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Obama da la bienvenida a la cooperación rusa ante la amenaza iraní

  • Acepta la oferta de Rusia de unir sus defensas ante la amenaza iraní
  • Obama justifica la retirada del escudo antimisiles en Polonia y Chequia
  • Los informes de inteligencia y las mejoras técnicas cambian la estrategia
  • Considera que la amenaza que supone Irán es "significativa"
  • Aboga por una nueva arquitectura más rápida, fuerte y flexible

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Barack Obama retira el escudo antimisiles en Chequia y Polonia y abre la puerta a una nueva relación con Rusia

Todo un cambio de estrategia política argumentado con razones técnicas. Obama ha confirmado la retirada del escudo antimisiles en Chequia y Polonia pero ha dejado para el final de su comunicado lo más importante: el giro político con su antiguo adversario. El presidente de Estados Unidos ha dado "la bienvenida a la oferta rusa de unir su sistema de defensa antimisiles con el de los aliados" para hacer frente a la amenaza iraní.

El escudo antimisiles que impulsó el ex presidente George W. Bush había provocado la alarma en Moscú. Consideraban que era una provocación. Obama ha insistido en que el objetivo era el programa de misiles balísticos de Teherán, no Rusia. Ha reiterado que los temores de Moscú en este sentido "eran infundados". Uno y otro tendrán oportunidad de desarrollar la nueva relación la próxima semana en Nueva York y Pittsburgh.

Lo cierto es que la renuncia de Obama a instalar el radar en Chequia y diez lanzaderas en Polonia abre la puerta a una nueva relación con Rusia. Un giro estratégico que permite renovar y ampliar el tratado de reducción de armas estratégicas, START; cortejar a Moscú para que presione a Teherán en su programa nuclear y ganarse el apoyo logístico, político y económico de Rusia en la guerra de Afganistán.

Una nueva arquitectura

Ese es el trasfondo político. En el técnico, Obama ha justificado la marcha atrás del escudo antimisiles en Chequia y Polonia dentro de una nueva arquitectura más amplia. Una que proporcione una defensa más rápida, fuerte, flexible e inteligente ante la amenaza iraní. Una que refuerce la seguridad de América y sus aliados, con los que Estados Unidos sigue comprometido: "un ataque contra uno es un ataque contra todos", ha dicho el Presidente.

Dos razones aconsejan el cambio de estrategia, según Obama. Los nuevos informes de inteligencia muestran que la amenaza iraní no está tanto en los misiles balísticos que podrían alcanzar Europa o incluso Estados Unidos, como en los de corto y medio alcance. Teherán no ha llegado tan lejos como se estimaba.

Además, están las mejoras en la tecnología de interceptación de misiles. Estas mejoras permiten -teóricamente- detectar su lanzamiento y derribarlos antes de que alcancen el objetivo. Es posible hacerlo desde una distancia mucho más corta a la fuente y no necesariamente desde tierra. De hecho, la nueva estrategia pasa por desplegar los sensores y los nuevos y más pequeños misiles SM-3 a bordo de barcos y quizás más tarde, en el sur de Europa y Turquía.