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Aplican la eutanasia al escritor belga Hugo Claus

  • El autor sufría Alzheimer y había determinado el momento de su muerte
  • La legislación belga permite la eutanasia
  • Es el escritor flamenco de mayor relevancia internacional

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El escritor belga Hugo Claus, durante la presentación de su biografía en Amberes en diciembre de 2004. EPA/BELGA FILES EFE

El escritor belga Hugo Claus ha muerto en Amberes a los 78 años tras pedir que se le aplicase la eutanasia, según ha informado su casa editora, De Bezige Bij.Claus, que sufría Alzheimer, se ha acogido a la ley belga que permite la muerte planificada.

El autor "formó parte del corazón de la casa editorial De Bezige Bij durante casi medio siglo, su muerte nos hunde en un luto riguroso", ha señalado la editorial en un comunicado, donde confirma que Claus "determinó el momento de su muerte y pidió la eutanasia".

El ministro flamenco de Cultura, Bert Anciaux, declaró que "le conocía lo suficiente bien para saber que quería morirse con orgullo y dignidad". "Le echaremos de menos", ha añadido

El autor flamenco más internacional

Nacido en Gante en 1929, Claus es el autor flamenco de mayor relevancia internacional. Autodidacta e irreverente, ha ganado siete premios nacionales de literatura de Bélgica y el Premio de las Letras del Neerlandés y ha sido propuesto para el Nobel desde 1993.

Debutó en la literatura en 1948 con la colección de poemas Registreren y publicó su primera novela, De Metsiers, en 1950, una obra escrita en tres semanas tras una apuesta con un editor, y con la que ganó además un premio de literatura

Durante su vida ha escrito más de 1.000 poemas, 60 obras de teatro, 20 novelas,  guiones de cines y traducciones.  Su obra ha sido traducida al chino, al inglés, al francés, el italiano y el polaco.

Su trabajo más conocido es La pena de bélgica (1983), que narra en un tono irónico y mordaz la vida de la burguesía flamenca durante la ocupación nazi del país en el transcurso de la Segunda Guerra Mundial, entre algunas simpatías de los sectores más conservadores y nacionalistas hacia los invasores.

Afectado de Alzheimer, su esposa Veerle De Wit anunció en 2006 a los amigos íntimos que el escritor deseaba una eutanasia, legal en Bélgica, para aprovechar al máximo de los momentos de lucidez que le quedaban y decidir él mismo el momento de su muerte.

 

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