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Una arrolladora Lady Macbeth llega este sábado al Teatro Real con un potente montaje

  • Aclamación para la soprano Eva-Maria Westbroek en el ensayo general
  • Un imaginativo montaje a la altura del sobrecogedor y conmovedor relato
  • El director Harmut Haenchen, satisfecho del trabajo de orquesta y coro
  • La función del día 15 será transmitida por Radio Clásica-RNE

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Al final del acto I, Katerina consuma su unión amorosa con Serguéi, relación que continuará en los actos II y III
Al final del acto I, Katerina consuma su unión amorosa con Serguéi, relación que continuará en los actos II y III

La ópera que bajo el título de Lady Macbeth de Mtsenk estrenó Shostakovich en 1934 tiene de por sí muchísimos elementos para seducir: una partitura inmensa y historia tan intensa como la vida misma lo es sólo a veces (al parecer, el caso de la mujer que mató a su suegro fue un caso real que pasó agrandado a la novela y de ahí al libreto de la ópera donde Shostakovich elevó lo que podría ser carne de periódico amarillo al nivel de arte) que no puede dejar indiferente a nadie. Todo tan enorme que exige a su vez un enorme esfuerzo en los intérpretes.

La producción que ahora llega al Teatro Real, por lo visto en el ensayo general de este jueves, cuenta además con una puesta en escena de Martin Kusej, que potencia al máximo la ya de por sí desatada historia. Que básicamente viene a contar que una mujer mata a su suegro y luego con su amante a su marido y que los dos criminales terminan en presidio.

Aquí tenemos todo lo que complica al máximo una producción pero le aporta vida, crudeza en su caso, y esa dosis de magia que sólo el escenario es capaz de convertir en algo cotidiano: perros de carne y hueso que vigilan la hacienda primero y el campo de trabajo después; espíritus que literalmente suben por las paredes para recordar a Katerina a su suegro asesinado que la atormenta por las noches; o dos niveles en último acto, en el de arriba, guardianes y perros, y debajo, el coro y los solistas semidesnudos en su prisión.

Carne y castigo

Pero estos "detalles" no son nada comparado con lo que el propio libreto original nos da. La carnalidad de la relación entre Katerina y el braceo Serguéi (en este caso, encarnados por el rotundo físico de Eva-Maria Wesbroek y del tenor germano-canadiense Michael König). La crudeza del intento de violación de la cocinera del acto I. El castigo a latigazos de Serguéi, por parte de Boris (el suegro de Katerina).

Y es que, como decíamos el argumento de esta ópera tiene todos los ingredientes narrativos, y una acción incesante, para captar la atención del público: amor, pasión, sexo, crímenes, castigo, celos, engaño, traición...y muerte. ¿Se puede pedir más a una historia? Por si fuera poco, esta producción ha bañado la historia y sus protagonista con barro, nieve y agua.

"A su lado Wagner suena a música de cámara"

Y sobre todo ese "más" que le otorgó Shostakovich es la partitura que Harmut Haenchen, el director musical de esta producción procedente de Amsterdam califica como "de gran tonelaje". Ésta, ha dicho es la ópera con más decibelios de todo el catálogo del compositor ruso . Y ha añadido, en declaraciones a elcultural.es que a su lado "este Shostakóvich de 24 años las óperas de Wagner y Strauss suenan a música de cámara"

Es cierto, que la orquesta es un personaje más de esta ópera, como el coro que engloba a los trabajores de la granja y luego a los presos). Anunciando grandiosamente el drama, subrayando líricamente las escenas amorosas, o amplificando lo que ocurre en el escenario (como cuando la sección de viento se coloca a ambos lados del proscenio mientras los protagonistas se entregan a la pasión). Y también con guiños a la música popular y a la música ligera del cine mudo.

El ensayo general de este jueves demostró que todos los participantes en este montaje entregaban todo su esfuerzo a esta narración que interrumpieron para descansar en un momento curioso, en mitad del acto III. Cuando el crimen es descubierto pero sin que aparezca aún la policía, dejando así en alto la tensión narrativa. Fue además un ensayo general de verdad, de los que se notan que es ensayo, ya que nada más comenzar a cantar (sobre su aburrimiento) al inicio del acto I hubo que parar porque uno de los perros no dejaba de llorar. Tanto este como el otro, estuvieron perfectos -como grandes actores en el último acto.

Al final, como ocurre con las grandes historias, el público del ensayo, se dejo llevar por la historia que por la capacidad interpretativa, hasta el punto de aplaudir más a los "buenos" como la heroína traicionada (Katerina) que a los "malos". Sin duda, Eva-Maria Westroek fue ovacionada tanto por la cercanía del público a su papel, como por su talento y esfuerzo por dominar magistralmente su papel.

Ante todo esto, sólo podemos añadir lo que los críticos rusos dijeron en su día sobre esta gran obra musical: "conmueve, toca y extasía el corazón"