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Los Goya 2018

Lucha de gigantes

Por
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Imagen del cartel promocional de la película Handia, sobre la leyenda del gigante de Alzo.

Qué sorpresa en los pasados Premios Forqué, cuando por vez primera en su historia dos cintas se hicieron con el premio a mejor película. O sea, ex aequo. No lo deberían tener previsto, ya que de haber sido así, habrían preparado dos premios como en los ex aequos de los Premios Días de Cine. Tanto La librería como El autor, están también entre las candidatas a mejor película en los Goya. Dicen que, en el caso de los Forqué, se ha premiado a dos películas que hablan de libros. Cierto. Me encantan los libros.

Los he comprado y leído compulsivamente (ahora ya no tanto) y me encanta todo lo que tiene que ver con ellos. Pero tanto La librería como El autor, defraudaron mis expectativas. Quizás eran demasiado altas por ese amor mío por los libros, pero aprovecho esta digresión para hacer la pertinente valoración para los premios Goya 2018.

Isabel Coixet dirige y realiza estupendamente bien una historia entrañable y de lectura sencilla: hay que luchar por tus sueños. No te dejes pisar. Dicho lo cual, aunque entiendo perfectamente y me identifico con el personaje de Emily Mortimer, no entiendo en absoluto el de la maravillosa Patricia Clarkson.

No entiendo su maldad… y si en algún momento creo que la película puede explicar de alguna manera de dónde viene su reviramiento, deja pasar la oportunidad para dejarlo en mera abstracción.

Días de cine - La librería

Sé que La librería ha sido vista por mucha gente, y mucha gente que conozco la ha visto y le encanta, y me miran como si yo fuese un bicho raro. Lo dejo en película correcta.

Con El autor, me pasó algo parecido. Me encantan los libros, y dentro de la literatura, la metaficción, o sea, los libros que hablan de libros y de literatura. No pocas personas me dijeron repetidas veces que me iba a encantar. Estaba como loco por ver otra película sobre la creación literaria. Me decepcionó.

De nuevo he de decir que amigos míos a los que tengo por muy inteligentes, les ha encantado. No es mi caso, por más que vea cosas en ella muy interesantes, además del gran trabajo de Antonio de la Torre, y de Javier Gutiérrez, a quien por otro lado no puedo dejar de admirar al verle capaz de darlo todo en alguna escena que a mi en particular no me gusta nada de nada. Quisiera decir que la mejor metaficción que he visto en los últimos tiempos es El autor, pero en realidad se llama Ruby Sparks.

Días de cine - El autor

En otra liga, para mi, juegan las tres películas que quedan: Verano 1993, Handia, y Verónica. Si algo comparten Verano 1993 y Verónica, más allá de estar en las antípodas una de la otra, es un deslumbrante naturalismo actoral en sus protagonistas infantiles. Carla Simón consigue transmitirnos con aparente ligereza, la adaptación de su protagonista, ella misma, a su nueva vida una vez sus padres han fallecido.

Si difícil es trabajar con niños, y no porque yo lo diga, sino porque lo decía el mismo Alfred Hitchcock, más difícil es aún que lo que hagan en la pantalla sea creíble, y eso lo consigue Carla Simón con una desarmante naturalidad que consigue transmitirnos. Pocas veces hemos visto en la pantalla el universo de confusión infantil como lo vemos en Verano 1993. Gran película.,

La cineasta catalana Carla Simón ha convencido y emocionado con "Verano 1993": entre otras conquistas, ha conseguido ser la mejor ópera prima en la Berlinale, Biznaga de Oro en Málaga, tres premios en el festival BAFICI de Buenos Aires o premio especial del jurado en Estambul con su intimista y autobiográfica historia. Frida (Laia Artigas), una niña de seis años, afronta el primer verano de su vida con su nueva familia adoptiva tras la muerte de sus padres a causa del sida en una cinta que, con pocas palabras presta, mucha atención a los detalles y sensaciones.

Continuando con ese naturalismo, Paco Plaza consigue también el milagro con sus actores infantiles para una historia que se sitúa de forma voluntaria en ese cine de género que le es tan querido: el cine de terror, pero para contar una historia, basada remotamente en un caso ocurrido hace años en un popular barrio de Madrid, que habla de muchas cosas más: de la adolescencia, de una familia desestructurada, de esa Verónica del título que siendo aún casi una niña se ve obligada a ser mayor, cuidando de sus hermanos, y haciendo frente a un mal que no sabemos si está en su cabeza o es real, pero que nos causa gran desasosiego a los espectadores.

En realidad, creo que Paco Plaza se sirve de las convenciones del género para, como todo buen cineasta que explora los géneros, ir mucho más allá. Yo se lo agradezco profundamente.

'Verónica'

Termino con esa hermosa película que es Handia, basada remotamente en un caso real, aquel gigante vasco que en el siglo XIX asombró al mundo. En Handia,  el euskera suena con una musicalidad del mundo conocido.

Está rodada primorosamente, tanto las escenas de la vida cotidiana en el caserío como las de la guerra carlista, como las giras por España y Europa o aquel maravilloso encuentro de gigantes en Inglaterra.

Handia habla de hermanos, de la familia, de la tierra, de sentirse diferente, de la soledad. Del espectáculo, de un mundo en el que lo diferente era un problema y en el que la Reina Isabel II quería certezas de que las dimensiones del gigante al que interpreta Eneko Sagardoy eran proporcionadas.

El gigante de Altzo, un personaje real del País Vasco del siglo XIX, llega en "Handia", un drama protagonizado por Eneko Sagardoy y Joseba Usabiaga en el que han vuelto a unirse a la dirección Aitor Arregi y Jon Garaño. Esta fascinante historia recibió en septiembre el Premio Especial del Jurado en el 65 Festival de San Sebastián.

Me parece una buena señal que entre las finalistas haya una hablada en catalán, otra en euskera, y otra sea una película de género. Yo votaría a cualquiera de ellas o a las tres. No sería la primera vez que me equivoco.