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Primer desfile de armamento pesado en la Plaza Roja desde la caída de la URSS

  • Armas nucleares, palabras duras e iconos soviéticos en una marcha que huele a Guerra Fría
  • Dimitri Medvédev ha criticado la política occidental de "revisión de fronteras" y critica a EE.UU.
  • El nuevo presidente ruso deja ver que seguirá la política exterior de Valdimir Putin

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Demostración de músculo militar en la Plaza Roja
Soldados rusos con el uniforme soviético celebran el 63º aniversario de la victoria sobre la Alemania nazi.

Reminiscencias soviéticas en la Plaza Roja de Moscú. El nuevo líder ruso, Dmitri Medvédev, ha presidido el primer desfile militar con misiles intercontinentales y armamento pesado en la famosa plaza desde la caída de la URSS y ha aprovechado para mandar un mensaje crítico a Occidente.

En una parada en la que algunas unidades desfilaron con estandartes en los que figuraba la hoz y el martillo comunista, Medvédev ha criticado la política occidental de "revisión de fronteras" y ha criticado veladamente a EE.UU. al asegurar que la historia enseña que "los conflictos militares no estallan por sí mismos, sino que los instigan aquellos cuyas ambiciones irresponsables se sobreponen a los intereses de países y continentes".

"Debemos tomarnos muy en serio los intentos de interferir en los asuntos de otros Estados. Más aún, los intentos de revisar las fronteras", ha dicho Medvédev durante un breve discurso desde la tribuna instalada a espaldas de las murallas rojas del Kremlin.

Política exterior continuista al pie de la letra

Medvédev, Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas de Rusia, ha reiterado las críticas vertidas por su antecesor, Vladímir Putin, al reconocimiento de la independencia de Kosovo por Estados Unidos y parte de la Unión Europea.

"No se deben menospreciar las normas del derecho internacional, sin las cuales no sería posible la seguridad y un orden mundial justo", ha dicho el flamante presidente ruso, jurista de formación.

Medvédev, que ha hecho estas afirmaciones en su primer acto público desde que fuera investido este miércoles como presidente ruso, ha puesto de manifiesto que seguirá al pie de la letra la política exterior marcada por su predecesor durante los últimos ocho años.

Putin, que fue quien decidió reanudar los grandiosos desfiles militares de la era soviética para conmemorar el Día de la Victoria sobre la Alemania nazi, secundó en todo momento en la tribuna a Medvédev, ahora en calidad de primer ministro y líder en la sombra.

Demostración de músculo militar

En materia de defensa, Medvédev aseguró que el armamento desplegado en la Plaza Roja garantiza "una defensa fiable de la patria". "Nuestro Ejército y nuestra flota cobran fuerza. Se fortalecen igual que la propia Rusia y su poderío actual es un reflejo de la gloria histórica del armamento ruso", ha proclamado.

Además, ha rendido tributo a los veteranos y a los millones de soldados rusos caídos en la Gran Guerra Patria, como se conoce en este país la participación soviética (1941-45) en la Segunda Guerra Mundial, que costó la vida a casi 9 millones de militares rusos.

Las estrellas del desfile han sido los misiles balísticos intercontinentales Tópol-M, el arma más temible del arsenal nuclear ruso. Los Tópol, que tienen una ojiva de un megatón de potencia, se han desplazado por la plaza en una plataforma automotriz de siete ejes, 22,7 metros de largo y cien toneladas de peso.

La parada ha sido criticada por la oposición liberal por su alto coste y descrita como una "inútil" demostración de fuerza.