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Fueron 16 las víctimas mortales que aquel 17 de agosto de 2017, hace un año este viernes, se cobró el terror yihadista en Barcelona. También son víctimas sus familias, sus amigos, parientes y allegados. La memoria de los fallecidos y de los supervivientes quedó atada a ese lugar y a esa fecha, como reconoce la canadiense Fiona Wilson, hija de Ian Wilson, asesinado en el ataque, y Valerie, que aún se recupera de las heridas sufridas: "Dejamos parte de él aquí". Los detalles se aferran al recuerdo, sonidos, imágenes, amplificados por el terror que movió aquella tragedia: "La furgoneta acelerando y el impacto contra los cuerpos", evoca Silvia Gallart, quien se salvó, "nos pasó a un metro", relata, o Adriana Martín, ilesa, y con su madre y una hermana malheridas. Angustia concentrada en pocos minutos que un año, más posiblemente, no logra diluir.

Familiares de las víctimas del doble atentado en Cataluña han realizado este viernes una ofrenda floral ante el mosaico de Joan Miró en La Rambla, coincidiendo con el primer aniversario de los ataques yihadistas que mataron a 16 personas en Barcelona y Cambrils.

El eurodiputado del PP Carlos Iturgaiz, a quien intentaron asesinar los dos etarras que han sido acercados a una cárcel del País Vasco desde Asturias, ha dicho en Las mañanas de RNE que el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, no ha contestado todavía a la carta en la que niega que ambos terroristas le hayan pedido perdón, una de las razones utilizadas para justificar el acercamiento.

"Ni por carta, ni por llamada, ni por una tercera persona intermedia", ha subrayado Iturgaiz, que ha insistido en que "el Gobierno del señor Sánchez tiene que pagar un peaje político al mundo nacionalista, al PNV y los batasunos, que dieron su apoyo al señor Sánchez para que llegara a la Moncloa".

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha pedido el "apoyo" del Parlamento para cambiar la política penitenciaria y acercar al País Vasco a los presos de ETA, lo que empezaría por los enfermos terminales y los de mayor edad y se haría de forma progresiva, individualizada y "siendo empáticos con las víctimas". Las asociciones de víctimas del terrorismo han pedido que no haya beneficios para los presos que no se arrepientan y que no colaboren con la justicia.