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Metallica hace vibrar a Getafe

  • La banda californiana congrega a más de 50.000 personas
  • Anuncian nuevo disco en septiembre
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Metallica, los reyes del 'heavy' en Getafe

Tenían contraída una deuda de cinco años con Madrid y la saldaron con intereses. Metallica cerró el Electric Weekend de Getafe respondiendo a las expectativas que habían generado, regalando una abundante dosis de metal a sus seguidores, y curiosos en general, que superaban los 50.000.

Con sólo diez minutos de retraso, provocados por los bises de Machine Head en el segundo escenario, a las 23h40 minutos comenzaron a sonar las notas de The Ecstasy of Gold, de Ennio Morricone (BSO de El bueno el feo y el malo), coreada por el respetable como ya es tradición en sus conciertos.

Cinco años de espera para el público de Madrid y cinco años de dudas. ¿Qué Metallica se iba a ver en Getafe? Cinco años preparando un nuevo álbum de estudio que, finalmente, se presentará en septiembre y que los más fieles esperan como el de la "redención", después de los "experimentos" de los tres anteriores.

Pero los James Hetfield y compañía tienen la virtud de disipar las dudas con un sólo 'riff' de guitarra, y nada más terminar la pieza de Morricone abrieron con Creeping Death (1984) toda una declaración de intenciones que hizo las delicias de los más veteranos. Le siguió Fuel (1997), una de las canciones más rescatadas del Reload y más toleradas por los fans puristas.

Sin embargo, los californianos, que no se avergüenzan de los últimos discos, aprovecharon para reivindicar un par de canciones (Bleeding me y Devil's Dance), bien interpretadas, mucho más cañeras que en las versiones en estudio, pero que algunos no supieron valorar y aprovecharon para ir a pedir una cerveza o aliviar el efecto de las anteriores.

A partir de entonces, tiraron de repertorio clásico e hicieron vibrar al público con himnos ya obligados como Master of Puppets, la balada Nothing else Matters, One (con espectáculo de pirotecnia incluido), Sad but True y el no menos esperado Enter Sandman.

Dos horas clavadas, de reloj, sin contar los obligados bises. Éstos no se hicieron esperar, con las rescatadas versiones de Last Caress (Mysfits) y So What (Anti-Nowhere League), para terminar con la coreada Seek & Destroy como gran broche final.

Antes de Metallica se pudo ver a otros grupos muy dignos como los ya mencionados Machine Head, Within Temptation o Queensryche, y el día anterior Rage Against the Machine como banda estelar, Iggy Pop y Queens of Stone Age, entre otros. Pero Metallica "está a años luz del resto", como declaraba Fernando, un fan acérrimo de AC/DC, de 40 años, que veía por primera vez a la banda de San Francisco. Y por muchos años.