alertan los médicos intensivos.

El colapso es que el número de enfermos críticos supere al número de respiradores. Ricard Ferrer, jefe del Servicio de Medicina Intensiva del Hospital Universitario Vall d'Hebron, explica que la situación es que todos los países demandan lo mismo a la vez.

Las camas, con el mando único para hospitales públicos y privados, los hoteles “medicalizados” en Madrid, y la potencial reconversión en UCIs de salas de reanimación y unidades de recuperación postanestésica, parece menos problemática. “Ahora mismo no se está usando camas de otras unidades, aunque en hospitales como Vall d'Hebron se ha ampliado el espacio abriendo una UCI antigua ya cerrada”, puntualiza.

Profesionales de UCI con equipos de protección inidividual.

Profesionales de UCI con equipos de protección inidividual. REUTERS SP/KTS

Doce semanas atendiendo la pandemia

“Los propios médicos necesitan que los protocolos salvaguarden su salud también. No es ya el riesgo de contagio, sino que no puedes mantener a toda la comunidad intensivista de España 12 semanas de pandemia a cañón”, alertan desde Semicyuc.

Desde el Sindicado de Enfermería Satse comparten la opinión: “Son cada vez más las enfermeras y enfermeros que están sufriendo agotamiento crónico por estar sometidas a un estrés permanente, difícil de sobrellevar y que se agrava por tener que trabajar a lo largo de toda la jornada con Equipos de Protección Individual (EPIs) diseñados para ser usados solo de forma esporádica".

"Es difícil trabajar a lo largo de toda la jornada con Equipos de Protección Individual"

La medicina intensiva es la especialidad que exige más años de MIR. El plan de contingencia contempla que "ni siquiera los intensivistas junior puedan tomar decisiones de quién ingresa o no".

Llegamos al triaje, o el criterio para atender a enfermos en urgencias, del que tanto se está hablando en Italia. “El protocolo no varía: la prioridad depende del factor de recuperación del paciente. Un paciente que los médicos consideren que se va a recuperar antes va a tener prioridad sobre un paciente que los médicos consideren que no se va a recuperar”, detalla, pero tranquiliza: “Ahora mismo no hay ningún paciente que se vaya a quedar sin su cama de UCI”.

Esperando la curva

El anuncio de que Sanidad retomará las pruebas de coronavirus para casos leves es clave también para anticipar la curva y evaluar las necesidades específicas.

Hemos fallado todos: los científicos en alertar, los políticos en reaccionar y los periodistas en informar” 

“La detección de las personas infectadas es la clave. Desde el momento en el que no muestreas todos los casos sospechosos, pierdes la capacidad tanto de predecir el pico de la enfermedad como la eficacia de las medidas de contención", dice Santiago Fernández, director del grupo de investigación en infección e inmunidad del Institute for Research in Biomedicine, en Suiza.

Opina que también ha existido una crisis de comunicación. “Hemos fallado todos: los científicos en alertar, los políticos en reaccionar y los periodistas en informar”. Con todo, espera que la pandemia cambie la percepción social y política de la ciencia. “Aumentar el dinero en investigación en momentos de crisis no es la solución, la ciencia necesita una inversión constante. Es imposible generar soluciones en un espacio de tiempo tan reducido".

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