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Una noche sin sorpresas en la que Penélope Cruz fue la protagonista

  • Benicio del Toro, premiado como mejor actor, también levantó mucha expectación
  • Cruz cogió un avión una hora después de la gala para llegar a una comida de los Oscar
  • Los candidatos recorrieron la alfombra verde derrochando simpatía y muchos nervios
  • La crisis y las descargas ilegales, únicas notas reivindicativas de la velada
  • Ningún premiado, salvo Nerea Camacho y El Langui, mostró mucha emoción

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Benicio del Toro y Penélope Cruz fueron desde el primer momento los grandes protagonistas de una noche, la de los Goya, que en su vigésimo tercera edición, se celebró sin demasiadas sorpresas, ya que "Camino", que estaba en todos los pronósticos como gran triunfadora de la noche, se hizo con un total de seis premios.

Fueron los que más expectación causaron en nuestra particular alfombra verde, donde eran aclamados por las decenas de periodistas que se agolpaban para arrancar unas palabras de nuestra actriz más internacional y de la viva reencarnación del 'Che'.

A las puertas del Palacio de Congresos en Madrid eran los más solicitados para firmar autógrafos, sobre todo Penélope,que llegó luciendo un diseño de color negro de Chanel en encaje. Se mostró muy simpática con la prensa y no dudó en responder a todas las preguntas.

Pe atendió a RTVE.es desvelando que no podría disfrutar mucho del premio porque esa misma noche volaría a Los Angeles, donde este lunes acude a una comida con el resto de nominados a los Oscar. Se niega a elegir entre el Goya y la estatuilla dorada. Quiere llevarse los dos y lo dice sin complejos. También habló con RTVE.es Benicio el Toro, que se mostró "encantado de venir a la gala del cine español". Confesó que se iría "de fiesta" tras la gala.

Lo cierto es que Del Toro estaba un tanto abrumado. Todos los medios querían hablar con él y en cada pasillo le pedían posar para una fotografía. En más de una ocasión los responsables de prensa tuvieron que hacer de guardaespaldas con el actor de Puerto Rico.

En la foto de familia de todos los premiados, Del Toro lanzó un guiño a "Pe", que abrazaba su estatuilla. Un Goya que, según dijo, colocará en su casa de Madrid, junto con los otros dos Goyas que tiene en su haber.

Aunque Penélope optó por la firma francesa, el diseño español se convirtió en el protagonista de nuestra particular alfombra verde, donde las actrices volvieron a deslumbrar con sus mejores galas. A diferencia de otros años, en los que el color era la nota dominante, en esta edición nuestras estrellas se decantaron por el negro, como Penélope y Mónica Cruz, Verónica Echegui, Rosana Pastor, Pilar Bardem y Esperanza Pedreño, entre otras.

Maribel Verdú también fue de las actrices más esperadas. Finalmente no pudo hablar con la prensa porque llegó tarde a la gala desafiando a la mala suerte con un vestido amarillo. Color prohibido en el mundo del cine. Tentó demasiado a la fortuna y como en ella es habitual, se quedó sin Goya.

Los nervios de los candidatos

Casi todos los que optaban a un Goya reconocían sus nervios previos a la entrega de los premios. Esperanza Pedreño confesaba a RTVE.es haber hecho ejercicios de relajación. Fernando Tejero iba más allá y señalaba: "Ya me he tomado la pastillita".

Otros como Alex de la Iglesia manifestaban su "más profunda tranquilidad". También Raúl Arevalo, quién decía: "Como no tengo ninguna posibilidad, estoy tranquilo".

Verónica Echegui reconocía estar "atacada", al igual que Carme Elías que apuntaba: "Estoy viviendo esto a tope". La pequeña Nerea Camacho, que Javier Fesser definió como una "sorpresa espectacular", encandiló a todos los medios de comunicación por su mirada y su desparpajo.

El humor, el protagonista de la gala

Fue una gala sin sobresaltos, en la que todo salió según el guión previsto y en la que el humor vino de la mano de Carmen Machi y los actores de Muchachada Nui, que con sus sketches hicieron reír al público. Los premiados fueron bastante breves y ninguno, salvo la joven actriz Nerea Camacho, mostró una emoción desbordante.

La eterna crisis del cine español y las descargas ilegales fueron las únicas notas reivindicativas de la noche. Una velada que Carmen Machi resolvió con éxito y en la que se llevó un espectacular beso de José Coronado y Santi Millán.

Hubo otros momentos destacados en la gala: Manuela Velasco ha vuelto a su papel en REC tratando de sembrar el pánico en el patio de butacas y Jesús Bonilla llamó a Pilar Bardem "Miss Mother Javier Bardem".

Tras la gala, los periodistas corrían detrás de los premiados que mostraban orgullosos sus estatuillas. Alguno debió perderla, porque un Goya posaba solitario en el suelo de la sala de prensa convirtiéndose en juguete de todos los informadores.

Los actores se abrazaban entre ellos. Muchos se escabullían a la tercera planta del Palacio de Congresos. Allí comenzaba la post-gala. Para muchos, la verdadera fiesta del cine español.