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Kamikazes de papel, internet y poesía

  • El ámbito de la poesía se reformula en el contexto de la crisis editorial
  • Marca la pauta compaginar el formato libro, la publicación periódica y el soporte digital
  • La revista de poesía Años 10 nace asumiendo esas vías de acercamiento al público

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Páginas de la revista 'Años 10'
Páginas de la revista 'Años 10' /Juan Manuel Cabrera

En el catálogo de la Biblioteca Nacional solo figura una única revista en castellano sobre la materia "poesía" publicada en 2014. Aunque una simple búsqueda en Google arroje más títulos, es sintomático. Hablamos de publicaciones periódicas. Respecto a los libros, el pulso suena flojo pero más nítido. Según la Federación del Gremio de Editores, en el apartado de poesía y teatro se facturaron 6,48 millones de euros en 2014, un 20% menos que en 2013, a pesar de que el número de títulos fue de 866, un 66% más. El total representa un 0,3% del volumen editorial completo. Suena poco informativo, pero a la vista de los números, lanzarse a poner en marcha una revista de poesía parece cuando menos un acto de valentía.

"Me interesa el hecho de que nuestro paisaje está hecho de ventiladores, de teléfonos. Por eso hay que hablar de esto, ¡no de gaviotas y de atardeceres! Es más, sostengo que las gaviotas son la criptonita de la poesía, la matan inmediatamente", reflexiona Valerio Magrelli en una conversación con Francesco Diaco. Un momento de distensión lúcida en un texto denso; 17 páginas con sustancia para digestiones largas y revelaciones duraderas. Forman parte de las 144 totales del número cero de Años 10, una joven revista de poesía.

Lógicamente, el alma de esas 144 páginas son los poetas y los versos. "En el número cero recuperamos seis cartas inéditas de Gerardo Diego que estaban en la biblioteca nacional de Urugay. Para el número dos estamos preparando un dossier muy interesante sobre un poeta nicaraguense llamado Carlos Martínez Rivas, que es uno de los grandes poetas del siglo XX. En España solo existe un libro suyo publicado por Visor y vamos a dar a conocer gran cantidad de materiales inéditos, entre ellos su epistolario con el poeta Carlos Edmundo de Ory, escrito en los 40", explica a RTVE.es Juan Carlos Reche, codirector de la revista junto a Abraham Gragera, premio Ojo critico de poesía.

Como un libro para ser viable y digital para ser visible

En esta segunda década del siglo XX, las publicaciones dedicadas a la poesía gestionan el compromiso entre la edición impresa en papel y la edición digital, entre el libro y la revista periódica. "La poesía se ha mantenido en esta crisis, los pequeños editores han desaparecido, los grandes han quedado. El lector de poesía es un lector fiel que está ahí, que consume poco; las tiradas medias están entre 500 y 2000 ejemplares. Hay casos raros en que grandes editoriales publican tiradas mayores, pero es algo extraño", reflexiona el director de Años 10.

"En la revista tenemos dos maneras de trabajar, en lo referido a la manera de publicar y en la manera de editar -detalla Reche-. En la manera de publicar hemos querido hacer una revista formato libro que llegue directamente al lector de poesía, que esté distribuida y llegue a la sección de poesía de las librerías, porque la sección de revistas es cada vez más inexistente, por eso se publica en una editorial de Granada que se llama Cuadernos del Vigía que la distribuye en librerías de toda España como un libro".

"En cuanto a la manera de editar -continúa el director-, por una parte queríamos hacer algo que tuviera actualidad; por ejemplo, en el número uno aparecen tres poetas españoles nacidos en los años 80. Por otro lado, vamos a recuperar textos y proponer críticamente, como la sección 'La poética del traductor de poesía', donde pedimos a traductores, algunos muy reconocidos y otros más jóvenes, que nos hablen de su poética".

Para Reche, "la aparición de internet, blogs, plataformas, el libro digital y la autoedición han propiciado una libertad a la hora de publicar, sin entrar en críticas o en cosideraciones de calidad". Un advenimiento que ha disparado una difusión cuyo caos amenaza la calidad de criterios: "Internet ha sido nefasto en lo relativo a las jerarquías en la crítica. Todo el mundo tiene acceso y ya no se hace una crítica seria. Cualquiera tiene un cuaderno de bitácora donde da su opinion sin atenerse a la rigurosidad. Hay muchos poetas que consiguen publicar en internet pero no por ello les sustenta el talento", afirma.

Profundidad en papel, actualidad en la web: Poesía 2.0

Al hilo de estas cavilaciones, Años 10 ve la luz con una sola personalidad poética que cobra vida en dos formatos unidos y diferenciados: "Se trata de ajustar los tiempos entre el lector y el soporte de lectura, unir los contenidos a sus destinatarios. En la edición en papel la crítica es una crítica de fondo y sin embargo en la web habrá reseñas de libros actuales, novedades y demás", explica Reche.

Y añade: "El proyecto surge para colmar estas dos necesidades, por un lado para hacer una revista de referencia donde se descubran y se traduzcan autores que no están en castellano, así como entregar artículos de fondo. Luego, en la web queremos dar más actualidad ... intentar hacer un poco de crítica para ver cuales son las nuevas poéticas, las visiones que tiene el poeta en el siglo XXI y para qué sirve un poeta realmente, cual es su función y ver si realmente la está cumpliendo o está escurriendo el bulto."

El propio nombre de la publicación remite a su ubicación en esos tiempos futuros que ya están aquí: "Los 'Años 10' se refieren a la década en la que estamos viviendo. El nombre causa un extrañeza curiosa, puesto que llevamos casi tres luestros viviendo en el siglo XXI", comenta el responsable.

La vuelta a la lectura, poéticos kamikazes

Para Reche, revistas como Jot Down o El estado mental, "retoman los contenidos, el papel, lectura reflexiva. La persona que se gasta 14 euros en una revista se la va a leer. La va a disfrutar. Son revistas cuya periodicidad permite leerlas con tranquilidad, con artículos de fondo que dan algo diferente a la inmediatez. Desde el punto de vista editorial, es un formato bastante kamikaze, pero creo que también tiene sus lectores y su importancia.

"Hay revistas hechas para ser vistas, hojeadas, llenas de publicidad y fotografías. Nosotos proponemos una revista para ser leída", sentencia Reche. Textos bilingües y tipografías cuidadas en la sencillez, con la intervención en el número uno del diseñador Alfonso Meléndez, por ejemplo. "Siempre esta de fondo la cuentión de convertir la poesía en un nicho especializado, -apunta- pero su lectura es más fácil o cercana que la de una novela".

Una afirmación que enlaza con una respuesta de Valerio Magrelli en la conversación que citábamos con Francesco Diaco: "Hay un intercambio de ocurren­cias que encuentro altamente instruc­tivo entre Gide, ampuloso y enfático, y Valéry. Gide dice: 'Si mi prohibie­ran escribir, me mataría'. Valéry le responde: 'Si me obligasen a escribir, me mataría.' Lo hermoso de la poesía es ese extraviarse, ese perderse conti­nuamente".

Portada de la revista 'Años 10'

Portada de la revista 'Años 10'