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El viento se suma a la nieve en el 'Snowgeddon' de la costa este de EE.UU.

  • Varios edificios del Gobierno de EE.UU. y la sede de la ONU están cerrados
  • Desde esta tarde se activa la alerta por vientos en el área de Washington
  • El temporal obliga a cancelar miles de vuelos en todo el país

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El Tiempo - 10/02/10

Barack Obama minimiza su actividad pública mientras los miembros del Servicios Secreto se refugian en sus coches ante la Casa Blanca. Una parte del Congreso está cerrada, al igual que varias administraciones, dejando a la mayor parte de los 230.000 funcionarios federales en sus casas por tercer día consecutivo.

La ONU cierra su sede en Nueva York, donde las escuelas también están cerradas. La ciudad de Baltimore prohíbe a los coches circular por las calles.

Además, se han cerrado dos aeropuertos en Washington y se han cancelado miles de vuelos, tanto nacionales como internacionales, de las principales compañías que operan en el país. En Nueva York, aunque las pistas permanecen abiertas, según la Autoridad Portuaria de Nueva York y Nueva Jersey, la mayoría de los vuelos han sido cancelados.

¿Cómo se puede definir la situación creada por la segunda gran nevada que azota la costa este de Estados Unidos en una semana?  Los meteorólogos hacen su propuesta: 'Snowgeddon'. ¿Y cómo podría ir a peor? Con la ventisca

Cierre en Washington

Desde las cuatro de la tarde, la región de Washington y Baltimore sufre una alerta de vientos, que durará nueve horas. En Nueva York la situación empeorará a partir de la noche y se espera que la ventisca llegue el jueves por la mañana.

En Washingon D.C. la Guardia Nacional ha llamado a 200 de sus miembros para despejar las calles -desiertas- de la capital. La Autoridad Federal de Aviación baraja cerrar durante 24 horas el aeropuerto de Dulles debido a las malas condiciones.

Mientras, la Cámara de Representantes ha desconvocado todas sus actividades esta semana, aunque el Senado espera volver al trabajo el jueves. El parón funcionarial se salda con más de 80 millones de euros diarios en costes de productividad.

Además, las líneas de autobuses están interrumpidas, así como el servicio de metro. Miles de casas siguen sin electricidad en la zona de Washington-Baltimore, algo que puede ir a peor con las ventiscas.

Nueva York no se libra

La situación en la ciudad de Nueva York no es mucho mejor, aunque no ha llegado aún la alerta por ventisca. Al cierre del edificio de Naciones Unidas se suma el cierre de las escuelas -por tercera vez en seis años.

Allí, algunas compañías han permitido a sus empleados dejar su trabajo antes de tiempo y otras incluso trabajar desde casa. Según el alcalde de la ciudad, Michael Bloomberg, la tormenta costará a los contribuyentes sobre un millón de euros por cada pulgada de nieve caída.

Los neoyorquinos se levantaron con una ligera capa de nieve que ha ido aumentado en grosor a medida que el centro de la borrasca que afecta al noreste de Estados Unidos se acerca a la Gran Manzana.

En su conocido Central Park se han visto a algunos neoyorquinos practicando esquí de fondo, mientras que en las paradas de autobús del centro de Manhattan muchos usuarios han tenido que trepar pequeños montículos de nieve para acceder al transporte público.

La tormenta se espera que deje al final del día una capa blanca de entre 30 y 35 centímetros en la ciudad, que el pasado fin de semana logró "librarse" de la gran nevada que paralizó Washington y otras grandes ciudades de la costa este.

Así las cosas, no siempre nieva a gusto de todos. "No vamos a hacer nado hoy pero con la mala economía quiero venir y hacer lo que pueda", asegura Mutale Nkonde, que trabaja en una oficina de relaciones públicas de la Gran Manzana que está casi vacía.

"Estaba contenta como todos los niños de escuela cuando me enteré que la ONU tenía un día de nieve...Pero realmente no me he podido tomar el día libre, aún estoy trabajando en casa", señala Stpehanie Dunstan, una australiana que trabaja para el Programa de Desarrollo de la ONU.