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Roberto Etxeberría y Maya Hansen destacan con propuestas un poco más arriesgadas

  • Maya Hansen estampa lava y minerales. María Barros hace un maridaje entre moda y vino.
  • El hombre adopta nuevos códigos con Etxeberría y Rabaneda revisa lo masculino
  • Juana Martín e Ion Fiz visten a una mujer clásica que declina la palabra sofisticación
  • Ágatha Ruiz de la Prada, Montesinos y Hannibal Laguna han abierto la jornada

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Si ayer Miguel Palacio y Andrés Sardá se inspiraban en el espacio, ahora María Barros y Maya Hansen lo hacen en la tierra. Pero de maneras distintas.

Maya Hansen mira al interior de la tierra, al vientre del planeta. Los minerales, las rocas, la lava volcánica y los géiseres le sirven de puntos de partida para crear estampados, siluetas y formas que decoran las prendas o los zapatos.

Los estampados digitales, como en la colección anterior, son de estilo caleidoscópico. La silueta es sencilla, va definida y lleva verticalidad. Las prendas se aferran al cuerpo, se pegan.

Hay menos corsés, el símbolo de la casa, que en otras ocasiones y es que la diseñadora viaja ahora a Puerto Rico para presentar allí esta colección y quiere abrir mercado en algunos países latinoamericanos.

La fuerza de la naturaleza

Por eso presenta pantalones slim fit, camisetas y vestidos. También baño, por primera vez. Siempre intentando que la colección guste también en la América Latina.

Tejidos elásticos, pieles metalizadas, y resinas sirven para recrear el proceso de cristalización mineral, las aleaciones de metal y la estética futurista que se advierten en las aplicaciones de las prendas, en las texturas y algunas formas.

Una propuesta rotunda, con fuerza, que ha tenido en los zapatos de Úrsula Mascaró y en las joyas de Kate Rodhe a los cómplices perfectos.

La cata de María Barros

La gallega María Barros hace un maridaje entre moda y vino para presentar una colección en la que destacan los colores de los caldos que van desde los rojos hasta el burdeos. Pero también hay verdes hoja y blancos etiqueta.

Siempre sofisticada, la diseñadora mezcla tejidos naturales con otros de nueva entrega y viste la noche con vestidos de falda larga, con cola, para enfatizar su idea de feminidad y su gusto por los detalles románticos.

Ion Fiz, versiona lo español


Ion Fiz
crece, avanza y en este camino se desprende de algunas cosas. En Jardín de Verano, su colección, apuesta por un estilo español, con guiños al mundo ecuestre, a la lencería y al baño.

Se trabajan los bordados, ofreciendo prendas de factura artesanal de distintas formas y colores, a veces con un aire oriental, exótico.

Fiz ha reducido la paleta de colores, concretando. Beiges, ocres y marrones de la naturaleza se adueñan de organzas, que contrastan en el tacto con tejidos más rudos, ásperos. Los colores más fuertes solo se acercan al negro, que tiñe los vestidos más sofisticados, más nocturnos.

Vestidos que son dos en uno

Destacan un vestido de noche que se complementa con un chaleco desestructurado con forma de kimono. También un pantalón de esmoquin con capa y su propio body, todo con transparencias y los vestidos dos en uno, que llevan colas de quita y pon.

Su mujer, la de 2014, es sexy y muy femenina. Lleva escotes, aberturas en las faldas, transparencias… Su hombre es un dandy casual, refinado, que utiliza la misma gama de color que la mujer: toffe, café, turrón... Siempre impoluto, limpio.

Juana Martín, encajes de chantilly

Juana Martín, por su parte, se adentra en los armarios de las andaluzas con poderío para renovarlos. El color mantiene una intensidad baja y se apuesta por los neutros que, sin embargo, admiten alguna pincelada sorprendente de amarillo o negros.

Abundan los detalles y llaman la atención los encajes de Chantilly y las diferentes sedas que contrastan, por su adn, con tejidos como el lúrex y la piel con acabado de charol.

Los estampados destacan por su tamaño y se ve uno de pata de gallo en XXL , jugando con el negro y el blanco. Las asimetrías y los volantes en el bajo de las faldas aportan sofisticación a una propuesta lista para llevar.

Etxeberría, masculino singular

Etxeberría y Rabaneda han inaugurado los desfiles dobles. El primero, uno de los diseñadores españoles más singulares, ha construido una colección a partir de un libro de fotografías de la España rural de los años 30.

La ropa de los campesinos, tanto la de faena como la de la fiesta, inspiran patrones y siluetas. Blusones, chamarretas, bermudas y capas saltan en el espacio y en el tiempo para reinventarse con el agua inquieta de Etxeberría.

Ese tipismo inspirador se traduce en prendas de silueta vertical, que mezclan en contraste texturas de diferente matiz y detalles diferentes. El diseñador, siguiendo las pautas de la sastrería tradicional que tanto le gusta, propone un armario atrevido con muchos detalles.

Punto y seguido

El punto es el denominador común. Se lo hacen en Igualada y el diseñador lo utiliza para prendas de distintos acabados: punto desagujado, punto circular, puntos mezclados. No se olvida etxeberría de la piel, otro de sus amores.

Cuero, napa y ante se añaden con osadía a prendas de punto o algodón fieltreado para obtener prendas de línea muy sencilla pero con una factura compleja, barroca.

El negro es la base de la propuesta y también el gris en todas sus expresiones. El casting de chicos, perfecto para esta colección, ha tenido compañía femenina, un guiño al carácter versátil de la mayoría de las prendas.

Rabaneda, puntadas certeras

El desfile de Rabandeda ha estado precedido de un teaser del fashion film "Escape from mondays", dirigido por Diego Hurtado de Mendoza, un cortometraje progatonizado por Diego Osorio, Marina Jamieson y Cecilia Quintana. 

La colección presenta un serio trabajo de patronaje en el que destacan las líneas rectas y los guiños al armario masculino. La silueta, en cambio, es relajada y permite la libertad de movimientos. Todo al servicio de la mujer ya que "aportan una actitud rotunda", ha dicho el diseñador. 

Destaca en la colección que la mayor parte de las prendas no lleva mangas. Así vemos cazadoras, abrigos, chaquetas que permiten bellos juegos de superposiciones. La camisa, masculina y versátil, se presenta en múltiples versiones y casi siempre en tonos relacionados tradicionalmente con el hombre.

Tormentas de verano

Es la primera vez que Rabaneda hace estampados y en este estreno ha dibujado un motivo abstracto en distintintas intensidades de azul que recuerda, dice, a las tormentas de verano. Pero no es el único.

Junto a esas tormentas de verano vemos un estampado de cuadros irregulares, como distorsionados por una descarga eléctrica, que refleja una peculiar geometría.

Geométricas son sus chaquetas y los detalles que recorren las faldas y pantalones, detalles que provocan asimetrías que rompen con la imagen recta, marcial y seria de muchas de las prendas de la colección. Una colección real pero con un toque de costura moderna y joven. 

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