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En España hay un sistema de acogida que cuenta con 8.500 plazas para refugiados. Todas las plazas están ocupadas en este momento. TVE ha visitado un centro de Accem en Sigüenza (Guadalajara), donde residen refugiados de Siria, Irak o Venezuela. Allí son atendidos por psicólogos, abogados y trabajadores sociales, que los preparan para su nueva vida. Es el caso de Fadi, un dentista de 31 años que huyó de Gaza y ahora está aprendiendo español. De los 5.000 habitantes que tiene la localidad, 800 son migrantes, "todo un ejemplo de integración", destaca el centro.

En el Aquarius viajan 123 niños, de los cuales 60 lo hacen sin la compañía de un adulto. Las ONG piden que se les brinde atención inmediata, con apoyo psicológico, asistencia sanitaria y el trabajo de mediadores para evaluar los riesgos de cada niño. Este colectivo es especialmente vulnerable "de caer en la trata de personas", por lo que lo más importante es garantizar su seguridad en los centros de acogida de Valencia y Alicante. 

El buque humanitario zarpó a Valencia el miércoles y llegará, previsiblemente, el domingo por la mañana. Después de dos días de navegación, los cooperantes trabajan para que el humor de los migrantes no decaiga. Juegos, bailes, música y hasta peluquerías improvisadas, todo sirve para amenizar la travesía hacia el puerto seguro después de los horrores vividos en el Mediterráneo. 

Innocent Kunyuwana decidió estudiar Medicina para ayudar a los suyos. Hoy es el coordinador del RUSK, el equipo de emergencias de Médicos sin Fronteras en la provincia de Kivu del Sur, en la República Democrática del Congo. Innocent, el pequeño de seis hermanos en una familia de campesinos, narra cómo decidió convertirse en médico, y las condiciones en las que trabaja día a día. Vídeo: MARTA SOSZYNSKA / MSF

La travesía nocturna del Aquarius y los dos barcos italianos que trasladan a los 629 migrantes rescatados hacia Valencia ha sido complicada. El fuerte viento y oleaje han dificultado la navegación, los migrantes han tenido que ser atendidos por fuertes mareos y la tripulación ha trabajado durante toda la noche para protegerlos y llevarlos a cubierto. Todo ello ha obligado a cambiar la trayectoria de la navegación y bordear Cerdeña, lo que podría retrasar la llegada, prevista para el sábado, hasta el domingo. 

El primer día de viaje del Aquarius rumbo a Valencia ha transcurrido con normalidad, que se ha ido contagiando entre los migrantes, expectantes por la llegada a España. Muchos han pasado el día tumbados por el mareo provocado por el oleaje del mar, aunque la música ha estado muy presente en la jornada. Por la tarde, el barco ha parado frente a la isla siciliana de Mazalla de Vallo, donde han recibido víveres de las autoridades italianas, insuficientes para un viaje que durará al menos tres días, según denuncia Médicos Sin Fronteras. 

Tras varias jornadas de tensión a la espera de un puerto seguro como destino, la situación a bordo del Aquarius se normaliza poco a poco. Este miércoles, la tripulación y los voluntarios están realizando trabajos rutinarios de limpieza, mientras que los migrantes, visiblemente alegres, van asentándose en el que será su hogar durante los próximos días. Está previsto que lleguen a Valencia en los próximos tres días aunque depende de la meteorología adversa.

El Aquarius, el barco de la ONG francesa SOS Méditerranée que rescató a 629 migrantes y no tuvo permiso para atracar en Italia, ha trasladado este martes a 524 migrantes a dos barcos de la Armada italiana, para después poner rumbo a Valencia. Según informa Sara Alonso, periodista de RNE a bordo del barco, el traslado ha sido seguro y organizado, y la mayoría ha recibido con entusiasmo y sorpresa la noticia del viaje a España tras recibir la explicación de los voluntarios sobre la situación. 

El Gobierno Valenciano se reunirá este martes por la tarde para preparar la acogida y la atención de los más de 600 migrantes que llegarán a bordo del Aquarius y dos barcos italianos. La coordinación del operativo una vez en tierra estará a cargo de la Cruz Roja. Según explica Joaquin Valhondo, lo que más preocupa es que lleguen desnutridos, deshidratados y mareados. Los menores quedarán bajo la tutela de la Comunidad Valenciana y, el resto, entrarán en un proceso de acogida, para el que se han ofrecido muchos ayuntamientos españoles. 

La decisión del nuevo ministro del Interior italiano, Matteo Salvini, de no autorizar el desembarco del Aquarius con 629 migrantes no ha sido celebrada por los italianos. Aunque Salvini cantaba el lunes "victoria" al conocer que España se ofrecía a acoger el barco, muchos creen que su plan es echar un pulso a las ONG que operan en el Mediterráneo y emplazar a Bruselas a buscar soluciones duraderas a los flujos migratorios. "El objetivo de Salvini y compañía es retirar las ONG del mar, no hay puerto para todos", titula la prensa italiana, que refleja el cierre selectivo de algunos barcos italianos. En cualquier caso, una parte de Italia parece encantada con la decisión de Salvini, que acusa a los barcos de las ONG de haberse convertido en un puente marítimo entre Libia e Italia. 

.El buque de rescate Aquarius, parado entre Italia y Malta con 629 migrantes a bordo desde el domingo ante la negativa de los dos países para permitir su desembarco, viajará finalmente al puerto de Valencia. Para la operación, los migrantes serán divididos en tres barcos: más de un centenar se quedarán en el buque de SOS Méditerranée y Médicos Sin Fronteras (MSF), y el resto serán trasladados a dos barcos de la Armada italiana. MSF, que veía inviable viajar a España, pide a las autoridades "un plan de acción claro que garantice la seguridad de los migrantes". También exige que haya médicos a bordo e interlocutores para hablar con ellos en su propio idioma. 

Los 629 migrantes a bordo del Aquarius comienzan a desesperarse ante la falta de noticias y la inmovilización del barco. Este lunes, aunque España se ha ofrecido a acoger al barco de la ONG SOS Méditerranée, los refugiados comenzaban a ansiarse en un buque que está a su máxima capacidad y donde escasean los alimentos, a pesar del envío de provisiones desde Malta. La tripulación del barco trata de animarlos con cantos y les han explicado la situación, pero algunos se preocupan por miedo a que se cumpla su mayor temor: ser devueltos a Libia.