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Abbas Kiarostami en Cannes: Ay, los hombres...

  • Abbas Kiarostami presenta Certified copy, un giro radical en su cine
  • El cineasta iraní es acusado por algunos de tibieza contra el régimen

Ver también: Especial Festival de Cannes 2010 | Javier Tolentino en Cannes

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Juliette Binoche es la protagonista de la última película de Abbas Kiarostami.
Juliette Binoche es la protagonista de la última película de Abbas Kiarostami.

El lunes estuve tomando una cervecita con amigos directores iraníes. El miércoles, en el Pabellón de Les cinémas du mundo, a eso de las once de la mañana, hay una mesa redonda que sin querer perdérmela no tendré más remedio, priorizo las proyecciones, no es posible cualquier otra opción que ver las cincuenta películas que deseo ver, me faltan aún bastantes.

En esa mesa estará Mossen Makhmalbaf, Mahmad Haghighat, Bahman Ghobadi, Mehdi Abdollahzadeh y Abbas Bakhtiari, el tema en cuestión: "Iran, le cinema en question".

Corre un rumor por Teherán que lleva mucho peligro. Dice que Kiarostami, al parecer, no está mostrándose tan militante contra la dictadura como otros y este tipo de habladurías siempre llevan dinamita dentro y más en un país en estos momentos como Irán, al borde de varios precipicios.

Ya pasó con Kusturica y Milosevic y siempre hay apasionados guerrilleros que en su ardor guerrero saben acusar a los que ellos creen con déficit y con falta de pasión a la hora de cantar el himno. Vayánse al carajo.

A Kiarostami no le hace falta pronunciarse literalmente, lo hace con su cine. Después de haber escrito y haber hecho una película como El sabor de las cerezas El viento nos llevará ABC África Ten y haber llevado su discurso a todo Occidente no tiene por qué graduarse en la calle a toque de corneta y esto con todos los respetos para quienes ésa (la calle) sea su vía. Pero dejen a Kiarostami detrás de la cámara.

Una pareja sana pero podrida

Acaba de mostrarnos Certified Copy, con Juliette Binoche y William Schimell, un cambio de 180 grados en su registro. Una historia de amor clavada en los tiempos de hoy: una mujer a la que se le va el tiempo con el depósito lleno de ilusión, conocimiento amoroso y un hombre (ay, los hombres) entregado tanto a su profesión, la teorización y un discurso para la apología de la copia frente al original, que amar le resulta un tremendo conflicto al que no puede dedicarse.

Me gusta la película, por pequeña, por transcurrir toda ella en una pequeña aldea de la Toscana, cerquita de Florencia. Por citar versos en persa. 

Pero sobre todo porque Abbas Kiarostami sabe transmitir y contar perfectamente el instante en el que se encuentra la pareja burguesa, en cualquiera de los países europeos: no fuman, no beben vino, se cuidan asquerosamente como si desde ahí agarraran la eternidad, hablan tres idiomas (el suyo, el otro y quizá pillan frases en idiomas exóticos) pero huyen de la emoción, les da vértigo responder a un proceso que quizá les quite tiempo para sus clases de italiano, su gimnasia, sus viajes pero sobre todo, sobre todo su profesión, su trayectoria y mientras tanto la vida que se va como un suspiro.

Abbas Kiarostami, con esta película, ofrece un giro absoluto en su filmografía. No rueda en Irán, sale del cine documental o pseudo documental y hace un ensayo desde la ficción, desde un pequeño pero revelador brote amoroso, o quizá no.

No creo que a los colegas de Cahier, de Positif y mucho menos a gentes del Jurado como Tim Burton le vayan muchos estas historias contadas sin afán de romper las vanguardias y sin construir nuevas formas de narrar, no hay idas y vueltas y tampoco efectos especiales o transparencias de imágenes. No creo que reparen mucho en esta bellísima, pequeña y nada inocente Certified copy.