Enlaces accesibilidad

El Tea Party, la quintaesencia del conservadurismo en EE.UU.

       
  • El Partido Republicano está dividido y el ala radical marca la agenda
  •    
  • Con una fuerte base cristiana, hacen bandera con el tema de la deuda

Por
Sarah Palin y Ted Cruz en un homenaje a veternaos de gurra el 13 de octubre en Washington. AFP Andrew Burton/Getty Images/AFP

Para los ultraconservadores, el Partido Republicano estadounidese ya no se identifica con el elefante (su histórico logotipo) sino con un rinoceronte. No es una parábola, sino un juego de palabras con el acrónimo inglés RINO (republicans in name only), que podría traducirse como “republicanos solo de boquilla”.

El término se ha extendido en los últimos años y tras el final del último pulso en el Capitolio esta semana, ha sido usado por los comentaristas más radicales de la derecha que han criticado el acuerdo bipartidista que ponía fin a más de dos semanas de cierre parcial de la Administración federal y que evitaba la suspensión de pagos del Tesoro: “Ganan los demócratas y los RINO; pierden los conservadores”, titulaba una web.  Incluso hay fundaciones que tienen entre sus objetivos velar por la pureza del Partido Conservador frente a los RINO”.

Al contrario, desde los medios progresistas, a estos ultraconservadores se les llama fringe, algo así como “fanáticos”.

Siempre ha habido tendencias radicales en el Viejo y Gran Partido (apodo de los republicanos), pero desde que surgió el movimiento del Tea Party en 2009 su  protagonismo ha sido creciente y han marcado claramente la agenda política de la derecha del país. Ahora han perdido, pero están dispuestos a seguir dando batalla cuando dentro de pocas semanas el Congreso vuelva a acercarse a sus límites de gasto y endeudamiento.

Estas son las claves de la corriente ultrancoservadora estadounidense:

¿Cuáles son sus principios?

Hacen gala de tres principios: la reducción del gobierno, la bajada de impuestos y la defensa a ultranza de las libertades individuales… aunque entre ellas no esté la libertad de elección de la mujer sobre la maternidad, ya que la mayoría rechazan el aborto en casi todos los supuestos. De hecho, aunque formalmente la mayoría de estos grupos respetan la laicidad del Estado, el cristianismo es un pilar de su pensamiento.

También se señala, incluso desde medios afines, que una de las claves es su gran motivación y hasta su “ autoestima desmedida”. Los más críticos hablan por su parte de “mesianismo”.

Además, presumen de patriotas y usan constantemente un discurso nacionalista hasta el punto de que en actos recientes de grupos del Tea Party se han escuchado consignas de tintes racistas, informa el Huffintong Post.

Su referente en la historia reciente del país es el expresidente Ronald Reagan, que puso en práctica políticas neoliberales.

¿Cómo se organizan?

El movimiento actual surge en medio de la grave crisis fiscal de EE.UU. después de que el Estado tuviera que gastar cientos de miles de millones para rescatar a la banca en 2008. En principio, parece un movimiento descentralizado, aunque algunas fundaciones políticas (think tanks) con implantación previa en el país, como la Freedom Works, han formado a estos nuevos grupos y han tejido redes entre todos ellos. Esta organización ha censado a más de 250.000 militantes en todo el país en unas 8.000 agrupaciones.

En las elecciones legislativas de 2010 presentaron numerosos candidatos para las primarias republicanas y consiguieron revitalizar al partido.

Para hacer campañas, han contado con la financiación de generosos donantes directamente a los comité de apoyo de los candidatos o a las fundaciones de este entorno. Entre los donantes destacan los hermanos Koch, que solo el año pasado donaron más de 200 millones de dólares a estos grupos, según el New York Times.

Aunque no hay una afiliación formal al Tea Party, para hacerse una idea de su peso puede servir la votación del pasado 16 de octubre en el Senado, en la que se votaba aumentar el techo de deuda del país y el presupuesto para el nuevo año fiscal, incluida la financiación de la reforma sanitaria: es decir, una doble línea roja para este ala. Ese día 18 de los 46 senadores republicanos que hay en esa cámara se mantuvieron firmes en su pulso con los demócratas y el resto de su partido.

¿Quiénes son sus líderes?

Su primera estrella fue la excandidata en 2008 a vicepresidenta Sarah Palin, a la sazón gobernadora de Alaska. Ha pasado tres años casi retirada, pero se plantea volver a la primera línea. Ahora, las figuras más destacadas son:

TED CRUZ

De padre cubano y formación jurídica, su popularidad ha crecido como la espuma en las últimas semanas y se ha erigido como la figura más destacada de los ultraconservadores. De profundas convicciones cristianas (pertenece a la Convención Bautista del Sur), entró en el Senado en las últimas elecciones y con 42 años es el político más joven de esta cámara donde la media de edad es muy alta. Es radical en asuntos como el aborto (es contrario en todos los supuestos salvo riesgo para la vida materna) o las armas (se opone a cualquier restricción), cuestión en la que pronto empezó a destacar en los debates parlamentarios. En septiembre, protagonizó uno de los discursos más largos de la historia en el Congreso (más de 20 horas) para protestar por la entrada de vigor de una parte de la reforma sanitaria. Consiguió ganar apoyos y los republicanos vetaron el presupuesto para el nuevo año fiscal por esta cuestión, lo que condujo al cierre parcial de la Administración. Y después, con la batalla por el límite de deuda, ha seguido liderando a los irreductibles hasta que la mayoría de republicanos dio su brazo a torcer. Esta posición, según los sondeos, le ha valido tantas críticas como fama y ha hecho bueno el tópico de que es mejor que hablen de uno, aunque sea mal. Y ya hay quienes le sitúan como aspirante a candidato republicano para las presidenciales de 2016.

RAND PAUL

De religión presbiteriana y médico de profesión, fue uno de los primeros candidatos que se alineó con Sarah Palin en el Tea Party. Afirmó que no comparte todos los puntos de la Ley de Derechos Civiles de 1964, ley que terminó con la segregación racial en EE.UU., sobre la cual puso en duda su “constitucionalidad”. En 2010 ganó las elecciones para convertirse senador por Kentucky y ya se ha destacado como uno de los más radicales hasta el punto de que en marzo hizo un discurso de casi 13 horas para obstaculizar un nombramiento de Barack Obama, táctica conocida como filibusterismo.

MARCO RUBIO

Se crió en Miami con sus padres, cubanos exiliados. Es cristiano de una congregación no denominacional.  Empezó una carrera judicial y política en Florida, donde con solo 35 años fue elegido presidente de la Cámara estatal. En el discurso de Obama sobre el estado de la Unión de 2013 fue el elegido por los republicanos para darle la réplica. En la última crisis ha mantenido un perfil bajo.

MIKE LEE

Abogado y mormón, fue elegido senador por el estado de Utah en los comicios de 2010 (como los anteriores). El eje de su campaña fue promover que el Estado federal tenga menos capacidad. Ha sido el político que más se ha destacado después de Ted Cruz en los debates sobre el presupuesto y la deuda.

Noticias

anterior siguiente