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'Time al tiempo': el tiempo, un timador con mucho encanto

  • La compañía Ron Lalá llena la sala Alfil, este verano con 'Time al tiempo'
  • Vertiginosa sucesión de sketches humorísticos y musicales
  • Cinco actores y multitud de historias en torno a los problemas con el tiempo

Por
El diálogo entre una flor llamada Margarita y una abeja en su único día de vida, una de las historias más originales de 'Time al tiempo' TEATRO ALFIL

FICHA TÉCNICA

Ron Lalá
Autor/a Ron Lalá
Director/a Yayo Cáceres
Actores y
actrices Juan Cañas, Iñigo Echevarría, Miguel Magdalena, Dani Rovalher, Alvaro Tato
Duración 90 minutos
Producción Ron Lalá

BREVE HISTORIA DE RON LALÁ

La compañía fue fundada en 1996. Tras una primera etapa de café teatro, su primer espectáculo fue, hacia 2002, Si dentro de un limón metes un gorrión el limón vuela. Otros espectáculos que ha presentado son Mundo y final (finalista en el Premio Max Espectáculo 2009) con el que estuvieron de gira por España y América, y Ron Lalá directo, en 2010

Cuando uno sale de un espectáculo de 90 minutos sin haber mirado el reloj...y le preguntan qué ha visto y no sabe muy bien como definirlo...eso debe ser bueno. Aunque si luego tiene que redactar una reseña, la cosa se complica.

Difícil de clasificar e incluso de contar es el espectáculo Time al tiempo (léase a la española como imperativo del verbo "timar") con el que la companía Ron Lalá  se ha guisado (actores y director componen tanto los textos como la música de los distintos sketches) y secome (o cena), cada noche -ante numeroso público para agosto- en el madrileño Teatro Alfil.

Utilizando el método de la negación, diríamos que no es un musical al uso, no es una comedia al uso, no es tampoco una mera sucesión de historias que pretenden hacer reir. Y sin embargo, tiene algo de todos esos géneros.

El humor inteligente, una magnífica herramienta

Desde el inicio hasta que al final uno de los actores apunta en una pizarra "martes 2 de agosto 23:30", asistimos a un desfile desenfrenado de situaciones habladas, cantadas o acompañadas por instrumentos varios.

Todas tienen en común dos cosas: que giran en torno al concepto de tiempo ("el gran trilero" según Ron Lalá) y que comparten un personal sentido del humor, de ese que nos hace pensar, que refleja los sinsentidos de la vida en estos tiempos que vivimos.

Así a nadie le extraña que uno de las historias recree un banco del tiempo en el que se ofrecen créditos de tiempo para ejecutivos sobrepasados por el estrés.

Y es que el humor -como aseguran los miembros de Ron Lalá- es una magnífica herramienta para hablar de asuntos importantes (el trabajo, la economía, la política) y "darles la vuelta", como hace esta compañía en ésta y otras producciones anteriores, y "reirse de todo".

Ese sentido del humor - original, blanco, e ingenioso- se basa en juegos de palabras, rimas sorprendentes y referencias a la vida cotidiana que pueden recordar al surrealismo de Martes o 13 y al realismo de Muchachada Nui.

Diálogo crepuscular entre una abeja y una flor

Lo más curioso del espectáculo son sin duda las situaciones en las que han plasmado esos conflicos con el tiempo.

Así por ejemplo asistimos al último y poético minuto de la vida (de un día) de una abeja -que habla zumbando- y una flor (mariposona y con mucha pluma).

Recuerdan su pasado (esa misma mañana) e imaginan su ocaso que llega al final del sketch. ¿Como está su madre?, pregunta la abeja al inicio del mismo,  "está como una reina; contesta la flor.  "¿Y sus hermanas?" insiste la abeja, "siguen de obreras en el Colmenar Viejo", responde la flor.

Esta de la margarita (hija del señor Ramos) y la abeja es una de las historias más hilarantes, y al mismo tiempo, poética y tierna del espectáculo. A sus autores e intérpretes les recuerda el ambiente nostálgico de algunos cuentos de Chéjov.

Los tanguillos del 3026

La conclusión de toda esta divertida reflexión sobre el tiempo (su relatividad, sus limitaciones) sería el "carpe diem" Uno los números nos presenta a un cantaor, "Perilla de la villa", interpretando tanguillos de distintas épocas, los de los trogloditas, los del homo erectus para acabar con los tanguillos del 3026.

En eso tanguillos futuristas, Perilla cuenta así el futuro:  "en el 3026 no hace falta mirar el reloj, ya no hay horas ni computadoras. El otro día aprendí por telepatía ganchillo y punto de cruz, bordé visillos y hasta un tutú pero, mmi novia me dijo: "sastrecillo, ¿de que vas tú? no sabe que ahora la moda es la escafandra y el traje con bluetooth".

La reflexión de  prima de Perilla que también aparece en esos mismos tanguillos parece reflejar muy bien este presente en el que se pretende que estemos todo el día conectados, informados: " en el 3026" dice la prima  "la vida es un aburrimiento cuando todos tenemos el poder de leernos el pensamiento"

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