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¿Qué han votado los italianos? Cuatro claves

  • Grillo capitaliza el voto de protesta a costa del resto de partidos
  • Los resultados son una bofetada a la austeridad de Monti
  • El aumento de la abstención, otro indicativo del desencanto social

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El resultado de las elecciones aboca a Italia a una etapa de gobiernos inestables

Los italianos se han tomado con “humor” estas elecciones. Hartos de los dos grandes partidos tradicionales e indignados con los recortes impuestos por Mario Monti, han optado por el cambio radical de un cómico ajeno a la política tradicional y han convertido al Movimiento Cinco Estrellas en el partido más votado de la Cámara de los diputados.

1. Grillo capitaliza el voto de protesta

El movimiento social de Beppe Grillo ha protagonizado un boom sin precedentes. De 0 a 8.688.000 votos. El humorista de 64 años, con una campaña viral y callejera, ha convencido a todos los desencantados con la clase política para ilusionarse por un proyecto que defiende una democracia horizontal y la protección de los servicios sociales.

"Grillo es un montón de cosas, votado seguramente por gente muy  indignada. Y está aquí para durar, al menos por el momento", explica en  declaraciones a RTVE.es Donatella della Porta, socióloga y profesora del  Instituto de la Universidad Europea de Florencia.

En palabras del comentarista de La Repubblica Massimo Gianinni, "el no-partido se ha convertido en el partido más numeroso del país".

El Movimiento Cinco Estrellas ha sido el más votado en Sicilia, Cerdeña, Marche, Abruzzo y Liguria, cuatro de esas cinco regiones eran feudos consolidados del partido de Berlusconi.

Los votantes de Grillo, jóvenes en su mayoría y usuarios de internet,  parecen rehuir de las divisiones tradicionales entre izquierda y  derecha, y moverse por otros valores, como la ecología o la  participación directa.

Ni los políticos ni los medios establecidos en  Italia son capaces de etiquetarles."Un tercio del electorado no responde  a ninguna lógica", decía el lunes, aún antes de conocerse los  resultados definitivos, la periodista de La Reppublica (y ex directora  de L'Unitá, el órgano de la izquierda), Concita di Gregorio.

En opinión del profesor Fernando García Sanz, delegado institucional del CSIC en Roma y buen conocedor de la política italiana, no hay que confundir el voto a Grillo con un voto exclusivamente "antisistema". "El movimiento es verdaderamente transversal, recoge propuestas tanto de la izquierda como de la derecha", ha declarado a RTVE.es.

Además, García Sanz cree que Grillo ha sabido utilizar una campaña negativa, basada en el rechazo de la corrupción, de Europa y del euro, más que en propuestas positivas de acción de gobierno.

El politólogo Edoardo Novelli, que ha hablado para TVE, ve en el cómico algunas características que en parte tenía Berlusconi cuando empezó: "no tenía experiencia política, ni estructura de partido, estaba un poco contra muchas cosas, tenía maneras espectaculares, histriónicas…".

2. Desplome de los partidos tradicionales

En paralelo al ascenso de Grillo, las dos coaliciones de la política italiana han sufrido una espectacular sangría de votos que demuestra que el bipartidismo está perdiendo fuelle, una tendencia que también se ha apreciado en España en los últimos comicios.

La formación liderada por Silvio Berlusconi ha perdido 17 puntos y siete millones de votos en la Cámara. No le ha ido mucho mejor a Pier Luigi Bersani. Su coalición ha cosechado 3,6 millones menos y una bajada de ocho puntos. Pero su formación, el Partido Demócrata, aún ha sufrido un bacatazo mayor: cinco millones y 12 puntos.

Este desplome del centroizquierda se explica en parte, por el trasvase de votos a Grillo, y también porque su virtual alianza con Monti ha sido penalizada por un desconcertado electorado de izquierdas. El líder de Izquierda, Ecología y Libertad, Nichi Vendola, ya había advertido a Bersani que sus coqueteos con Il Proffesore iban a costarles caro. 

También hay que subrayar que aunque Berlusconi ha perdido muchos apoyos, algunos de los cuales ha capitalizado Monti y otros el propio Grillo, ha estado a punto otra vez, de volver a gobernar. En la Cámara, Bersani apenas le ha sacado cuatro décimas de diferencia y 100.000 votos.  Il Cavaliere tiene un público incondicional, que ha vuelto a confiar en sus promesas populistas y que lleva dos décadas votándole elección tras elección.

"El afectado es el sistema político. Es una carga de profundidad muy fuerte", asegura García Sanz, quien destaca que pesos pesados de la política italiana de los últimos años, como el presidente del Parlamento, Gianfranco Fini, o el ex juez fiscal anti-mafia Antonio Di Pietro, no han conseguido escaño.

"Hay muchos votantes hartos del funcionamiento de los partidos  políticos", añade, y cita los debates de los últimos tiempos en Italia  sobre las listas abiertas o el coste de la política.

"Italia sigue siendo el laboratorio de Europa"

Además, García Sanz advierte que "Italia sigue siendo el laboratorio de Europa", y que lo ocurrido en estas elecciones es "un aviso" para las democracias del continente y para España.

3. Bofetada a la austeridad de Monti

Pese a haber declarado estar "satisfecho" con el resultado,  Il Proffesore ha empañado su inmaculado currículum con un suspenso en las urnas. Los ciudadanos han dicho ‘no’ a la cura de austeridad de Mario Monti recetada por Bruselas. Su transformación de técnico en político no ha sido creíble para los italianos.

Con sus formación centrista consiguió un 10,5 % de los votos en la   Cámara de los Diputados (45 escaños), mientras que llegó al 9,1 % en el   Senado (18).Y se encuentra fuera de las posibles alianzas porque los resultados le deslegitiman para ocupar un papel importante en el futuro gobierno.

Y un dato curioso. "Monti es más fuerte entre los italianos en el extranjero. Llega a los 19 senadores gracias a ellos. En casa se le valora menos", informa el corresponsal de RNE en Roma, Iñaki Díez. Entre estos italianos expatriados Monti es la segunda fuerza, detrás de Bersani.

4. Un 25% de abstención

Junto con la dispersión del voto y el ascenso de Cinco Estrellas, otra tendencia en estos comicios ha sido la abstención. Entre el domingo y el lunes votaron algo más del 75% de los electores italianos, lo que supone un 5% menos que en 2008. El dato es el más bajo de la década: en 2006 votaron el 83,6% y en 2001, el 84,4%.

En cambio, la participación conjunta en las regionales de  Lombardia, Lazio y Molise ha sido un punto y medio superior al de las legislativas, lo que parece apuntalar la idea de que los votantes italianos están cada vez más cansados de los grandes partidos y coaliciones nacionales.