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Omaira, 25 años después

  • Este sábado se cumplen 25 años de la erupción del volcán Nevado del Ruiz
  • Una tragedia que ha quedado asociada a la mirada de la joven Omaira
  • Informe Semanal viaja a Colombia con Canete, el cámara que retrató su agonía
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Informe Semanal - En recuerdo de Omaira

Este sábado se cumplen 25 años de la erupción del volcán colombiano Nevado del Ruiz, una tragedia que desbordó ríos y embalses, sepultó el pueblo de Armero y acabó con la vida de miles de personas.

Aquel 13 de Noviembre de 1985 Armero era una ciudad que dormía tranquila pero la erupción del volcán cambió su destino para siempre. No despertó jamás. Más de 20.000 personas perdieron la vida sepultadas por el lodo. Fue una de las mayores catástrofes naturales que han azotado a Colombia.

Y, entre tanto desastre, una niña de trece años, Omaira, con el agua al cuello, se convirtió en el símbolo de la desesperanza y la impotencia. Un equipo de TVE captó esas imágenes que dieron la vuelta al mundo. Más de setenta horas de agonía sepultada entre escombros, ante la atenta mirada del mundo entero.

Ahora, 25 años después, un equipo de Informe Semanal ha vuelto al lugar de la catástrofe con el reportero que tomó las imágenes, Evaristo Canete y con uno de los socorristas, Fidel Díaz, el que  acompañó a la pequeña hasta que su pequeño corazón se paró.

Evaristo Canete recuerda que lo primero que le preguntó fue cómo se llamaba y si tenía frio. "Yo cuando vi aquello me puse a trabajar, estaba trabajando y seguí trabajando. No te planteas nada. Estas haciendo tu trabajo. La niña estaba con el agua al cuello pero no porque tú tires la cámara ella se va a salvar".

La niña estaba con el agua al cuello pero no porque tú tires la cámara ella se va a salvar

Pero así y todo lo intentó, ayudó a sacar agua y tiró de la cuerda que resultó inútil en la tarea de liberarla del tabique y los cadáveres que le habían caído encima.

Fidel Díaz, el socorrista, le dio agua y pasó las largas horas de la noche conversando con ella. Los equipos de rescate se turnaban pero le tocó el dramático privilegio de despedir a Omaira cuando su corazón dejó de latir.

Todavía hoy Fidel recuerda que "ella tenía ratos de lucidez pero también momentos  de delirio y depresión". Al final -recuerda- quería salir del agua para irse rápido al colegio, tenía muchos deberes.

Todos parecen de acuerdo en que Omaira fue una más de las miles de víctimas de Armero pero es, sin duda,  la que todos recordamos.