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Silenciados

Atrapados en Bosnia por el cierre de la ruta de los Balcanes

Más de 4.000 migrantes y refugiados se hacinan entre Bosnia y Croacia atrapados entre fronteras cerradas, el abandono institucional y la llegada del invierno

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La historia de Zamir, un niño afgano refugiado, deportado hasta en 11 ocasiones a Bosnia desde Croacia

Zamir es un niño afgano de 11 años que se cobija junto a su familia entre las ruinas de un edificio abandonado en Bihać, Bosnia Herzegovina, cerca de la frontera con Croacia. Junto a ellos se hacinan más de 3.000 personas en esta construcción de cinco plantas que se cae a pedazos, sin ventanas y lleno de agujeros, así como en campamentos en sus alrededores

"Quiero ir al colegio, jugar al fútbol y ser médico", dice el niño, que junto a su familia ha intentado repetidas veces cruzar la frontera "para llegar a Francia", pero siempre es devuelto a este lugar, donde sus vidas se han atascado. Todos forman parte de un flujo de más de 4.000 refugiados y migrantes que, a través de la ruta de los Balcanes, intenta llegar a un país donde lograr condiciones dignas de vida y un futuro. Pero han quedado atrapados en esta frontera, entre Bosnia y Croacia, donde malviven en asentamientos precarios y edificios en ruinas, denuncia MSF.

Zamir habla con una sonrisa, a pesar de "hacer sido deportado 11 veces" desde Croacia, explica, y haber "caminado jornadas de 20 y 13 horas seguidas". El menor lo relata sin un mal gesto, porque él, a pesar de su corta vida de niño, ha conseguido entender que "no todo es malo". Eso dice: "Todos los países", y también "las personas", añade, "tienen algo bueno y algo malo".

Zamir, de 11 años, es un refugiado afgano, que espera junto a su familia poder atravesar la frontera entre Bosnia y Croacia. Ha sido detenido hasta en 11 ocasiones.

La ruta de los Balcanes, el alto coste de una vida digna

Ellos eligieron la ruta de los Balcanes, que alcanzó gran relevancia en la crisis de 2015, por ser una de las rutas terrestres elegidas por decenas de miles de personas para alcanzar una vida mejor en Alemania, Bélgica o Francia. La guerra de Siria alimentó este caudal interminable de desplazados que dejó imágenes impactantes en su camino. Fotografías y vídeos que dieron la vuelta al mundo y pusieron del revés a muchas conciencias. Pero esta vía terrestre ya era transitada desde antes de la crisis, y nunca ha dejado de serlo. Aunque ahora, tres años y muchos cambios políticos después, algo sí ha empeorado.

No solo no tienen acceso a servicios médicos, también carecen de alimentos, refugio, ropa y artículos de higiene

Esas reacciones políticas, de tintes populistas y xenófobos, llevaron al cierre de fronteras de países como Hungría o Croacia, interrumpiendo así el flujo y condenando a estos desplazados a un limbo territorial y administrativo, atrapados entre dos países que no toman partido salvo para expulsarlos de sus territorios. En un antiguo edificio de cinco pisos en Bihać, y una ladera adyacente, se hacinan "personas que duermen sobre mantas, en tiendas de campaña instaladas en mitad de los pasillos y bajo sábanas colgadas del techo con las que los habitantes intentan conseguir tener un mínimo de privacidad (...) Las ventanas no tienen cristales, hay multitud de agujeros en el suelo y todo el recinto está lleno de charcos de barro y de agua de lluvia", explican desde MSF.

En este edificio en Bigac, Bosnia, y sus alrededores, viven a la intemperie más de 3.000 personas

En este edificio en Bigac, Bosnia, y sus alrededores, viven a la intemperie más de 3.000 personas Kamila Stepien/MSF

La situación se repite un descampado en Velika Kladuša, una ciudad cercana, donde unas "mil personas duermen en un campo abierto cedido por el municipio", detalla Juan Matias Gil, coordinador general de Médicos Sin Fronteras (MSF) en Serbia y en Bosnia-Herzegovina. Ambos asentamientos están formados por adultos, por familias y por menores no acompañados que proceden en su mayoría de países como Pakistán, Afganistán, Siria e Irak. "Es difícil decir el número exacto de personas, ya que no hay ningún sistema de registro oficial. La situación en la que se encuentran es muy precaria, sobre todo habitacional (...) También tienen servicios irregulares de distribución de comida y de ropa", subraya.

MSF denuncia "violencia física" y "robo de pertenencias" por policías croatas a refugiados y migrantes

Refugiados y migrantes atrapados en Bosnia deberán soportar a la intemperie un duro invierno bajo cero

“La falta de una planificación coordinada y de una preparación que hubiera permitido reaccionar de forma más adecuada, es lo que ha dado lugar a esta situación", afirma Gil. “No solo no tienen acceso a servicios médicos, sino que también carecen de la asistencia más básica en materia de alimentos, refugio, ropa y artículos de higiene”, insiste.

A este drama se añade la actitud de algunos miembros de cuerpos de seguridad croatas, que someten a aquellos que interceptan tras la frontera a robos y agresiones arbitrarias, denuncia MSF: "Se trata de muestras de violencia físicas evidentes contra hombres y mujeres, además del robo sistemático de sus únicas pertenencias, que son sus móviles y su dinero", explica Matías Gil y relata Zamir en el vídeo que acompaña este texto.

Algunos refugiados y migrantes muestran signos de la violencia contra ellos de los guardias croatas

De la guerra y la miseria, al invierno de Serbia

En Serbia y a lo largo de sus fronteras, el fracaso institucional de las organizaciones y autoridades ha privado a los refugiados del soporte que les permita afrontar las duras condiciones invernales de su clima. Miles de personas han quedado literalmente a la intemperie durante varios años consecutivos, a medida que las fronteras de la UE se cerraban.

Durante estos últimos inviernos, MSF ha tratado en esta región a personas que sufrían hipotermia y congelación. En la clínica que la organización dirige en Belgrado se ha observado un aumento en el número de enfermedades respiratorias, causadas en parte porque muchas personas se ven obligadas a quemar plásticos y otros materiales que encuentran para poder calentarse.

Desde el pasado mes de junio, MSF trabaja de forma constante para tratar de aliviar la situación sanitaria en ambos emplazamientos. En cooperación con las autoridades médicas locales, la ONG opera una pequeña clínica móvil que permite atender las necesidades de atención médica más básicas y urgentes en estos asentamientos, y derivar los casos más complejos y urgentes a un centro de atención especializada situado en el cantón de Una-Sana.

“Se ha tardado meses en proporcionar los servicios mínimos más básicos a todas estas personas. Si continúan en esta misma situación cuando las temperaturas empiecen a caer, podríamos pagarlo con la pérdida de muchas vidas. Es importante que las autoridades y organizaciones humanitarias empiecen a preparse con tiempo”, alerta Gil. MSF también alerta de las numerosas personas que dicen haber sido víctimas de devoluciones transfronterizas.

Una huida que no cesa

La gente que llega e intenta cruzar la frontera de Bosnia y Herzegovina con Croacia procede principalmente de campamentos y asentamientos informales en Serbia, pero algunos han seguido rutas nuevas desde Grecia hasta allí, principalmente a través de Albania y Montenegro. 

Las personas que huyen del conflicto y de la inestabilidad continuarán buscando seguridad en Europa

“Lo que está claro es que las personas que huyen del conflicto y de la inestabilidad continuarán buscando seguridad en Europa hasta que la situación en sus lugares de origen cambie. Si es que esta llega a cambiar algún día”, afirma Gil.

“Estas personas están ahora atrapadas en Bosnia-Herzegovina como antes lo estuvieron en Serbia", continúa, y concluye: "En ausencia de canales seguros para solicitar asilo y protección internacional, se ven obligadas a continuar emprendiendo viajes peligrosos y a atravesar pasos fronterizos irregulares. Cada vez que uno se cierra, tienden a buscar otro, porque es la única opción que les queda”.

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