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Samsung pone al día el Galaxy Note y se aventura en solitario en los relojes inteligentes

  • El Galaxy Note 3 es una mejora acertada de su predecesor
  • Aumenta el tamaño de la pantalla a 5,7 pulgadas pero es más fino y ligero
  • El reloj inteligente Galaxy Gear da acceso a algunas funciones del teléfono

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 El Galaxy Note 3 y el reloj Galaxy Gear.
El Galaxy Note 3 y el reloj Galaxy Gear. Samsung

El Samsung Galaxy Note 3 es la tercera entrega de un producto que sigue siendo una categoría por sí mismo, los phablets, teléfonos con pantalla de gran tamaño, mayores que las habituales en los teléfonos más grandes. Y esta nueva generación, disponible desde hace unas semanas, viene acompañada del Samsung Galaxy Gear, un reloj de pulsera que se conecta con el teléfono móvil.

Ambos son dos productos interesantes conceptualmente y que se complementan a la perfección, aunque en la práctica no todos los usuarios, ni siquiera la mayoría de ellos, encontrará que ninguno de ellos tenga sentido ni utilidad, o que se ajuste a su presupuesto: el tándem cuesta más de 1.000 euros, 749 euros el Note 3 y 299 euros el reloj.

Todavía está por ver que este tipo de accesorios tengan aceptación entre el público

Y todavía está por ver que la interpretación hecha por Samsung de cómo debe ser un reloj inteligente sea acertada. Es más, todavía está por ver que este tipo de accesorios, aún primerizos en su desarrollo e implementación, tengan aceptación entre el público.

El Samsung Galaxy Note mejorado

Respecto a su predecesor, el Samsung Galaxy Note 3 mejora sobre todo la calidad de los materiales, el aspecto visual y al tacto. Es cierto que sigue siendo principalmente de plástico, pero resulta más sólido y mejor acabado y a simple vista es notablemente superior.

En este sentido decepciona un poco que la tapa posterior pretenda parecer cuero cosido porque, aún siendo plástico, es bastante correcto a la vista y en la mano, y no necesita aparentar algo que no es.

El brillo y especialmente la nitidez de la pantalla son otros dos aspectos que mejoran notablementemente respecto a la generación anterior. En este caso se trata igualmente de una pantalla SuperAmoled, ahora con una resolución full HD (1920 x 1080 píxeles y 368 píxeles por pulgada).

Si bien tanto el software propio del Galaxy Note como las posibilidades y maridaje con el puntero S-Pen reciben alguna que otra mejora en esta nueva versión (caso del libro de recortes, que se sincroniza con Evernote, o del menú asociado al S-Pen que aparece al aproximar el puntero a la pantalla), la mejora más apreciable está en el reconocimiento de la escritura a mano alzada que convierte la escritura de trazos, hecha a mano, sin demasiados problemas en casi todas las ocasiones.

El Galaxy Note 3 además incorpora algunos 'trucos de software' ya vistos en el teléfono móvil Samsung Galaxy S4, como el streaming de audio entre teléfonos del mismo modelo que en el Galaxy Note 3 se amplía además al vídeo. Otras funciones de software propias de la franquicia Note, como la posibilidad de que dos aplicaciones compartan la misma pantalla, reciben ligeras mejoras para hacer más cómodo su uso.

La cámara principal del Galaxy Note 3 es de 13 megapíxeles y tiene capacidad para grabar vídeo a resolución full HD 1080p.

Una particularidad del Galaxy Note 3 es que incorpora un conector USB 3.0 que ofrece más capacidad y velocidad tanto para transmitir datos como para cargar la batería. Lo mejor, aunque el resultado es un poco 'frankenstein', es que el teléfono incorpora el conector nuevo manteniendo el anterior, y por tanto sigue siendo compatible con los cables y cargadores USB 2.0, pudiendo utilizar unos y otros indistintamente.

El reloj Samsung Galaxy Gear

Si bien el Samsung Galaxy Gear es un reloj de pulsera 'inteligente', en realidad sirve únicamente como complemento al Samsung Galaxy Note 3. Recientemente Samsung ha añadido compatibilidad con otros teléfonos de la marca, incluyendo el Galaxy S4.

Es decir, el Samsung Galaxy Gear no funciona de forma autónoma sino conectado por Bluetooth con el teléfono móvil. La conexión entre ambos es muy sencilla. Utilizando NFC únicamente hay que aproximarlos para que se vinculen.

Por tanto, por sí mismo y a pesar de su precio, el Galaxy Gear apenas sirve nada más que como reloj. La pantalla siempre está apagada, pero la hora aparece automáticamente cuando se hace el gesto de mirar el reloj, y si acaso hacer alguna foto con la pequeña cámara de 1,2 megapíxeles incorporada en la correa.

Además de cámara, el reloj cuenta con altavoz y micrófono, de modo que sirve como manos libres. Cuando está emparejado con el teléfono muestra en pantalla notificaciones, permite atender o rechazar llamadas o contestar mensajes utilizando el reconocimiento de voz que convierte el dictado en texto.

También algunas aplicaciones del móvil se pueden manejar desde la pantalla del reloj, aunque de forma más limitada y desde luego menos cómoda de lo que resulta manejarlas en la enorme pantalla del Note 3 que suele estar tan a mano como lo está el propio reloj -de hecho el alcance del Bluetooth es limitado y se pierde si ambos aparatos se separan más allá de dos o tres metros.

El reloj, aunque aguanta salpicaduras de líquidos, no es sumergible. La construcción es bastante sólida y aunque es un poco aparatoso no resulta nada pesado.

Al margen de las capacidades y posibilidades de relojes como este, el Samsung Galaxy Gear se enfrenta a otra consideración que puede ser para muchas personas incluso aún más determinante que sus capacidades técnicas: su aspecto.

Con los relojes inteligentes ya no será posible elegir un estilo, un modelo o una marca de reloj

El reloj de pulsera tiene más que ver con una cuestión estética que funcional ahora más que nunca que que vivimos rodeados de relojes, empezando por el del teléfono móvil.

De modo que el reloj es un objeto personal que forma parte de la indumentaria y de la imagen que uno proyecta, voluntariamente o no, hacia los demás. Pero con los relojes inteligentes ya no será posible elegir un estilo, un modelo o una marca de reloj con la que el usuario quiera asociarse. Ni siquiera el tamaño. Y este puede ser un gran obstáculo para cambiar el reloj convencional por el reloj inteligente.

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