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Blecua, nuevo director de la RAE: El catalán tiene que sobrevivir ante la potencia del castellano

  • Asegura que la inmersión lingüística en Cataluña es necesaria
  • Afirma que el catalán y el español "conviven sin dificultad"

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NUEVO DIRECTOR DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA, JOSÉ MANUEL BLECUA
El nuevo director de la Real Academia Española, José Manuel Blecua, en una entrevista con Efe.

El nuevo director de la Real Academia Española, José Manuel Blecua, lleva 50 años viviendo en Cataluña y nunca ha tenido "el más mínimo problema" con el bilingüismo, pero es consciente de que la situación del catalán "es muy débil,  porque el castellano es una lengua de una potencia tremenda".

"El catalán tiene que sobrevivir. No se trata de vivir, sino de sobrevivir y la inmersión lingüística es de las pocas cosas que le permite hacerlo", asegura Blecua en una entrevista a Efe para hablar de sus proyectos al frente de la Academia, pero también de esa realidad lingüística de Cataluña, que él conoce a la perfección.

Tras estudiar Filología en Madrid con Rafael Lapesa, Blecua (Zaragoza, 1939) se trasladó a Barcelona, siguiendo los pasos de su padre, el gran maestro de filólogos José Manuel Blecua Teijeiro.

El nuevo director de la RAE sacó primero las oposiciones de catedrático de instituto en 1964 y luego las de universidad. "Yo soy catalán por oposición, no por nacimiento, que no tiene ningún mérito por mucho que se lo crean ellos", afirma este apasionado de la Filología.

Bromas aparte, Blecua ha podido comprobar en estos años que "el catalán y el español conviven sin dificultad en Cataluña". Y lo dice quien ha sido "el representante de la lengua española en la universidad" de Barcelona desde 1968.

Necesidad de la inmersión lingüística

Este experto en Fonética y Fonología cree que el modelo de inmersión lingüística en las escuelas que se aplica en Cataluña es necesario. Porque, además de "la potencia del castellano", Cataluña es una sociedad donde, debido a la inmigración, "hay más de veinte lenguas distintas" en los colegios. Y hay localidades donde "los inmigrantes superan a la población catalana"·

"El catalán tiene que sobrevivir. Desgraciadamente, uno pasea por las calles y ve un periódico en catalán y decenas en castellano. Entra uno en Internet y pasa lo mismo: hay más de mil periódicos en español", comenta Blecua.

Es decir,  "la presión es muy grande" y, por tanto, "es necesario proteger el catalán, sobre todo en la normalización lingüística". "La única manera de integrarse en Cataluña es hablar el catalán", asegura.

A favor de los topónimos Lleida, Girona y A Coruña

A Blecua también le parece bien que los legisladores hayan declarado oficiales los topónimos de ciudades como Lleida, Girona o A Coruña. "No hay problemas; son denominaciones oficiales", señala este filólogo, quien recuerda que los términos "Girona y Gerona convivieron en el catalán en el XVI y al final triunfó el primero".

"Es lógico que los hablantes de lenguas distintas al castellano sientan que están menospreciados sus topónimos" y quieran que se los proteja, afirma el director, para quien el haber vivido en "una región bilingüe o trilingüe" ayuda a comprender estos fenómenos.

Blecua subraya que "la identidad del hablante con la lengua es lo más propio que le une con el mundo, y eso no se lo puedes quitar a nadie".

"Todos los hispanohablantes estamos enamorados de nuestra lengua, y tenemos que entender que un catalán, un gallego o un vasco también lo estén de la suya. Esas lenguas permiten rezar, enamorarse y escribir", indica.

Decía la escritora Carmen Martín Gaite que la lengua "es un juguete que nunca se estropea". Y apostilla Blecua: "por eso todos los hablantes, como seña de identidad, pretenden conservarlo".

La influencia de los sms en la lengua

Por otra parte, Blecua no cree que los mensajes de móviles o los chats influyan negativamente en el lenguaje, pero sí le preocupa el deterioro progresivo que experimenta la lengua española porque eso "revela el fracaso de la enseñanza primaria y secundaria". "No hay planes de formación lingüística adecuados, y es prioritario enseñar a leer, a escribir y a hablar", afirma.

Es consciente de lo "difícil" que es cambiar la imagen que tiene la sociedad de la Academia y contrarrestar las críticas de quienes creen que esta institución no está atenta al lenguaje de la calle y tarda en incluir ciertas palabras en el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE).

"La culpa es nuestra. Tenemos que aprovechar el portal no solo para poner el diccionario" sino para explicar cómo se hace esta gran obra de referencia, que cada día recibe "más de un millón" de consultas.

En la página de la RAE ya se explica ahora ese proceso en varias observaciones, pero "la gente no se las lee, y cree que lo que no está en el Diccionario no se puede utilizar, y eso es una tontería", asegura Blecua. No obstante, el nuevo director subraya que "no todas las palabras del mundo tienen que estar en el Diccionario". Los académicos siguen "unas normas muy precisas" y cada término que se incluye ha tenido que "estar vigentes durante diez años" y debe estar ampliamente documentado por escrito.