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La marcha por los presos de ETA en Bilbao llega en un momento de fuerte disidencia interna

  • Expectación ante un posible pronunciamiento de ETA ante la marcha de Bilbao
  • La manifestación trata también de dar aliento al colectivo de presos

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Concentración ante la cárcel de Basauri el 8 de enero
Concentración ante la cárcel de Basauri el 8 de enero.

La marcha en favor de los presos de ETA, convocada para este sábado en Bilbao, se celebra en uno de los peores momentos para la unidad del colectivo, con más de cien reclusos que se han desmarcado de la banda y voces que desde prisión han pedido a la dirección etarra que renuncie para siempre a la violencia.

Fuentes de la lucha antiterrorista consultadas por EFE consideran que el lema de la manifestación, "Los presos y presas vascas a Euskal Herria. Demos un paso adelante", refleja también a las claras el ambiente de debate que vive la izquierda abertzale ante los crecientes rumores sobre un inminente nuevo comunicado de ETA.

Un esperado pronunciamiento, el cuarto desde la declaración de alto el fuego del pasado 5 de septiembre, que se espera con ansiedad en las cárceles ante la posibilidad de que la banda pueda dar nuevos pasos hacia el fin de la violencia.

No en vano y acosado por la creciente disidencia, el Colectivo de Presos Políticos Vascos (EPPK), pidió al Gobierno el pasado día de Nochebuena que deje de chantajearles y amenazarles a las puertas de las celdas, ofreciéndoles opciones para salir de la cárcel a cambio de dejar la banda.

"Nos ofrecen opciones de salir de la cárcel y de aliviar nuestro modo de vida a cambio de dejar el EPPK, dar paso al arrepentimiento político y dejarles exhibirnos como trofeos conseguidos en un safari", aseguraba en un comunicado remitido al diario Gara.

No obstante, el colectivo de presos de ETA, que agrupa a buena parte de los 800 reclusos de la banda, anunciaba también su intención de incidir en el nuevo "camino político" abierto por la izquierda abertzale.

El comunicado del EPPK salía a la luz apenas unos días después de que un destacado grupo de ocho reclusos etarras, entre ellos, históricos de la banda como Jose Luis Urrusolo Sistiaga, Kepa Pikabea y Carmen Gisasola, dijeran que en las cárceles "se están dando pasos concretos para cerrar el ciclo de la lucha armada".

En un cuestionario publicado en los diarios del Grupo Noticias, los etarras disidentes afirmaban que tanto en Batasuna como en las cárceles ya no se limitan a aceptar "lo que viene de arriba", en alusión a la cúpula de la organización terrorista.

El grupo de reclusos decía ser partidario además de que la izquierda abertzale dé pasos "más rápidos y más concretos" ya que, a su juicio, "ETA se está adaptando tarde y de forma forzada a la situación que se les plantea".

Interior premia a presos que se desmarcan de ETA

En este escenario de división, fuentes de la lucha antiterrorista han asegurado a EFE que la marcha en Bilbao trata también de dar aliento al colectivo de presos que después del intenso debate interno de los últimos meses, espera ahora con inquietud el movimiento de la dirección de ETA.

Entretanto, ha continuado el goteo de presos etarras a los que se han concedido beneficios penitenciarios por desvincularse de la banda y pedir perdón a las víctimas.

Hace apenas un mes, el juez de Vigilancia Penitenciaria de la Audiencia Nacional, José Luis Castro, aprobaba permisos de estudios y de salida a los presos José Manuel Fernández, Josu García Corporales y Joseba Koldo Martín, todos con penas de 30 años de prisión.

En los últimos tiempos, el Ministerio del Interior ha ido agrupando en las prisiones de Zuera (Zaragoza), Villabona (Asturias) y Nanclares de Oca, en Álava, a un nutrido grupo de presos que, de una forma u otra, se han alejado de la banda.