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Piden 23 años para los presuntos etarras que enviaron un libro-bomba a un periodista vasco

  • El atentado que iba dirigido a Gorka Landaburu se produjo en 2001
  • Según uno de los procesados, habían recibido órdenes de hacerlo
  • Formaban parte del comando "Buruntza" de ETA

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La Fiscalía de la Audiencia Nacional pedirá 23 años de cárcel para los presuntos etarras Oskarbi Jauregui y Patxi Xabier Macazaga Azurmendi por el envío de un libro-bomba en 2001 al periodista Gorka Landaburu, quien, a causa de la explosión, sufrió la amputación del dedo pulgar y heridas en la cara.

El fiscal, en su escrito de conclusiones provisionales, relata que los procesados formaban parte del comando "Buruntza" de ETA, desarticulado el 22 de agosto de 2001 en una operación de la Ertzaintza en Guipúzcoa.

Los miembros de este comando, continúa la Fiscalía, utilizaban para ocultarse y preparar atentados un piso alquilado en la localidad guipuzcoana de Zizurkil, en el que se intervinieron armas cortas y largas, abundante material explosivo, tubos lanzagranadas, así como documentación sobre objetivos.

Macazaga y Jauregui Amundarain decidieron "de común acuerdo y en ejecución de un plan preconcebido la realización de un atentado mediante libro-bomba contra la vida de Gorka Landaburu", y tras realizar una vigilancia sobre el periodista, sus costumbres y domicilio, confeccionaron en el piso ocupado por el comando el "envío postal bomba".

El libro-bomba

Los etarras colocaron el artefacto en el interior de un cuadernillo de anillas de espiral, que previamente habían vaciado y en el que introdujeron una carga explosiva de entre 50 y 100 gramos de "Titadyn", y lo introdujeron en un sobre de papel blanco con franqueo de la empresa "Norte Mail, S.L".

Una vez preparado el libro-bomba, Macazaga se lo entregó en el Polideportivo de Villabona a la procesada Oskarbi Jauregui, quien, entre el 11 y el 14 de mayo, se trasladó en un vehículo propiedad de su madre hasta la localidad de Zarauz, "sirviéndole de lanzadera" un coche conducido por el etarra ya fallecido Hodei Galarraga.

Macazaga introdujo el sobre en el buzón del domicilio del periodista, que posteriormente fue recogido el 14 de mayo por el escolta de Landaburu.

El escolta y el periodista no sospecharon del contenido del sobre, ya que tenía estampado el logotipo de una publicación que Gorka Landaburu recibía habitualmente.

Un día después, cuando el periodista estaba en el despacho de su vivienda y abrió el envío postal, se produjo la explosión, a consecuencia de la cual sufrió la amputación total del dedo pulgar y parcial del índice de la mano derecha, además de daños en los dedos de la mano izquierda, heridas en la cara y el abdomen y traumatismo ocular, por los que necesitó hasta cinco intervenciones quirúrgicas.

La explosión provocó también daños en la vivienda por importe de 6.542 euros y en un vehículo que circulaba en ese momento por el lugar de los hechos valorados en 992 euros.

El atentado fue reivindicado por ETA a través de un comunicado en el diario Gara el 26 de julio de 2001.

Órdenes de atentar contra el periodista

Posteriormente, el 26 de noviembre de 2002, la Policía francesa descubrió un piso en Bergerac, que sirvió de refugio a los entonces jefes del aparato militar de ETA Juan Antonio Olarra Guridi y Ainhoa Múgica, detenidos el 22 de septiembre de ese año, y en el que se encontró una carta escrita en euskera de la procesada Oskarbi Jauregui, que explica que recibieron órdenes de atentar contra Landaburu.

En el piso alquilado de Zizurkil también se halló un folio mecanografiado con el nombre, la dirección y el vehículo de Gorka Landaburu y otro, escrito en ordenador, donde aparece una anotación con el lugar de trabajo del periodista y su descripción física.

El fiscal considera que los hechos constituyen un delito de asesinato terrorista en grado de tentativa y otro de tenencia y transporte de explosivos por los que pide un total de 23 años de prisión para cada uno de los acusados.