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Valls, el líder del PS que adelanta por la derecha

       
  • Tras su polémico paso por Interior, será primer ministro de Hollande
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  • El político más valorado de Francia reniega del término "socialista"
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  • De origen español, ha sido tachado como racista desde sus propias filas

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Manuel Valls, el líder del PS que adelanta por la derecha

Manuel Valls (Barcelona, 1962), el menos socialista del Partido Socialista (PS) francés, intentará con su imagen de firmeza relanzar el Gobierno de un debilitado François Hollande en la segunda parte del mandato del presidente.

El hasta ahora ministro del Interior es el político mejor valorado del país, aunque curiosamente no lo es entre los votantes de su partido, que los han tachado de racista por sus comentarios sobre los gitanos.

Ahora, tras el varapalo al PS en las elecciones municipales, asume el puesto de primer ministro y se sitúa a un solo peldaño de su sueño: la presidencia de la República.

Valls, hijo de un pintor catalán, Xavier Valls, y de Luisangela Galfetti, una suiza italiana, adoptó con 20 años la nacionalidad francesa, edad en la que ya se metió en política como seguidor de Michel Rocard, el histórico líder del ala social liberal, más a la derecha, del PS.

Agenda política propia

Este político, que se ve a sí mismo como un heredero de Blair y Clinton y no ha dudado en renegar de uno de los logros principales del anterior gobierno del PS con Lionel Jospin), del que fue portavoz: la jornada laboral de 35 horas. Además, ha propuesto varias veces cambiar el nombre al partido para quitarle el calificativo de “socialista”.

Calificado por sus seguidores como un líder “sin complejos”, recuerda en diversos aspectos al expresidente conservador Nicolas Sarkozy, que también fue ministro de Interior antes de ascender en el Ejecutivo.

Desde 2001 y hasta su entrada en el gabinete de Hollande, fue alcalde de la localidad de Evry, en los alrededores de París, puesto que compatibilizó con el de diputado en la Asamblea Nacional, donde se destacó por sus planteamientos en materia de inmigración o laicidad, muy alejados de la línea habitual del patido.

En una ocasión, en 2009, fue grabado haciendo un comentario racista en un su propia ciudad, donde decía en que el mercado de la ciudad, repleto a esa hora de inmigrantes, era una “bonita estampa” a la que habría que “poner algún blanco”.


Sin embargo, en vez de dar un paso atrás, poco después empezó a postularse como posible candidato a la presidencia en 2012. No obstante, en las primarias del PS obtuvo menos del 6% y tras la primera vuelta ya se puso al servicio de François Hollande (frente a la entonces líder del partido, Martine Aubry, situada más a la izquierda y con la que Valls mantuvo fuertes enfrentamientos).

Exitosa comunicación

Enseguida conectó con el candidato y llevó con éxito la dirección de comunicación de su campaña, por lo que tras la victoria de Hollande se daba por hecho que estaría en su Gobierno. Sonó como primer ministro, pero finalmente se hizo con la cartera de Interior, ajustada a sus intereses políticos.

En ese puesto ha seguido con su retórica de fuerte rechazo a la inmigración irregular y, más allá, contraria a la población gitana, a la que consideró “incapaz de integrarse”, lo que le valió críticas de numerosas organizaciones sociales y de líderes del propio PS. Sin embargo, los silencios de Hollande parecieron dar validez a esa política, que tuvo una prueba de fuego con el caso de la adolescente Leonarda, a la que detuvieron para deportarla en plena excursión con su colegio.

El otro caso mediático que ha afectado a su departamento ha sido la prohibición de los espectáculos del popular y polémico humorista Dieudonné, condenado por sus discursos antisemitas (y por fraude fiscal).

Se da la circunstancia de que el ascenso de Valls ha coincidido con la llegada a la alcaldía de París de otra política de origen español, Anne Hidalgo, en lo que constituye uno de los pocos éxitos para el PS, que ha acusado el desgaste de Hollande y su gestión de la crisis económica.

Casado en segundas nupcias, tiene cuatro hijos de su primera unión, circunstancia esta última que comparte con su jefe. Pero ahora la familia que tienen que enderezar ambos es la política, la del PS.

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