España no pudo con Italia (1-1) en su debut en la Eurocopa. La campeona de Europa y del Mundo empezó el torneo con dudas y sin ritmo. La variación táctica de Del Bosque, que prescindió de la referencia del delantero centro, no ayudó a una selección que dio los mismos síntomas de cansancio y falta de pegada que en su estreno en Sudáfrica hace dos años. El técnico plagó el césped de 'bajitos' en busca de movilidad y toque, huyendo del choque con la zaga italiana y con la intención de cansar al contrario con mucho pase corto para desarbolarlo después con la llegada de la segunda línea, pero se encontró con una Italia distinta. Sin lujos, aunque sin renunciar al balón, los de Prandelli adelantaron líneas y se atrevieron con éxito a disputarle la posesión a España, que por momentos vio cómo perdía incluso la batalla del centro del campo. El partido era tan disputado como incierto. A medida que pasaban los minutos España era más dueña del juego, pero no conseguía controlar el peligro 'azzurro' al contragolpe. Fruto de uno de ellos, previo aviso de un dormido Balotelli, llegó el tanto de Di Natale. Pero aquí llegó la mejor versión de la Roja. Cuando el gol del punta del Udinese hacía presagiar otro batacazo inicial como el de Suiza, apareció Silva para meter un balón genial a Cesc, que puso el empate sin dar tiempo al previsible 'catenaccio'. A partir de ahí el partido se tiñó de rojo. La campeona, muy mejorada con Navas y Torres, se fue a por el partido con fe y tuvo ocasiones para ganarlo, pero el '9' no acertó en las dos clarísimas que tuvo. Tablas ante el, a priori, gran rival del grupo para una selección aún sin rodar que sí dejó varias notas esperanzadoras: esos 15 minutos finales, la capacidad de reacción y el momento de forma de Iniesta.